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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del miércoles, 20 de agosto 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Tornay
(justos de presentación, nobles,
aunque flojos, destacando el 4º por su bravura).
Diestros:.
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Enrique
Ponce: media tendida (saludos
desde el tercio); estocada (dos orejas).
-
Javier Conde:
tres pinchazos y tres descabellos (silencio); media estocada caída
(saludos desde el tercio).
-
César
Jiménez (que sustituía a El
Fandi.): bajonazo (oreja); dos pinchazos y estocada (silencio).
Incidencias: en
el quinto se desmonteraron Corruco de Algeciras y Oscar Reyes.
Asistieron a la corrida desde los burladeros del callejón el tenor
malagueño Carlos Álvarez y el matador de toros Manuel Benítez “El
Cordobés”.
Entrada: lleno
en tarde calurosa
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, ABC, El País.
PortalTaurino.
ANTONIO MONTILLA.
Enrique Ponce abre la puerta
grande tras una inteligente faena
El
diestro Enrique Ponce ha sido el triunfador de la undécima corrida del
abono malagueño al abrir la puerta grande del coso malagueño tras
cortar dos orejas al segundo de su lote con una faena muy técnica e
inteligente a un enrazado y bravo toro. Un apéndice cortó también César
Jiménez y de vacío se fue el local Javier Conde.
Enrique
Ponce tuvo un primer toro muy flojo ya de salida y al que picó poco,
pero que se cayó continuamente. Ante esta situación, el de Chiva tuvo
que hacerle una faena de enfermería llevando al animal siempre a media
altura. Se mostró muy aseado y técnico.
En
el cuarto, le tocó en suerte el toro más enrazado de un flojo encierro
de Hermanos Tornay. Fue este un animal que salió echando las manos por
delante en el capote de Ponce, quien no lo picó mucho. El animal salió
del caballo con la cara muy alta, pero la inteligencia del valenciano,
hizo que éste empezara la faena con doblones por bajo que terminaron
por someter al toro. Poco a poco, a medida que el animal se confiaba y
se entregaba más, Ponce le pudo bajar más la mano con la diestra,
consiguiendo alguna tanda ligada y algún muletazo largo. Por la
izquierda, aplicó el unipase citando al toro con la muleta plegada a
modo de cartucho de pescado. Terminó la faena con una tanda más en
corto y ligada y puso el epílogo como el prólogo, con doblones por
bajo. Dos orejas pedidas con mucha fuerza
Volvía
a la Malagueta, tras su ausencia del pasado año, el local Javier Conde.
El malagueño se encontró con un primer toro inválido, que se caía
continuamente por lo que no pudo sacar nada en limpio. Al quinto de la
tarde, al que recibió muy animoso de capa, lo dejó crudo en el
caballo, pero no terminó de acoplarse con él en la faena de muleta,
toreando muy despegado y con el pico y siempre a media altura. Quedó la
impresión de que desaprovechó a un toro que no tenía muchas fuerzas,
pero que no hizo nada extraño.
Por
la puerta de la sustitución llegó César Jiménez y a punto estuvo de
salir por la grande. Decimos a punto porque tendrá que pedirle
explicaciones a su piquero de por qué masacró al sexto toro en varas.
Un puyazo largo en el que el varilarguero se ensañó con el animal, que
llegó a la muleta. Allí, Jiménez sólo pudo dejar constancia de su
voluntad y valentía, pero el toro se quedó muy parado y tardo.
Una
buena faena, sin embargo, le realizó a su primero, un toro noble pero
con pocas fuerzas al que recibió con lances a pies juntos y al que le
enjaretó un quite muy templado y variado por tafalleras y altaneras.
Empezó la faena con pases cambiados por la espalda ligados con el de
pecho que fueron muy jaleados por el público, que hasta ese momento se
aburría. Consiguió tandas a media altura, pero muy templadas por el
pitón derecho, para terminar la faena más en corto, cuando el animal
ya se paró. Mató de feo bajonazo.
El
País. JUAN ORTEGA.
La cosa táurica
La empresa, al ver la plaza llena, debió considerar adecuado prescindir del toro y que, en su lugar, salieran cosas indeterminadas de rara condición.
El cuarto podía admitirse como novillete sin pretensiones; Ponce, que puede y sabe, lo toreó sensacionalmente con la derecha y algo peor con la otra mano. De haber habido toros, para romperse la camisa. Una gran faena en un tentadero de lujo. Se cruzaron apuestas acerca de los dos animales que abrieron plaza y del quinto. Chiva y chota fueron las apelaciones más votadas.
La tercera cosa podía ser la ovejita lucera. Jiménez se colocó fuera, para no molestar ni sufrir molestias, y muleteó con desmayo y temple con la derecha y sin orden ni concierto con la zurda. Al sexto lo masacraron en varas. A la vuelta de la esquina están las corridas de toros sin toros.
ABC. JAVIER LÓPEZ HERNANZ.
Enrique Ponce, en maestro, abre la puerta grande en Málaga
Enrique Ponce fue el triunfador ayer en la Feria de Málaga, donde salió a hombros. El valenciano no pudo lucirse en el primero, que resultó un inválido total. Lo intentó sobre ambos pitones, pero las continuas caídas del toro le hicieron desistir, ya que su labor carecía de emoción. El torero de Chiva logró meter al cuarto en la muleta, cuando a priori nadie daba un euro por él. Realizó una faena de mucha enjundia, porque supo dosificar a su oponente y consiguió que el conjunto tuviera una progresión ascendente. Palmas y dos orejas.
A Javier Conde le correspondió otro inválido, que fue protestado por el público y que el presidente indebidamente mantuvo en el ruedo. El malagueño, ante tal material, sólo pudo mostrar detalles aislados de su particular personalidad. Con el quinto no lo vio claro en ningún momento y se le notó algo agarrotado y sin soltura frente a un toro de aparente claridad. Palmas y saludos.
César Jiménez puso en el tercero la emoción de la que carecía el toro. Realizó un trasteo aseado, en el que procuró no atacar al burel ejecutándole series cortas para que durara. A pesar de que la faena fue a media altura, el madrileño se acopló a las nobles embestidas del animal y logró tandas de toreo despacioso y templado. El sexto, que brindó a Manuel Benítez «El Cordobés», fue un marmolillo. Se paró al comienzo de la faena y ya no dio ninguna opción a Jiménez. Oreja y palmas.
Con lleno, se lidiaron toros de Hermanos Tornay, de correcta presentación, nobles y de escasa fuerza en conjunto.
Por otra parte, en Ciudad Real, se lidiaron cuatro toros de Hermanos Tornay, descastados, y dos de Los Bayones, primero y quinto, que cumplieron. César Rincón, saludos y oreja. Joselito, palmas y oreja. Morante, pitos y silencio.
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