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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA

MÁLAGA
Tarde del jueves, 21 de agosto 2003
Corrida de toros
 
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Núñez del Cuvillo (mal presentados, anovillados, faltos de fuerza, aunque nobles. Destacó el 5º por su bravura. El 6º fue sustituido por su invalidez por otro de la misma ganadería, también anovillado).

Diestros:.

  • Javier Conde: media trasera (saludos desde el tercio tras aviso); dos pinchazos, casi entera perpendicular y cuatro descabellos (pitos).

  • Salvador Vega: estocada caída (oreja); media atravesada y casi entera (oreja).

  • José María Manzanares: dos pinchazos y casi entera trasera (saludos desde el tercio tras aviso); casi entera baja (saludos desde el tercio).

Incidencias: se desmonteraron tras parear al 4º Paco Peña y Oscar Reyes, y Juan José Trujillo tras banderillear al 5º.

Entrada: Más de media entrada en tarde calurosa.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino, ABC, El País.


PortalTaurino. ANTONIO MONTILLA.  Tarde de contrastes

 

Tarde de contrastes la vivida en la duodécima del abono malagueño, en la que por un lado ha destacado el triunfo del local Salvador Vega, que ha salido por la Puerta Grande, y por otra el fracaso del también malagueño Javier Conde y del alicantino José María Manzanares.

 

Vega ha ratificado el triunfo del pasado sábado en La Malagueta, así como los que ha conseguido en otras plazas. A su primer toro, anovillado como casi toda la corrida de Núñez del Cuvillo que en general ha estado mal presentada y floja, lo recibió con unos lances a la verónica en los que destacaron dos toreras medias y una garbosa revolera. Desde ese momento se le vio que venía con ganas y dejó al toro con un leve picotazo, al percatarse de las pocas fuerzas con que contaba.

 

Muy vistoso fue el comienzo de faena desde los medios con un pase de las flores que ligó con muletazos por alto. Sin más probaturas se puso a torear en redondo con tandas cortas de mucho temple y mando, en las que poco a poco fue bajándole la mano al animal. El burel se fue parando cada vez más, pero Vega logró exprimirlo al máximo siempre con mucha torería y variedad.

 

Lo mejor de la tarde se vivió en el quinto. Fue éste el toro de mejor presentación y el que más sirvió para la muleta. Estuvo variado con el capote en el recibimiento y en los quites y lo picó poco. El animal se vino arriba en banderillas y desarrolló bravura. En definitiva, un toro al que había que poderle y al que Vega le pudo.

 

Comenzó la faena con unos doblones por bajo que fijaron la hasta entonces distraída mirada del de Núñez. Continuó con tandas muy ligadas y templadas, más por el derecho que por el izquierdo, en el que la emoción de la embestida del toro caló en los tendidos. Acabó con doblones por bajo y dos cambios de mano de mucho gusto torero. Mató mal y por eso perdió las dos orejas, consiguiendo sólo una que le valió para abrir la puerta grande Manolo Segura. Muy buena disposición y torería que el público y la afición malagueña han agradecido. Deja muy buena impresión.

 

La cruz malagueña fue para Javier Conde. El diestro anduvo toda la tarde muy desconfiado antes sus oponentes. Ante el primero poco pudo hacer porque era un auténtico inválido, aunque noble. En el cuarto se confío aún menos ante un toro que aunque flojeaba, era manejable. No se acopló en ningún momento y la gente se lo recriminó con una sonora pita que se repitió al final del festejo.

 

Debutaba como matador de toros en Málaga José María Manzanares, y pasó con más pena que gloria. El alicantino, al contrario que Vega, estuvo desanimado toda la tarde, algo que no es comprensible en un torero joven como él. En la faena a su primero dijo muy poco al público y al aficionado. Mucho menos en el sexto. Además, se colocaba fuera de cacho, toreaba mucho con el pico, vaciaba la embestida del toro hacia fuera, toreaba siempre por arriba y no hacía bien la suerte de matar. Mal.


ABC. JAVIER LÓPEZ HERNANZ. Salvador Vega compone dos bellas faenas y sale a hombros

Salvador Vega dejó constancia en su tierra del dulce momento que atraviesa. Estuvo realmente bien en su primero. Prologó faena en los medios con el pase de las flores y a partir de ahí se acopló perfectamente con el toro, al que dibujó tandas sobre ambos pitones en las que predominó la templanza y el gusto. Se mostró fácil y resolutivo ante un oponente noblón, pero que para los adentros hacía hilo. Mató de estocada desprendida y paseó un trofeo. En el quinto volvió a dar otra lección de valor, colocación y temple ante un toro con transmisión que se acabó pronto. Las primeras tandas con la diestra fueron una sinfonía de bellos muletazos, de mano baja, en las que Vega derrochó donaire y sentimiento. Con la izquierda bajó el diapasón y cuando volvió al otro pitón el toro ya estaba muy parado; no obstante, la obra estaba ya hecha. Pinchó antes de cobrar una estocada corta. Oreja y oreja.

El primero de Javier Conde lucía escasa fuerza, pero atesoraba una nobleza franciscana. El malagueño realizó un trasteo sin apreturas y a media altura. Al cuarto no lo quiso ni ver. Desconfiado y sin ideas, ha pasado por su feria con más pena que gloria. Saludos y pitos.

Manzanares ejecutó al primero una faena larga y anodina, en la que sobresalieron dos tandas diestras. Con el deslucido sobrero no pudo pasar de voluntarioso. Saludos en ambos.


El País. JUAN ORTEGA.  Triunfo en voz baja  

Parecía que el toreo iba a correr a cargo de Salvador Vega cuando salió el quinto, un toro sin estridencias, pero, al fin y al cabo, toro. Lanceó muy bien con el capote, y con los primeros compases de la faena, con el toro galopando, pareció que se iba a comer el mundo con la derecha. Pero llegó la izquierda y sólo fue capaz de apuntar un par de naturales en dos series. La faena que era cortijo se quedó en un apartamento. Para fracaso el de Javier Conde, que en un toro sin trapío pero andarín no pudo sobreponerse a las dudas y le arreó mantazos sin cuento arropados con un cúmulo de prevenciones.

Manzanares, cuando desee ir a los toros no tiene que vestirse de luces, puede hacerlo de particular. Para lo que torea, no sería una gran pérdida: eléctrico y destemplado, fuera cacho y vulgar. Con el capote sacude muy bien las migas, pero no lo usa para torear. Y, en cuanto a la espada, la puede dejar colgada en una panoplia.

Los dos primeros toros de la tarde rodaron con prontitud. El segundo duró algo más y Salvador Vega lo trasteó con la derecha con cierta suficiencia, que no se vio correspondida por el otro lado.

Ayer hubo algún toro. Esperemos que no sirva de precedente y que siga insistiendo en que picadores y toros pasen a ser algo meramente anecdótico.

 

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