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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del jueves, 17 de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Torrestrellla,
malos en general.
Diestros:
-
Finito, media
estocada desprendida -aviso- (oreja); pinchazo, estocada atravesada y
perpendicular, tres descabellos (palmas).
-
Morante,
pinchazo, estocada tendida desprendida y trasera (aplausos);
pinchazo, pinchazo hondo (palmas).
-
El Juli, pinchazo,
estocada desprendida (petición y dos vueltas al ruedo); estocada (oreja).
Entrada: lleno hasta la bandera.
Crónicas de la prensa:
El
Mundo, El País
El Mundo.
CARLOS CRIVELL. Muchos
gritos para tan poco
Después de una jornada gloriosa para la fiesta de los toros como la vivida
sobre el albero de La Malagueta el miércoles, lo que ayer pasó fue la cara
opuesta, aunque ese detalle no importó a una masa vociferante y gritona que
pidió orejas por cualquier motivo.
El Juli se mostró tan bullidor como siempre. Sus faenas de muleta fueron un
compendio de buena voluntad. Muchos medios pases sin ajuste con la derecha y
toro rajado cuando el espada cogió la muleta con la izquierda.
Finito anduvo a medio gas con el cuarto de Torrestrella, otro toro de medio
pelo, sin casta ni calidad. En esta ocasión el torero pareció incluso
conformista. Morante con el capote fue el torero brillante que todos conocemos.
Pero ni se enfrentó a toros potables, ni dejó la impresión de poder superar
los problemas
El País.
JUAN ORTEGA. El
Juli puso la vergüenza torera
Los tres primeros toros estaban presentados bajo mínimos: el primero,
esmirriado, sin culata, los hijares remetidos, hasta con cara de hambre. Los
otros, sólo un poco mejor, tampoco estaban para presentarlos a una exposición
pero, al menos, aguantaban en el último tercio.
Finito de Córdoba realizó una tarea aparente, de efectos especiales;
cucharada y paso atrás en los lances de recibo y, con la muleta, siempre a
derechas, con el estoque de ayuda en posición casi horizontal alargando el engaño
hasta hacerlo todo pico. ¿Ligar? Sí. ¿Torear en línea? También. ¿Echar al
toro fuera? Lo que usted quiera. Quedó la mar de bien y hasta le dieron una
oreja de verbena.
En el cuarto, Finito nos dio la medida exacta de su cacareada recuperación:
de aspecto está que da gloria verlo, pero de toreo, lo que se llama de toreo,
poquito. A ver si otra vez hacen milagros de más calidad.
Morante debe estar preocupado. No aparecieron defectos apreciables durante la
lidia del segundo, en que se dedicó a dar pases entre enganchones, no sin
apuntar previamente, en los lances de capa, que tan importante es el juego de
brazos como el de pies. Menos mal que todo tiene su fin.
Y si lo del segundo fue malo, lo del quinto llegó a ser peor. Tuvo detalles
en un quite por chicuelinas, empezó la faena por ayudados y necesitó ayuda
para el resto. Enseguida se puso a torear por derechazos sin ningún mando,
acompañando la embestida algo brusca y, claro, el toro se le ciñó en un par
de ocasiones y se vio que aquello no podía tener futuro, ni pasado, ni nada de
nada. Le dieron el Nobel del aburrimiento.
Lo malo de El Juli es que su verdad pone de relieve las mentiras de los demás.
No se vayan a creer que El Juli estuvo memorable, pero sí hay que admitir que
tiene muchísimos deseos de ser torero, que tiene ganas de complacer siempre y
que le echa valor. Ya es bastante para el momento de desidia torera que estamos
viviendo. Al tercero lo recibió con una larga cambiada muy ceñida contra las
tablas, siguió por verónicas a pies juntos y unas gaoneras que, aunque
imperfectas, tuvieron emoción. Puso tres pares de banderillas, uno de dentro a
fuera y dos al cuarteo, aguantando mucho en el tercero y recortando al toro en
repetidas ocasiones. Con ello se ganó la voluntad popular, que le disculpó el
bajón que sufrió con la muleta. Volvió a mostrar toda la voluntad del mundo
en el último y se llevó el aprecio de la plaza.
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