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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del miércoles, 14 de agosto de 2002
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Núñez
del Cuvillo, de juego desigual.
Diestros:
Entrada: tres cuartos
de entrada.
Crónicas de la prensa:
Diario Sur, El
País.
Diario
Sur. Pacurrón. Pese a la
presidencia, puerta grande para José Tomás
En la fiesta de los toros estamos viviendo en España una situación
incongruente. Resulta que durante cuarenta años, en el único sitio en
el que todos podíamos hacer públicas nuestras opiniones, era en las
plazas, en las que un pañuelo equivalía a un voto y cuando llega la
democracia, la única dictadura manifiesta la ejercen los presidentes.
¿Cómo es posible que el criterio de una sola persona, de la que
incluso se puede dudar de sus conocimientos, prevalezca sobre el de diez
o doce mil personas? Efectivamente, el absurdo reglamento vigente deja
en manos de la presidencia la concesión de la segunda oreja, pero también
dice que un toro que se lesiona en el ruedo en el transcurso de su lidia
no debe ser devuelto, y ayer se transgredió esta disposición
devolviendo a los corrales al primero de la tarde, que se lastimó después
de picado, porque en una caída debió sufrir un esguince y empezó a
cojear.
Pero como luego tardó en ser devuelto a los corrales, pudo
comprobarse que se había recuperado. Y conste que nada tenemos que
oponer a que se sustituya a un toro mermado en sus condiciones fìsicas,
pero sí a que un presidente tome medidas en su beneficio, para evitar
posibles y agresivas protestas.
Los que estuvimos ayer en La Malagueta fuimos afortunados testigos de
una de las mejores faenas ejecutadas en su albero en los últimos años.
El autor, claro está, José Tomas. El torero de Galapagar es de esos
que entusiasma no solo a los aficionados que ocupan los tendidos, sino
también a los propios profesionales que participan en el festejo. No se
puede torear mejor.
Su secreto
El secreto del madrileño estriba en que coge a los toros de lejos y
en el transcurso de su embestida, atempera las acometidas, reduce su
velocidad y surge el temple. Y todo esto lo hace muy erguido, muy de
verdad, con una sentido exacto de la posición, por lo que siempre está
en el sitio justo en el cite y en el remate.
El toro tenía mucha fijeza y obedecía a los toques del torero, que
lo llevaba y lo traía en su muleta tersa y bien puesta. Fue una de esas
faenas que quedan para el recuerdo, de las que se ven varias veces,
porque por mucho tiempo que pase, será suficiente cerrar los ojos para
volver a disfrutar con ella. ¿Que habrá que hacer en Málaga para
cortar dos orejas?
Dicen que la tacañería presidencial es para darle categoría a la
plaza, como si su actitud tuviera algo que ver con el comportamiento del
público, que es el que mantiene la fiesta pagando las entradas, y al
que debe atenderse en cualquier manifestación.
La faena a su segundo no tuvo la misma importancia y, sin embargo, se
premió de la misma manera. El toro, desde el principio, acusó
tendencia a vencerse por el pitón derecho y José Tomás, lógicamente,
basó la faena sobre la zurda, con la que consiguió admirables
naturales, aunque en menor proporción que en el primero, porque cuando
se quiere templar se corre el riesgo de que el toro le coja la muleta.
Fue, claro está, otra buena faena, pero sin punto de comparación con
la del primer toro. Y lo premiaron de la misma forma.
Cuando José Tomás torea como lo hizo ayer, ocurre como cuando el
autor del prodigio torero era Antonio Ordóñez, salvando las distancias
que cada cual quiera establecer. Parece como si los otros toreros se
acomplejaran y se preguntara, ‘in mente’, qué podrían hacer para
cortar una oreja, si estando como había estado José Tomás sólo se le
concedía una.
Muletazos estimables
Víctor Puerto tuvo un primer toro que pareció bravo en el caballo,
pero que luego cantó su mansedumbre. Se arrancó dos veces al caballo
con alegría, pero luego mostró una clara tendencia a huir y acabó
refugiado en la puerta de chiqueros. Algunos muletazos de Puerto fueron
estimables. En el cuarto toreó bien con la mano derecha, sobre todo por
la ligazón, pro el toro se paró y pasó a estar más pendiente del
torero que de la muleta.La estocada fue magnífica.
El tercer espada fue Miguel Abellán, que no estuvo afortunado, entre
otras cosas porque sus toros no le sirvieron. En primer lugar le
correspondió un toro que solo tenía pitones lo que, por lo visto, es
lo esencial para que pasen el reconocimiento. Podemos asegurarles que
los quince toros rechazados en la segunda de feria, tenían mucha más
presencia que este.
En el inicio de faena hubo algunos naturales de calidad, pero el toro
fue a menos y a la faena le ocurrió igual, al no acoplarse por el pitón
derecho. No obstante, resolvió de forma airosa algunas situaciones
comprometidas. El toro que cerró plaza fue muy deslucido, que embestía
con la cara alta, efecto que hizo difícil la ejecución de la suerte
suprema. Confiemos en que esta tarde tenga más suerte Abellán.
La salida a hombros de Tomás fue de las de verdad, entre una enorme
expectación. A lo mejor el señor presidente salió de la plaza
convencido de que le había dado categoría a La Malagueta...
El
País. Juan Ortega.
José Tomás dictó lección
José Tomás tenía algo que decir y lo dijo; enseñó cómo se torea
al natural y lo natural que es el toreo: enfrentado a los pitones, la
muleta adelantada, cargando la suerte, trazando con limpieza la
maravilla simple que llevaba prendida al toro y, si éste tiraba a
descomponerse, allí estaba el temple. La última serie, de frente y de
largo, haciendo galopar a la res merced a la distancia, fue ejemplar.
Hubo más, pero el toreo al natural es el fundamento mismo, lo más
simple y lo más bello. La estocada se desprendió un poquito. En el
segundo volvió a explicar otra lección acerca del natural. La
estocada, buena, necesitó un descabello.
Víctor Puerto mató bien al cuarto, dispuesto a jugársla a las
primeras de cambio; el primero huyó al galope a chiqueros.
Miguel Abellán cumplió con más valor que fortuna ante dos toros
difíciles.
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