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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del domingo, 13 de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Sayalero
y Bandrés, desiguales de presencia, justos de raza y nobles.
Diestros:
-
Puerto,
palmas tras aviso y una oreja.
-
El Califa, silencio y una oreja.
-
Vilariño, que
tomó la alternativa: vuelta y saludos tras aviso.
Entrada: menos de media plaza.
Tiempo: calor.
Crónicas de la prensa:
El
Mundo.
El Mundo.
CARLOS CRIVELL. El
listón baja en La Malagueta
Después de dos corridas de buen nivel, ayer todo bajó en La Malagueta. Bajó
el toro, porque no sólo de pitones se componen las reses de lidia; y bajó el
nivel de exigencias del público, que otorgó orejas de escaso fuste.
De los cinco de Sayalero anunciados, uno fue devuelto por flojo y porque se
partió un pitón. La corrida fue una escalera, desde los 548 kilos del quinto a
los 438 del sexto. El toro no puede taparse porque tenga dos pitones, como
ocurrió con el sexto. Muchas desigualdades que obligan a temer lo que viene por
delante en los próximos días de Feria. A pesar de las dos orejas cortadas, la
tarde no tuvo muchos contenidos.
El trofeo merecido se lo llevó El Califa en el quinto. El torero valenciano
se encontró con un toro noble. Hasta que no tomó la izquierda, cuando ya había
dado muchos muletazos sobre la derecha, no remontó la faena. Los naturales
tuvieron profundidad y temple, pero lo más sobresaliente fue el valor del
espada, que se colocó en el sitio justo donde el toro podía embestir. Las
manoletinas que cerraron su labor fueron escalofriantes, la oreja, merecida.
El resto fue un conjunto de poco toreo y mucho sopor. El mismo Califa había
pasado sin pena ni gloria en su primero, toro rajado, pero al que el matador no
le dio ninguna oportunidad de regenerarse. De paso, se puso de relieve otra vez
la escasa pericia de este torero con el capote. Si se le saca de los lances a
pies juntos, está perdido.
Entretener al público
La oreja de Víctor Puerto en el cuarto, un manso de Guardiola, fue de menos
entidad. El torero, que estuvo bullidor, comenzó de rodillas, siguió con la
derecha y apenas toreó con la izquierda. Más que torear, Puerto se dedicó a
entretener al público, que esta vez no dio la talla y le regaló una oreja poco
meritoria.
El torero manchego había estado confuso y espeso en el segundo, es decir,
que dio muchos pases sin profundidad, careció de temple y de sitio para lograr
más partido de un toro algo violento, pero que se movió mucho en la faena de
muleta. No fue la de ayer una de las mejores tardes de Víctor Puerto en la
actual temporada.
El nuevo matador de toros malagueño David Vilariño se entregó en busca del
triunfo y no lo encontró. Se lució con el capote en sus dos toros, una fase de
la lidia en la que luce soltura y buenas maneras.
La faena al toro del doctorado fue de corte clásico, aunque abundaron los
enganchones. El joven espada prolongó su labor en un intento loable de mejorar
su contenido, pero no alcanzó el triunfo deseado.
Mejoró con el sexto, cuando ya había soltado los nervios de la tarde de su
alternativa. Vilariño toreó más asentado sobre la zurda. De nuevo se
sucedieron los enganchones, defecto más acusado de este torero, pero puso de
relieve su voluntad de triunfo, que se le escapó porque maneja con poca fortuna
el acero. Fue una pena, porque se le fue un toro de oreja en una tarde tan señalada.
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