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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA

MÁLAGA
Tarde del viernes, 15 de agosto 2003
Corrida de toros
 
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Cinco toros de El Torero -2º, 3º, 4º, 5º y 6º- bien presentados, nobles y de buen juego, aunque blandos, siendo el cuarto el de más motor, y cumpliendo en varas. Un toro de Salvador Domecq, blando.

Diestros:

  • Jesulín de Ubrique (estocada trasera atravesada (saludos desde el tercio); estocada trasera y caída, un descabello (silencio tras petición minoritaria y aviso).

  • Finito de Córdoba (estocada caída y trasera (oreja tras aviso y petición de la segunda); estocada trasera y baja, un descabello (oreja).

  • Rivera Ordóñez (siete pinchazos y un descabello (silencio tras aviso); pinchazo y estocada (saludos desde el tercio).

Incidencias: se desmonteraron Curro Molina tras parear al quinto y Joselito Gutiérrez y José María Tejero en el sexto.

Entrada: más de tres cuartos de entrada en tarde calurosa.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino, El País.


PortalTaurino. ANTONIO MONTILLA.  Finito de Córdoba abre la puerta grande

 
El diestro Finito de Córdoba ha abierto la Puerta Grande de La Malagueta tras cortar dos orejas de muy distinto calibre en un festejo en el que Jesulín de Ubrique y Rivera Ordóñez recibieron sendas ovaciones como premio a su voluntad por parte de un público que estuvo toda la tarde muy entregado con los toreros.
El cordobés se ha encontrado con un primer toro de mucha nobleza y codicia, aunque blando. Le gustó el toro desde el principio y lo recibió de capa con un ramillete de verónicas, en la que destacó una media de mano baja. Repetiría en el quite con otra media muy buena. Tras unos pases de tanteo en el que sobresalió un ayudado muy torero, el diestro empezó a torear en redondo. Con la diestra logró tandas ligadas, largas y templadas embarcando la codiciosa embestida del toro, aunque en algunos momentos citó de manera ventajista. Con la izquierda consiguió algún muletazo bueno, pero no hubo ligazón. En definitiva, una faena que fue de menos a más y en la que el diestro estuvo muy a gusto. Justa oreja.
No tuvo el mismo peso el apéndice que le cortó al quinto, un animal que como el resto de la corrida tuvo nobleza, pero poca fuerza. A éste le instrumentó también un buen recibimento con la capa, en el que destacaron dos verónicas templadas por el pitón derecho. En la faena de muleta no terminó de acoplarse con la embestida del animal ni se mostró seguro. Fue una faena fría y ventajista, en la que el diestro retrasaba la pierna y vaciaba la embestida hacia afuera, con lo que le hizo tuvo poca profundidad y enjundia. La inseguridad de la faena se trasladó a la hora de matar. Aún así, el público, que toda la tarde estuvo de parte de los toreros y con muchas ganas de que llegasen los triunfos, le concedió una injusta oreja.

Muy asentado se le ve a Jesulín de Ubrique esta temporada, lejos de las estridencias de años pasados. Con mucho temple y técnica, el gaditano tuvo en su primero a un animal noble y con clase, pero muy blando, lo que contribuyó a que no pudiera hacerle una faena lucida. Fue un trasteo voluntarioso en el que  tuvo que torear a media altura y sin someter mucho al animal, pues cuando se le bajaba la mano se venía al suelo.

El cuarto de la tarde fue el de más fuerza. Eso hizo que la faena tuviera emoción por la movilidad del toro. El animal presentó complicaciones -echaba la cara arriba y se revolvía muy rápido- que Jesulín resolvió con mucha técnica, logrando, poco a poco, meter al toro en la canasta. Cuando parecía que tenía la oreja en el esportón, el animal tardó en morir y eso enfrió al público que guardó silencio tras una petición minoritaria.

Desganado, en contra de lo que en él es habitual en esta plaza, se vio a Rivera Ordóñez en esta su primera comparecencia en el ciclo malagueño. En su primero estuvo por debajo de las posibilidades de un noble toro al que no entendió y con el que no se acopló. Intentó ocultar su mala lidia con unos alardes encimistas al final del trasteo que fueron muy jaleados por el público, en especial por el femenino.

En su segundo salió con más ganas y lo recibió con una larga cambiada en el tercio y con un haz de verónicas a pies juntos más bulliciosas que de buen trazo. Lo llevó al caballo por chicuelinas e hizo un quite por verónicas. Al toro le costaba mucho humillar en la faena de muleta, pero Rivera tampoco le enseñó ni le obligó. Le pegó muchos pases, sin fajarse, y no hubo lucidez, ya que vaciaba la embestida hacia fuera y citaba mal colocado.

El País. JUAN ORTEGA.  Finito quiso y pudo

Finito de Córdoba venía con prisa y empezó despacio, hasta conseguir una gran tanda a la tercera, rompiendo sus habituales normas de seguridad. Vinieron después infinidad de detalles, así como unos naturales de lujo. Al entrar a matar se ciñó, el toro tropezó y la estocada salió algo viciada. Con este Finito hasta el fin del mundo, si es que esto significa que recupera y dispensa la verdad que atesora.

La lidia del quinto fue más reñida, con momentos de calidad, pero con un menor grado de acierto al disponer las distancias, demasiados cortas para ejecutar el temple largo que pedía el toro.

El tercer toro era blandito y aficionado a los volatines; Rivera, que lo había recibido bien, a la verónica rodilla en tierra, decidió administrarle series con la derecha desde el terreno de nadie, entremetiendo una al natural por el qué dirán. Meritoria situación: ocho minutos ante un toro y ni un solo muletazo, de calidad, claro.

No se le podía escapar el triunfo en el sexto, con la plaza a rebentar debido al buen manejo del capote, larga cambiada y verónicas a pies juntos de primor, ganando terreno. Pues se le escapó. Muleta y espada le son ajenas.

Jesulín estuvo aseado ante un timo que no se mantenía en pie y suficiente y aséptico con el cuarto.

 

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