GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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Festejo mixto
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA

MÁLAGA
Tarde del martes, 14 de agosto de 2001
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Martín Lorca. Bien presentados, justos de fuerza y casta.

Caballero:

Diestros:

Entrada: más de un tercio.

Crónicas de la prensa: Diario Sur, El País.


El País. Juan Ortega. Temple a caballo.

Pablo Hermoso de Mendoza falló al intentar colocar el primer rejón de castigo y le costó una enormidad meter al toro en la cabalgadura que oficiaba como engaño. La res manseaba y sólo se arrancaba cuando creía que tenía la presa segura. Esto puede ralentizar el toreo a caballo y hacerlo plúmbeo, pero ayer el rejoneador se dedicó a torear, colocando el caballo a una distancia inverosímil, midiendo perfectamente la distancia y graduando el paso.

En este toro, Hermoso edificó un monumento al arte de torear, a caballo y a pie, porque se trataba de una manifestación del temple en toda su razón de ser. Me quedó la sospecha de que el público lo entendiera.

El cuarto fue un manso quedado, que dio muy poco juego. El navarro volvió a estar bien en algunos momentos en los que se enfrentaba de cara y acortaba distancias, presentando batalla en los terrenos del toro, únicos a los que éste estaba dispuesto a acudir.

El Tato se enfrentó a un primer toro blando que fue a más, desplazándose de largo y acometiendo con una embestida que poseía más calidad que la respuesta del torero, que siempre lo llevaba en línea y con un nivel de cruce cero. Por un momento, la faena pareció remontar antes de caer de nuevo en la sima. Ni toro ni torero decían ni tenían nada que decir. Lo del quinto fue peor, ya que salió un tío de impresionante cornamenta y pata fláccida: un inválido de carrito, cuya presencia en el ruedo descalifica la titulación académica de veterinarios y la competencia del palco.

Juan José Padilla lo tuvo al revés: parecía que había toro y, a poco de comenzar la faena se acabó la cuerda, mientras el conejito de la pila seguía tocando el tambor. El toro había salido suelto berreando de dos varas y comprometió al diestro en banderillas; empezó la faena de rodillas y la acabó desesperado. En el último, protagonizó un tercio de banderillas arriesgado, pues el toro acortaba distancias; con la muleta vio cómo el toro se venía al bulto por el pitón izquierdo y se hacía el remolón por el otro pitón a la espera de cazarlo. Estuvo digno en todo momento y remató de un perfecto volapié.

En cuanto al estado de El Julio, herido ayer, el doctor Juan Pedro de Luna ha manifestado que el posoperatorio continúa de manera normal, si bien hay que esperar para confirmar la evolución.


Diario Sur. Pacurrón. Oreja sin mérito a Padilla, negada en cambio a Hermoso de Mendoza

EL SORPRENDENTE COMPORTAMIENTO del presidente volvió de nuevo ayer a enfadar al público de La Malagueta, al negarle una oreja pedida mayoritariamente para Pablo Hermoso de Mendoza y, sin embargo, otorgarle el trofeo a Juan José Padilla, con menos demanda de los aficionados.

UNA vez más hay que referirse al presidente de turno, porque volvió a enfadar al público con su sorprendente comportamiento. Ayer, por ejemplo, le negó una oreja pedida mayoritariamente para Pablo Hermoso de Mendoza, que además había hecho méritos para cortarla y, en cambio, se la otorgó a Juan José Padilla, con menos demanda y por una faena que no pudo existir por las condiciones del toro. Padilla, al que no se le puede negar su voluntad, dio al final tres o cuatro muletazos por alto volviéndose a velocidad de vértigo y tras un desplante de rodillas, dejó una estocada. El bondadoso público malagueño pidió la oreja, aunque en forma minoritaria, y el usía se la concedió.

En cambio, Hermoso de Mendoza lo hizo todo en su segundo toro, la gente le pidió la oreja, en mayor proporción y el señor presidente, él sabrá porqué, se la negó. También hubo una sorprendente petición de oreja en el primer toro de El Tato, pero nada hay que oponer en este caso a su negativa, porque hubo pocos pañuelos, como antes hubo poca faena.

Hay que hacer constar, igualmente, que la de ayer no fue la mejor actuación de Hermoso de Mendoza en La Malagueta porque sus toros le dieron escasas facilidades, pero esto incrementa el mérito de su actuación con una cuadra espléndida, pese a la nueva ausencia de Cagancho, que por lo visto está lesionado a causa de la coz de otro caballo. Los toros de Martín Lorca están muy acostumbrados a los caballos, porque se faena mucho con ellos en el campo y posiblemente este fuera el motivo de su desinterés inicial. Pero primero con Tabasco, Fusilero, Danubio y Mariachi, Hermoso toreó a caballo y, de cualquier forma, siempre es distinto a los demás rejoneadores, por cómo llega al toro y por cómo sale de él. En su segundo formó un alboroto con Fusilero y Danubio, llegando a ponerse tan cerca que hasta hizo el «teléfono», que en el toreo a pie consiste en, una vez dominado el toro, ponerle el codo en el testuz. Y esto, a caballo, no es nada fácil. Su dominio de las cabalgaduras, su piruetas y su cabalgar de costado, produjeron el natural entusiasmo. Pero se quedó sin premio.

El primer toro de lidia ordinaria fue un toro muy serio, con mucha calidad pero algo flojo, pero su falta de fuerzas la suplió con raza y su condición fue tal, que permitió una faena larga en la que creemos que el torero estuvo por debajo de los méritos del toro. Al animal hizo un amago de rajarse, pero es que aguantarle cuarenta pases a El Tato es demasiado no solo para el público, sino también para cualquier toro.

El segundo de su lote fue un torzado de desarrolladas defensas, pero solo tuvo eso, fachada, ya que se cayó con frecuencia, lo que originó las lógicas y justificadas protestas del público. Hay que reseñar que quizá debido a sus impresionantes pitones, a los toros de Martín Lorca se le pegó más de los debido en el tercio de varas, pero éste su hubiera caído de cualquier forma y ni siquiera el intento de toreo de El Tato, sin bajar nunca la muleta, impidió las claudicaciones del animal.

Al primero de Juan José Padilla le pegaron excesivamente en el caballo y luego acusaría las carreras en el tercio de banderillas, en el que Padilla no sincronizó debidamente los embroques, por lo fue fueron por un lado los saltos del jerezano y por otro la salida del toro. El caso es que entre unas y otras cosas, el toro se paró, Padilla citó una y otra vez y lo único reseñable de su intento de faena fue se la brindó, simbólicamente, a Antonio José Galán.

Su segundo toro, igualmente muy bien armado, dio pocas facilidades a Padilla. En banderillas se lució en un par del «violín» y en un primer muletazo el toro se le venció por el pitón derecho, en el segundo lo hizo por el izquierdo y luego ya no quería coger por ninguno de los dos lados, ya que topaba más que embestía. Metía la cabeza sin convencimiento, cumpliendo una especie de trámite y Padilla, consecuentemente, no apretó el acelerador y no pudo dar ni un solo pase en condiciones, pero no se desanimó, seguramente porque tenía conocimiento de lo complaciente que es el público de La Malagueta y, claro, metió el acelerador dio cuatro o cinco muletazos por alto y como el toro cayó enseguida, pues el público pidió la oreja y el presidente, que ya había sido abroncado, para no perder la costumbre, por no dar una oreja a Hermoso de Mendoza, pues sacó su pañuelo y a lo mejor hasta dice que Padilla triunfó en La Malagueta.

 

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