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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del lunes, 14 de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Lora,
todos mansos, menos el sexto.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El
Mundo, El País
El Mundo.
CARLOS CRIVELL. Buen
toreo a caballo
Salió una corrida mansa para desesperación de los caballeros anunciados,
toros que siempre buscaron la cercanía de las tablas y se dolieron de forma
escandalosa al castigo, pero se encontró en el ruedo con tres maestros del
toreo a caballo. La tarde fue un desfile de grandes caballos toreros, todos
ellos dotados de una doma de alta escuela.
Ahora, es preciso recordar la sobriedad de las dos faenas a caballo de Luis
Domecq, que hizo el rejoneo clásico sin alardes para la galería. La muerte por
metisaca bajo del primero le privó de más trofeos. Hermoso de Mendoza sólo le
cortó una oreja al quinto, pero perdió más trofeos por su mal uso del rejón
de muerte. Lo bordó en el segundo con Cagancho, siempre en contra de un manso
entablerado. Con Fusilero, ya en el quinto, dictó un curso de rejoneo de
altura, siempre clavando en el centro con precisión y limpieza. Antonio Domecq
sigue su línea de caballero espactacular, buen caballista y muy acertado al
clavar. Fue más completa su faena al tercero, más sorda la del sexto, pero
cuajó una buena tarde.
El País.
JUAN ORTEGA. 'Cagancho'
y 'Fusilero', mano a mano
El arte del rejoneo, con
sus idas y venidas entre España y Portugal, se ha especializado mucho. En lo
relativo a los aficionados a los toros, los avances en la lidia constituyen la
clave que nos puede entusiasmar: la identificación con las suertes de a pie y
su puro ejercicio, salvan las diferencias de riesgo, cobran especificidad y se
hacen admirar por sí mismas.
Afortunadamente, no hay
una igualdad uniforme y unos van más adelantados que otros. El primero de la
clase es el centauro formado por Pablo Hermoso de Mendoza y Cagancho: su
primer enemigo estaba siendo protestado, no sé bien si por cojo o por chico, y
guardaba su mansedumbre en tablas. Dos rejones, puestos oportunamente,
disolvieron algo el hielo, pero fue salir Cagancho y todo cambió. Se
puso a torear, utilizó las querencias, se la jugó y jugó con el toro. En el
quinto, ausente Cagancho, tomó el relevo Fusilero, que embebía
las embestidas, y evitaba con un temple inmenso las cornadas que le tiraba el
toro usando toda su fuerza cada vez que veía ventaja. La lidia del primero
transcurrió con pocas ideas por parte de Luis Domecq y la del cuarto se vio
favorecida por la rápida conclusión del rejón de muerte.
Antonio Domecq se enfrentó
al tercero clavando a distancia y con muchas pasadas en falso. En dos ocasiones
cambió con riesgo y distribuyó los pinchos a lo largo y ancho de la piel de
toro. Mató con efectividad. El trabajo del sexto fue brusco, a veces vistoso,
impreciso en otros momentos y de una gran velocidad, que debe ser muy del agrado
de los entendidos.
Si Pablo Hermoso de
Mendoza pusiera una academia, las bancas se las repartirían por igual caballos
y jinetes.
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