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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del viernes, 22 de agosto 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: cuatro
toros de Cayetano Muñoz (1º, 4º, 5º y 6º), de desigual presentación,
mansos y deslucidos, y dos de Gabriel Rojas (2º y 3º), también
deslucidos. El tercero fue devuelto y sustituido por otro de la misma
ganadería. Este encierro sustituyó al titular de Peñajara.
Diestros:.
-
Juan José Padilla:
pinchazo tendido y trasero y un descabello (saludos desde el
tercio); tres pinchazos y casi entera perpendicular (saludos desde
el tercio).
-
Ricardo
Ortiz(que sustituía al
lesionado Fandi): media caída (saludos desde el tercio); tres
pinchazos y ocho descabellos (silencio).
-
Antonio
Ferrera: tres pinchazos y un
bajonazo (saludos desde el tercio); bajonazo (una oreja).
Incidencias: en
los tres primeros toros, los tres matadores compartieron banderillas. En
los tres últimos cada uno pareó a sus astados. Padilla picó al
cuarto.
Entrada: casi
tres cuartos de entrada en tarde calurosa.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, ABC, El País.
PortalTaurino.
ANTONIO MONTILLA.
Sopor y aburrimiento
La
corrida de los toreros-banderilleros había despertado una gran
expectación, tras la tarde triunfal del pasado año, y acabó en
decepción. La empresa repitió el mismo cartel y la misma ganadería.
Pero este año pintaron bastos y todo se torció. Primero fue la lesión
del Fandi que mantuvo la incertidumbre sobre su actuación hasta el
final. En segundo lugar, dos toros de Peñajara se rechazaron en el
encierro y el ganadero se llevó toda la corrida. Se trajo una de
Cayetano Muñoz, remendada por dos toros de Gabriel Rojas, que no han
posibilitado el éxito. Un fracaso, en definitiva.
En
este tipo de corridas, el espectáculo siempre está garantizado, sobre
todo en el tercio de banderillas. Pero en la decimotercera de abono, el
sopor y el aburrimiento durante dos horas y veinte minutos inundó La
Malagueta.
Tan
sólo en el último, y a base de mucho pundonor, Antonio Ferrera logró
arrancarle, materialmente, una oreja al toro. A éste animal le realizó
un tercio de banderillas muy acelerado, en el que destacó un par por
los adentros muy ajustado. En la faena de muleta lo cogió muy en corto
y se montó en lo alto de él para robarle los muletazos, que el burel
tomaba a regañadientes. La voluntad le valió una oreja. El tercero de
la tarde era noble, transmitía más y era repetidor, y en esta faena
logró algún muletazo de buen trazo, pero no terminó de poderle al
toro, que acabó marcando sus terrenos.
La
voluntad y el ánimo fueron las armas con las que Padilla contó durante
toda la tarde. Al noble primero le consiguió algunos muletazos
templados y ligados, pero no fue una faena que remontara. Al final de la
misma, el toro acortaba el viaje y se quedaba cada vez más corto. No se
desanimó Padilla y en el cuarto se podía haber ahorrado la cuadrilla,
ya que además de banderillear, picó al toro. Antes lo había recibido
con faroles de rodilla y verónicas con la planta erguida. La faena la
comenzó de rodillas junto al tercio, y continuó con la diestra, pero
el animal se paraba, tardeaba en las arrancadas y echaba la cara arriba.
Estuvo valiente y acabó pegándose el arrimón. Una calurosa ovación
fue el premio a su esfuerzo.
Tercera
tarde de Ricardo Ortiz en su plaza y volvió a tener mala suerte con el
ganado. Su primero era un manso que rehuyó la pelea y que buscaba las
tablas y al que nada le pudo sacar. El quinto le propinó un revolcón a
la salida del segundo par de banderillas, sin mayores consecuencias. La
faena la empezó con estatuarios en el centro del ruedo, pero todo quedó
en la voluntad del torero porque el animal cada vez se quedaba más
corto y no pudo conseguir nada lucido.
ABC. JAVIER LÓPEZ
HERNANZ.
Ferrera corta la única oreja en una
tarde anodina y para el olvido
Antonio Ferrera cortó la única oreja en
una tarde anodina y para el olvido. El extremeño no llegó a aprovechar
las primeras embestidas del tercero, que hasta que se rajó poseyó
transmisión y un largo viaje. Dibujó una tanda buena con la diestra y
el resto se diluyó entre voces, enganchones y carreras tras el toro. La
faena al sexto fue todo voluntad y pundonor. No hubo toreo de calidad,
pero se entregó. La estocada fulminante con la que mató al toro animó
al público a pedir la oreja que el presidente generosamente concedió.
Saludos y oreja.
Padilla estuvo bullidor en el que abrió plaza, un toro serio con
calidad, aunque la fuerza justa. Ligó varias series lucidas en un
conjunto vulgar. En el cuarto pareó con desigual fortuna; destacó el
tercero al violín. Comenzó a torear de hinojos en redondo en la única
tanda que pudo ejecutar. Luego el toro se paró y recurrió al arrimón.
Saludos en los dos de su lote.
El primero del local Ricardo Ortiz fue un manso con el que no pudo
alcanzar la brillantez. Lo peor, el bajonazo pescuecero con el que lo
finiquitó. Al quinto, de mejor condición, no acabó de cogerle el
aire. Saludos y silencio.
El
País. JUAN ORTEGA.
Padilla, a caballo
Héteme aquí que sale el cuarto y, tras varios faroles de rodillas, Juan José Padilla ordena al picador que desmonte, a fin de subirse él y ejecutar la suerte de varas, lo que hizo sin que pareciera haberse reencarnado en él Badila. En banderilla, puso el tercer par al violín y revoloteó posteriormente. Comenzó la faena de rodillas por redondos, para ir entrando después en una normalidad gris, incluso aburrida por insistente y reiterativa. En el primero estuvo tal cual es, voluntarioso, lejano, emprendedor, basto y recursos.
Ricardo Ortiz topó con animal rajado y peligroso. El quinto, algo mejor le propinó un susto al caer ante la cara en un tercio brillante, que había tenido un buen prólogo con el capote. La faena se vio dificultada por el cambio de comportamiento del toro, que empezó al galope y acabó defendiéndose con feo estilo.
Antonio Ferrera toreó con tantas ganas como escasa fortuna: su labor fue rápida, rápida, predominando el uso de la derecha sin que tampoco pasara a mayores. En el sexto puso banderillas a gran velocidad, combinadas con una extraña gestualización, que recordaba a un famoso conejito de la tele. Con la muleta realizó un notable esfuerzo con resulto discreto.
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