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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del sábado, 16
de agosto 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Gabriel
Rojas (de buena presentación, manejables y nobles, destacando el
quinto y complicado el sexto. Cumplieron en varas).
Diestros:
-
Ortega
Cano, -que sustituía a Matías Tejela-: dos pinchazos traseros
y media tendida y trasera (bronca); siete pinchazos y cuatro
descabellos (bronca tras aviso).
-
Uceda Leal,
pinchazo hondo y estocada trasera y ligeramente desprendida (vuelta
tras petición minoritaria); media estocada caída (oreja).
-
Salvador Vega,
estocada caída (oreja) pinchazo a toro arrancado y
estocada algo caída (oreja).
Incidencias: en el tercero se desmonteró el
banderillero Juan José Trujillo.
Entrada: media entrada en tarde calurosa.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino,
El País.
PortalTaurino.
ANTONIO MONTILLA. Salvador Vega ratifica su
buen momento y abre la puerta grande
El diestro Salvador Vega ha ratificado su buen momento abriendo la
puerta grande de La Malagueta tras cortar una oreja a cada uno de sus
astados, en un festejo en el que Uceda Leal ha obtenido un apéndice y
en el que se ha abroncado la labor de un desdibujado Ortega Cano.
Vega se encontró ante dos toros de muy distinta condición a los que
supo entender, demostrando una gran técnica y una gran madurez a
pesar de ser un torero que tomó la alternativa al principio de la
temporada.
Su primero fue un toro que se revolvía rápido en los primeros
tercios y al que dejó muy crudo en el caballo. El malagueño se dobló
con él en los pases de tanteo con unos ayudados por bajo que
sirvieron para someter la acometida del animal. Tras estos poderosos
pases, el toro se enteró de quien mandaba y empezaron los amagos de
rajarse. Aún así, Vega consiguió extraerle algunas tandas de
muletazos con la diestra en la que cada vez le fue bajando más la
mano. Fue una faena en la que el diestro exprimió al máximo al toro
que terminó rajándose y refugiándose en tablas.
Si su primero fue más colaborador, el segundo del lote fue un auténtico
regalito. El toro salió muy distraído y rehuyendo los
capotes y parecía tener algún problema en la vista. Durante la lidia
de los dos primeros tercios continuó con ese comportamiento incierto.
Pero, Vega quería ser profeta en su tierra y abrir la puerta grande.
Así que con mucha decisión y valentía le plantó cara al toro, al
que consiguió extraerle algunos buenos muletazos a fuer de llevarlo
siempre con la cara muy tapada. El toro terminó parándose y el
malagueño estuvo muy valiente con él. Faena inteligente y valerosa
que le valió para conseguir el pasaporte de la oreja que le abría,
con toda justicia, la puerta de Manolo Segura.
Inhibido y muy temeroso estuvo toda la tarde José Ortega Cano que
llegó a la feria sustituyendo al lesionado Matías Tejela y para
despedirse del público malagueña. Sin embargo, no quiso ver a
ninguno de sus oponentes, unos toros que no presentaron grandes
complicaciones y que fueron nobles.
A su primero le pegaron un fuerte puyazo, aunque el animal llegó
franco a la muleta, pero Ortega Cano no se terminó de confiar, lo
macheteó por la cara y se fue a por los aceros. Esa actitud encrespó
los ánimos del público que le tributó una sonora bronca al
cartagenero y aplaudió al toro en el arrastre.
En el cuarto, el público ya mostró de salida su animaversión
contra el diestro, que mandó al subalterno Curro Cruz que le parase
al toro. Llevó dos veces al animal al caballo, en el que empujó con
fijeza, y eso encrespó más aún los ánimos. Hizo un amago de faena
y pronto se fue a por la espada, montando un sainete para entrar a
matar, saliéndose se la suerte e intentando matar de lejos. Escuchó
una sonora bronca y gritos de ¡fuera, fuera!, después de
desaprovechar dos toros con posibilidades. Una lástima que este gran
torero se haya despedido de esta manera de la afición malagueña.
Por su parte, Uceda Leal estuvo muy animado toda la tarde, pero sus
dos faenas carecieron de continuidad, y en la del quinto se vio
incluso desbordado por el animal.
A su primero lo recibió bien con el capote destacando una media verónica.
En la faena de muleta hubo algún buen pase, pero faltó la ligazón.
Su segundo fue un buen toro, al que dejó crudo en el caballo y que
llegó con mucha fortaleza a la faena de muleta. Esa fuerza desbordó
en ocasiones a Uceda Leal, que aún así consiguió una oreja como
premio a su esfuerzo.
El
País. JUAN ORTEGA.
Por fin dos bravos
El quinto toro tenía hechuras y embestía. Uceda Leal le bajó la mano, pero le fallaron las distancias con ocasionales pérdidas del necesario temple, lo que evitó que la faena remontara. El segundo era una miniatura afeitada; el matador, juncal, se puso trascendente ante aquella cosa que apenas le llegaba a la cintura e interpretó su mejor versión cañí como si no hubiera toro. Y no lo había.
El sexto llegó sin fijeza, cruzado ante los engaños y poco picado. Vega lo fue sometiendo gradualmente, sin que el toro le permitiera el menor despiste. Hubo pases largos, siempre con conciencia del peligro y finalizó con una estocada trasera y caída. No se debió abrir la puerta grande.
La bravura del tercero se manifestó cuando, tras la apertura de faena, decidió sentarse. Luego, fue y vino y, a veces, tampoco. Daba igual.
El lugar de Ortega Cano lo ocupó su peor caricatura. Sin necesidad alguna.
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