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Festejo
PLAZA DE VISTA ALEGRE,
Tarde del domingo, 11 de marzo de 2001
Novillada con picadores
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El
Pilar, descastados y flojos en general.
Diestros:
Entrada: menos de media entrada.
Crónicas de la prensa: El
Mundo, ABC,
El País
El Mundo.
VICENTE RUIZ. Del glamour a la
realidad
Una sola semana había pasado pero el escenario era tremendamente
distinto. Los trajes de Armani dieron paso a las parcas de pana; del
humo acuciante se pasó a un ambiente más agradable; y los rostros
conocidos desaparecieron para dar paso a un público más festivo y
campechano.
Lo que no cambió con respecto al desilusionante encierro de Joselito
fue el juego del ganado. Los de El Pilar anduvieron toda la mañana
derrumbándose de manera deplorable y ofensiva contra la fiesta. Y así,
el espectáculo se hace imposible.
Matías Tejela se convirtió en el triunfador numérico del festejo y
por extensión del ciclo, al cortar una oreja a cada uno de los de su
lote. Se mostró inteligente en la lidia de su primero, siendo su
acelerada actitud su gran enemigo. Ante el sexto tuvo que utilizar todos
sus recursos técnicos ante el único complicado de la mañana.
Cualidades para hacerse un sitio en este oficio reúne el pucelano
Leandro Marcos. Algo remiso cuando su oponente le crea problemas, su
mayor problema puede ser el excesivo proteccionismo por parte de quienes
dirigen su carrera. Ese cuidado en la busca del ganado está provocando
que se estrelle a menudo con encierros que rozan la invalidez, como ha
sucedido en sus dos comparecencias en este coso. Ayer topó con dos
mansos que no podían tenerse en pie y salió dignamente del envite -mejor
en el segundo- llevado por su gran clase.
Abraham Barragán estuvo entusiasta en su primero, aunque algo
atropellado en los inicios, siendo dos tandas en el final del trasteo lo
más reseñable. En el que hacía cuarto, la falta de fuerzas del pilareño
se convirtió en un obstáculo insalvable para el diestro.
ABC. ROSARIO PÉREZ.
Tejala, en novillero, abrió la puerta grande
Matías Tejela abrió la puerta grande y Leandro Marcos cortó una
oreja en la final del ciclo de novilladas con picadores de Vistalegre.
El serial dedicado al escalafón inferior ha tenido tanto éxito que la
empresa Palumi S.A. seguirá dando «oportunidades» a lo largo de la
temporada a aquellos que sueñan con convertirse en matadores de toros,
como Marcos y Tejela. Ambos toreros dejaron una grata impresión en la
antigua Chata, que registró media entrada, pese a que deben limar
imperfecciones. Pero más defectos acusaron los novillos de El Pilar (el
sexto con el hierro de Moisés Fraile —el más complicado—),
desiguales de presentación, mansos, descastados y blandos en líneas
generales.
Disposición no le faltaba al primer espada, Abraham Barragán, quien
saludó al manejable primero con tres largas cambiadas en el tercio.
Prosiguió con bellos lances tanto a pies juntos como con el compás
abierto, rematados con media verónica rodilla en tierra, para,
posteriormente, realizar una faena en la que destacó la variedad de
pases —algunos de calidad—. Sin embargo, al igual que con el rajado
cuarto, emborronó su labor por el mal manejo de la espada. Dos
pinchazos y estocada (saludos tras escuchar un aviso cuando doblaba el
toro) y cuatro pinchazos y estocada caída (leves palmas).
OREJA PARA LEANDRO MARCOS
Leandro Marcos dejó constancia de su clase y buen gusto, pero su pésimo
lote, inclusive el sobrero, impidió que el vallisoletano logrará un
lucimiento mayor. Estocada baja y perpendicular y descabello (saludos
tras aviso) y estocada (oreja).
Matías Tejela estuvo en novillero, con decisión, enormes ansias de
triunfo y ganas de ser —fue el único que intervino en un quite—. El
torero de Alcalá de Henares planteó dos faenas inteligentes —aunque
demasiado acelerado—, que el público aclamó. Estocada (oreja) y
estocada (oreja). Salió a hombros.
El País.
LUIS M MORCILLO. Por los pelos y gracias
La novillada mañanera tenía el suficiente atractivo para la afición.
Tres novilleros que habían sobresalido en el cilclo invernal de
festejos con picadores, y un encierro de garantías sobre el papel. El público
ocupó media plaza, se repartieron hasta tres orejas, hubo salida a
hombros y, en definitiva, de emoción, regular, y un espectáculo que no
llegó a un aprobado sin discusión. Por los pelos y gracias.
Los novillos fueron los culpables principales de que el espectáculo
fuera más bien tirando a anodino que lleno de colorido, fuerza y sabor,
que es lo que sucede cuando las reses son bravas y derrochan casta. Pues
eso fue lo que no tuvieron los novillos, casta, y sí mansedumbre y una
pizca de genio. Y además blandura.
Abraham Barragán recibió a su primero con tres largas cambiadas de
rodillas en el tercio y luego recetó lances desiguales, chicuelinas y
media de rodillas. Resultó el mejor novillo de cuantos salieron al
ruedo, y el valiente novillero lo aprovechó en su faena de muleta, que
comenzó con una ceñida pedresina en el platillo y que prosiguió sobre
los dos pitones, en muletazos de buen corte, para centrarse al final,
tras medir las fuerzas del burel, en dos series de redondos muy
templados. En su segundo, mansurrón y rajado, porfió y le pudo,
incluso en su terreno. Pero no estuvo fino con la espada.
Leandro Marcos, en su noble y blando primero dió buenos muletazos
sueltos, y demostró gusto y empaque en la composición de su labor
muleteril. En su segundo volvió a correr la mano de manera elegante y
consiguió una faena, si no compacta, sí bien medida, para consentir al
rajado manso, que se fue a chiqueros en busca de refugio.
Matías Tejela cortó dos orejas por su decisión, entrega y el
acertado uso de la espada. Se tiró encima del morrillo con agallas. Chapeau.
En su primero hizo el mejor toreo de capote, lances hacia delante bien
recogidos y rematados. La faena de muleta del tercero fue templada, y la
del difícil sexto, de pelea y aguante, sobre el pitón izquierdo, la
espada simulada de ayuda y puntero. La salida a hombros, excesiva,
aunque a él le sabrá a gloria.
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