Se anunciaban en los carteles Luis y Antonio Domecq, pero no pudieron
actuar. Unos desalmados atentaron el pasado mes dos de las cuadras más
emblemáticas de nuestro país, provocando la muerte de tres de sus
ejemplares. Legítimo, Coquetón y Maestro no volverán a hacer un paseíllo,
pero seguramente tampoco ninguno de sus compañeros de cuadra. Sirva
esta crónica como pequeño reconocimiento.
Y es que este incidente pudo servir como coartada para suspender un
festejo que nunca debió celebrarse. La Corrida de Beneficencia en Las
Ventas agotó las reservas taurófilas madrileñas y los tendidos
presentaron un lamentable estado. Con este panorama, poco tenían que
decir los caballeros. Fermín Bohórquez buscó animar a los
espectadores con su sobriedad, pero tampoco levantó pasiones. Sí que
las levantó González Porras, aunque tan sólo por momentos; muy
bullicioso como en él suele ser habitual, provocando una gran algarabía
en el respetable. El presidente le negó un trofeo pedido
mayoritariamente.
Es Sergio Galán una de las mayores promesas del toreo a caballo,
pero su enemigo se le paró en tablas complicándole mucho su quehacer.
Diego Ventura realizó lo más destacado con algunos embroques de gran mérito,
volviéndose a convertir en protagonista el presidente, denegando de
nuevo la oreja, esta vez pedida con más fuerza aún.
Con el quinto toro llegaron las colleras y el presidente se olvidó
de toda la dureza mantenida durante la corrida. Dos orejas para González
Porras y Diego Ventura por una actuación en el sexto muy irregular.