|
|
|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del lunes
Corrida de toros

Tarde triunfal, la última del ciclo
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Peñajara, bravos,
con casta.
Diestros:
Entrada: más
de tres cuartos.
Crónicas de la prensa:
Diario Sur, El
País.
Diario
Sur. Pacurrón. Padilla,
Ferrera y El Fandi dieron un gran espectáculo
Los dos presidentes que se han turnado en los trece festejos de la feria
deberían explicarnos en qué puede haber perdido categoría la plaza de
Málaga después de la apoteósica corrida de ayer, en la que se
concedieron un total de seis orejas. Conste que dos de ellas, y si nos
apuran hasta tres, no se correspondieron con los méritos muleteriles de
los espadas, pero la gente va a la plaza a divertirse y lo que en forma
alguna puede hacer un presidente es convertir la euforia en indignación
y exponerse a promover un conflicto de orden público por oreja de más
o de menos.
El espectáculo de ayer debe
haber causado asombro en el mundillo taurino, porque eso de que salgan
por la puerta grande los tres toreros, no ocurría desde 1997 cuando
Rivera Ordóñez, Javier Conde y José Tomás desorejaron a los seis
toros de Martín Lorca. Era digno de ver el entusiasmo en la plaza, la
enorme expectación a la salida, los comentarios elogiosos de los
espectadores... En definitiva, que corridas como esta sirven para
promocionar a la fiesta y aquellas en las que las broncas a la
presidencia se producen, no sabemos a quién puede beneficiar.
Insistimos en que hubo, en
ocasiones, un excesivo triunfalismo y, también conviene decir que nos
sorprendió el comportamiento presidencial por su benevolencia en el
primer trofeo a Juan José Padilla y que, luego, tardara tanto en dar la
de su segundo toro, cuando la petición era manifiestamente mayoritaria.
Pero la presidencia recurre a esperar mucho para sacar el pañuelo,
hasta el punto de que hay que ir al desolladero por el apéndice.
El primer toro de Juan José
Padilla tenía cinco años y medio, pero no acusó sentido. Larga
afarolada y luego el primer capítulo de los seis que compusieron los
tercios de banderillas. Increíble el de El Fandi, en la denominada
‘moviola’, que consiste en correr hacia atrás y de esta forma se
produce el embroque. El granadino tuvo que apoyarse en los palos para
salir ileso de la suerte. En la faena de muleta, Padilla empezó de
rodillas y luego no acertó siempre en las distancias.
Se trataba de un buen toro, que
se desplazaba en las dos primeras embestidas, pero luego se quedaba
corto. La faena fue a menos y entonces Padilla recurrió a los molinetes
de rodillas para volver a caldear el ambiente. Se produjo una petición
minoritaria y pese a que tuvo que descabellar dos veces, se le concedió
una oreja, o sea, como a José Tomás, por una excepcional faena.
Faltó conjunción en la faena
al segundo, que fue larga y hasta embarullada. Con ls banderillas había
estado bien y con la muleta sufrió una voltereta sin consecuencias. El
trasteo resultaba deslucido, entre otras cosas porque el oro iba con la
cara alta, pero tras el percance y los rodillazos, se caldeó el
ambiente y la negativa al segundo trofeo produjo hasta insultos a la
presidencia.
Otro espectacular tercio de
banderillas en el segundo de la tarde, también con cinco años y medio
y bien que los acusó. Desde el primer momento el animal se dio cuenta
de que el torero era el objetivo y resultó peligroso. Nada pudo hacer
Ferrera.
En el quinto surgió el
prodigio. Nadie podía pensar que Ferrera pudiera torear tan bien. El
tercio de banderillas fue como todos de bueno, pero en la faena de
muleta se encontró a un toro con poca fuerza, pero bravo y noble y el
extremeño bordó el toreo. Como puede hacerlo el mejor. Relajado,
despacioso, siempre en su sitio, fueron surgiendo los pases y el
entusiasmo en el público. Se le veía a gusto y al público asombrado.
Fue una tarde inspirada, diríamos que hasta increíble. Resulta difícil
explicar tanta belleza, la naturalidad de su toreo, la torería en las
salidas. Una faena de las que quedan para el recuerdo. Pero se cometió
una gran injusticia por parte de la presidencia: el toro merecía los
honores póstumos de la vuelta al ruedo.
Y El Fandi... Atención a este
torero que no es sólo un gran banderillero, sino que sabe torear y lo
que es mejor, quiere seguir aprendiendo. Con las banderillas estuvo
colosal y en la faena de muleta hubo varias tandas de naturales que
resultaron sensacionales por la largura y la templanza de los mismos.
Tardó algo en darse cuenta de que el izquierdo era el pitón bueno del
toro y, a veces, perdió sitio y esto motivó que le enganchara varias
veces la muleta, pero ahí quedaron esos naturales de perfecta ejecución.
Y, claro, sus pares de banderillas, que rozan lo imaginable.
Su segundo toro era otro de los
que tenían cerca de seis años y lo acusó. Picado por el éxito de
Ferrera, recibió al toro con verónicas y chicuelinas con ambas
rodillas en tierra. En banderillas, excepcional y con la muleta,
voluntarioso. Lo intentó todo pero, en verdad, no pudo dar ni un pase.
Pero el triunfalismo imperaba en la plaza y se pidió la oreja, que le
fue concedida. Los tres por la puerta grande y la pregunta del comienzo:
¿A quién se perjudica con esta apoteosis?
El
País. Juan Ortega.
Pañuelos volantes
El triunfalismo echó a volar bandadas de pañuelos blancos, y el
presidente se sumó a la fiesta. Aunque después del día de ayer haya
que achicar la puerta grande, ahí quedaron unos naturales lentos,
largos y relajados, en una serie firmada por El Fandi, que no mantuvo el
tono a lo largo de la primera faena, en la que destacó otra buena serie
con la derecha. Sin embargo, el camino a seguir fue el de los naturales,
para el recuerdo. Antonio Ferrera cumplió un buen tercio de banderillas
en el quinto y rayó a gran altura en una corta serie de naturales, en
el resto, sin descontar la ligazón y cierta dosis de calidad, predominó
la pinturería sobre la profundidad. Padilla se equivocó completamente
y logró hacer lo bueno malo, lo que le costó una paliza. En
banderillas, El Fandi.
|
|