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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del sábado, 9 de agosto 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Corrida de rejones. Toros de Viento
Verde, manejables y de buen juego, destacando el primero.
Caballeros:
-
Rui Fernándes, rejonazo bajo (1 oreja); rejón casi entero trasero (1
oreja).
-
Andy Cartagena,
rejón entero trasero (petición y saludos desde el tercio),
pinchazo hondo en lo alto y rejón entero contrario (1 oreja).
-
Sergio
Galán, rejonazo casi entero trasero, medio rejón trasero,
aviso, y un descabello (saludos desde el tercio); rejón en lo alto
(1 oreja).
Entrada: menos de media entrada.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino,
El País.
PortalTaurino.
ANTONIO MONTILLA. Rui Fernándes consigue la
primera puerta grande en la Feria de Málaga
Con buen pie, que no con buen toreo, ha empezado la Feria de Málaga
2003. En el primer festejo del ciclo, el caballero-rejoneador portugués
Rui Fernándes ha abierto la puerta grande de La Malagueta tras cortar
una oreja a cada uno de sus toros.
El portugués ha tenido enfrente un lote de muy distinto juego. Así,
su primero ha sido el mejor de la corrida de Viento Verde. Un toro que
ha ayudado y que desde el principio ha tenido muy buen son y ha estado
muy encelado con los caballos, aunque eso sí tenía una sosa embestida.
No terminó de acoplarse el rejoneador portugués con la templada
embestida de este toro, al que puso banderillas de mala colocación,
defectos que suplió con adornos en la cara del toro, que cada vez se
fue parando más. Estuvo muy acelerado. Su segundo, era un toro más
parado y con poca fijeza. En éste si colocó en buen sitio los
garapullos y realizó una faena más completa, que le valió la segunda
oreja.
Andy Cartagena ha estado aseado con sus dos oponentes, demostrando un
gran dominio de los caballos y de la monta. Su primer toro ayudó al
rejoneador, que como en él es habitual se lo dejó llegar mucho a las
cabalgaduras, lo que provocó que el público le jalease. Puso dos
banderillas al violín caídas y una al quiebro que clavó en el
brazuelo derecho del de Viento Verde. Tras colocar tres cortas, hizo
varias veces el teléfono con el toro y aunque el rejón fue fulminante
y la petición mayoritaria, el presidente le negó el trofeo. Si
consiguió un apéndice en su segundo, un toro sin fijeza, que como el
resto del encierro se dolió al sentir los rejones de castigo. Faena
completa y variada, con giros en la cara del toro a la salida de las
banderillas que fueron muy aplaudidos por el respetable. Puso un par muy
bueno a dos manos ante un toro cada vez más parado y encerrado en
tablas. Acabó con tres cortas, una de ellas al violín.
Por la vía de la sustitución llegó el madrileño Sergio Galán a
la Feria de Málaga, donde dejó constancia de su buen hacer a caballo.
Su primer oponente, fue un toro parado y aquerenciado en tablas. A pesar
de ello, Galán logró hacer bien los embroques y las suertes, pero la
sosería del toro hizo que no transmitiera a los tendidos. Como mató
mal y el toro tardó en morir, escuchó palmas que recogió en el
tercio. Al último de la tarde, tuvo el mérito de encelarlo a base de
dejarlo llegar mucho y de ponerle cuatro rejones de castigo. Puso dos
buenas banderillas al quiebro y otras dos en todo lo alto haciendo muy
bien la suerte, paga concluir con un soberbio par a dos manos. Cortó
una oreja, y dejó muy buena impresión entre los aficionados.
El
País. JUAN ORTEGA.
El rejoneo bien templado
Bienvenido sea el mestizaje que templó el campo bravo español con
la superior técnica de los caballeros portugueses. Hoy, los españoles
han asimilado sus enseñanzas y torean a caballo haciendo del temple su
baza fundamental. Así, ayer, afortunadamente, echamos de menos las
carreras y los caballazos, sustituidos por la sobriedad y el buen gusto
de los tres rejoneadores.
Rui Fernandes se atracó de toreo al recibir al primero, cosiéndolo
al caballo con gran temple, y fue a más a la hora de prender los
garapullos hasta conseguir dos banderillas, quebrando en un palmo de
terreno y clavando al estribo. Le costó mucho separar de tablas al
cuarto, que había establecido su cuartel general pegadito a la
querencia. Consintió mucho y mató mal.
Andy Cartagena, desde una elogiable sobriedad, toreó siempre bien a
caballo, recortando en el primero dos veces para dejar las banderillas
al violín; luego se fue abajo con los pinchos y remató con el
desplante del teléfono. Mantuvo la irregularidad en el quinto, en el
que se lució en banderillas en terreno de chiqueros, con gran
compromiso del caballo, que giraba en la cara después de cada intento y
que siempre se encontraba toreramente con las cercanías del toro. Luego
llegaron un par a dos manos y las cortas, algunas de ellas al violín.
En toda su labor, Cartagena se mostró más propicio a torear que a
clavar, con numerosas pasadas en falso que rebajaron algo su buena
actuación.
Sergio Galán se enfrentó a otra res que encontró su sitio entre
las tablas. Su labor fue buena, aunque poco brillante, de tanto acarrear
al manso de aquí para allá, encelándolo en la cabalgadura, pero sin
conseguir la redondez deseada. En el sexto, las condiciones del toro le
permitieron variar la decoración, obteniendo un gran lucimiento en
todas las fases de la lidia. El rápido remate provocó la concesión
del trofeo.
La inauguración de la Feria de Málaga con una corrida de rejones,
en la que estuvo ausente la estrella de Hermoso de Mendoza, prevista
para otro día, nos permitió medir la evolución de unos jóvenes
rejoneadores que van a más, entre otras cosas porque tienen un espejo
en el que mirarse, con lo que superan las circunstancias en las que se
desenvuelve el toreo de a pie, huérfano de referencias.
De todas formas, sería conveniente acortar determinados lances
premiosos que provocan que los tendidos se hallen cercanos al bostezo,
pues tan alto nivel de técnica no siempre es comprendido por unos
espectadores más habituados al bullicio y a la pachanga caballar.
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