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Festejo mixto
MÁLAGA
Tarde del jueves, 16 de agosto de 2001
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros Jose
Luis Pereda-La Dehesilla, desiguales
de presentación. 1º, sobrero, condenado a banderillas negras, 5º,
manso, y 3º, cojo
Diestros:
-
Joselito,
estocada
(ovación y saludos); pinchazo y estocada (ovación y saludos)
-
Jesulín, estocada
desprendida y descabello (oreja); estocada caída (aplausos).
-
David
Vilariño, bajonazo
chalequero (palmas); estocada (oreja).
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País
El País. JUAN
ORTEGA. Mansos, cojos y de los nervios
Mansos y cojos los toros, de los nervios los espectadores y el palco,
ciego, manteniendo en el ruedo material de desecho. Jesulín ha llegado
a la conclusión de que, si es capaz de templar con la muleta, también
puede hacerlo con la capa y, sin más, se ha puesto y lo ha conseguido.
Habrá que corregir todavía algún vicio adquirido, como el de
arrastrar hacia atrás la pierna izquierda en los lances por el lado
derecho, pero hay que reconocer que ha subido muchos enteros. Con la
muleta, cuatro series con la diestra y dos, intercaladas por la
izquierda; labor dominadora, templada, larga, algo despegada y con poco
cruce, pero siempre sabiendo imponer su criterio y con indudable
capacidad lidiadora. Incierto por ambos pitones el quinto, con tendencia
a acortar el viaje y manso declarado en los caballos, correteó en
banderillas y llegó al último tercio hecho un regalo. Para colmo hacía
viento. Jesulín acabó con un bravo macheteo, puesto que el toro no se
mereció nada más.
Salió el primero bis con un cuarto de arrancada o tal vez menos, sólo
lo podían picotear sacando los caballos por fuera en un accidentado
carrusel. Fue condenado a banderillas negras, de las que quedaron arriba
nada más que dos. Allá se fue el buen Joselito con su melancolía y su
cara dolorida y lo persiguió hasta toriles. De vez en cuando, una tanda
que aprovechaba la oleada, alguna de naturales con las debidas
precauciones y muletazos sueltos. El cuarto, bien puesto de pitones,
llevaba peligro por el derecho desde un principio, según avisó al
quitar Joselito por chicuelinas. Además, iba con un no sé qué a su
aire, como si con él no fuera; el matador le planteó la faena por la
izquierda y hubo naturales de todos los tipos, algunos buenos, otros
tropezados, a distancia variada.
A David Vilariño le tocó, en tercer lugar, un cojo patiabierto con
el que nos demostró desconocer la ventaja y la calidad de lo breve.
Abrió la faena del sexto, el más potable, por bajo, de forma torera y
siguió bien por la derecha, cobrando después unos naturales diversos
en temple y calidad y trincherillas vistosas. La faena fue a menos y se
disolvió como un azucarillo.
Lo del palco no se entiende: por la mañana hicieron desfilar toda una
retahíla de toros de diverso pelaje y condición. Lo que dejaron fue
nefasto, no ya por lo manso, que es imposible de saber, sino por los
esmirriados, blandos y cojos. El criterio debe ser unificado, pero antes
debe haber criterio, artículo que parece venderse muy caro.
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