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Festejo
PLAZA DE VISTA ALEGRE,
Mañana del domingo, 11 de febrero de 2001
Novillada con picadores
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de la Yerbabuena,
buenos y con fuerza.
Diestros:
- Matías Tejela: oreja y dos orejas.
- Fernado Cantos: silencio y saludos.
- Jorge Ibáñez: silencio y vuelta.
Entrada: cerca de media entrada.
Crónicas de la prensa: ABC,
El País, El Mundo
ABC.
ROSARIO PÉREZ. Triunfo de Tejela con una buena
novillada de Ortega Cano
Aún más acogedor parecía ayer el Palacio de Vistalegre después
del frío sufrido en la plaza portátil de Valdemorillo. Media entrada
cubría los tendidos del coso de Carabanchel para presenciar una
novillada de Yerbabuena, propiedad de Ortega Cano, quien al finalizar el
festejo recogió una gran ovación del público. Porque el matador lidió
una encastada y noble novillada, aunque algunos astados pecaran de falta
de fuerzas. Sólo Matías Tejela alcanzó el triunfo tras cortar tres
orejas.
DETALLES MUY TOREROS
Fernando Cantos salió con ganas a recibir a la verónica al
primero, de alegre embestida. El sevillano logró tandas sobre ambas
manos con un novillo que se comía la tela y al que mimó en varas. Al
cuarto, flojo de remos, lo saludó rodilla en tierra para proseguir con
unas chicuelinas. En el prólogo de la faena tuvo detalles muy toreros,
pero al final abusó de encimista. No obstante, a lo largo de su actuación
apuntó maneras de buen intérprete del temple. Habrá que verle más.
(Silencio y saludos desde el tercio).
No asentó las zapatillas Jorge Ibáñez en su labor a «Capricho»
—al que no acabó de entender—, salvo en una última serie en la que
se serenó. El hijo del ganadero Nazario Ibáñez se acopló mejor con
el quinto, sobre todo en unos redondos por el pitón derecho y en los
naturales postreros. (Silencio y vuelta al ruedo).
Fue Tejela quien encandiló a la galería. El madrileño veroniqueó
con garbo al tercero, que se dolió en banderillas, mientras que el
trasteo no pasó de correcto. Con el bravo «Cariñoso», que cerraba
plaza, aguantó de verdad en dos pases pendulares. Sobre la diestra, con
la mano baja y barriendo la arena, extrajo una excelente serie. También
hubo pasajes bellos con la izquierda, aunque no terminó de adaptarse a
la embestida de su rival, que fue aplaudido en el arrastre. Como mató
de una estocada le concedieron las dos orejas —la segunda un tanto benévola—.
(Oreja y dos orejas). Salió a hombros al finalizar el festejo.
El País. MIGUEL
A. CUADRADO. Mucha yerbabuena para Tejela
Otra mañana de buen ambiente por los Carabancheles, con el tiempo
tibio y primaveral. Mucha gente del toro en los tendidos y por los
alrededores. El público acudió alegre y confiado para llenar media
plaza y con ganas de ver algo bueno. Y esta vez lo consiguió. Matías
Tejela fue el artífice. Así como disfrutó de una novillada de
Yerbabuena que desarrolló casta, movilidad y buenas embestidas que había
que saber domeñar, comprender y embarcar.
Solamente un novillo recibió dos puyazos en regla, el segundo,
aunque el tercero hubiera necesitado otro para que el diestro en suerte,
Matías Tejela, hubiera estado menos comprometido. Pero todos pelearon
en los caballos, o sea, que no se dejaron pegar sin más, ni se
durmieron en el peto, y, en general, no salían sueltos de la suerte
buscando tierra de nadie. Al sexto apenas le marcaron con la pica en el
morrillo, y sin embargo luego sería el de más nobles y encastadas
acometidas. De lo contrario hubiera alcanzado tal vez el premio de la
vuelta al ruedo. El cuarto claudicó tres veces sobre el albero. Con
todo, una novillada de nota alta, pongamos que notable.
Matías Tejela sorprendió por su disposición, valor, entrega y
maneras más que aceptables cuando se templaba en el lance a la verónica
o al rematar el redondo o el natural en el tercio de muleta. Encima se
fue detrás de la espada con una fe admirable. Novillero a seguir, se
podía escuchar en los comentarios del respetable y de otras mentes.
Podemos añadir que encima demostró tener cabeza.
En su primero, tras dominar al incierto y áspero burel, terminó el
trasteo con unas bernardinas ajustadas y un trincherazo y abaniqueo
hondos y gustosos, el novillo le pidió la muerte y allí se la dio con
guapeza. En su segundo comenzó con dos pases cambiados por la espalda
vibrantes, concluyó con ayudados y trincheras que crujieron, y antes
supo ligar dos series de redondos, macizos en su ejecución.
Fernando Cantos toreó bien a la verónica en su primero, sin
terminar de acoplarse en el último tercio. En su segundo, flojo y
noble, dibujó naturales de calidad y se pasó de faena. Jorge Ibáñez
no aprovechó las bondades de su primero, y en el quinto nos brindó una
faena desigual en la que sobresalieron los pases de pecho y series
cortas e intermitentes de naturales a pies juntos.
Contento estaba entonces el personal a la salida. Sonreía la mañana
y el paladar aficionado. Pues aunque sea una excepción, alivia y te
hace creer. Amén.
El Mundo.
VICENTE RUIZ. Ortega Cano triunfa como ganadero
Vistalegre volvió a ser una fiesta. 7.000 personas en el tendido,
ganado colaborador y ganas en los de luces. Encastados y bravos salieron
los novillos de Yerbabuena, propiedad de Ortega Cano, especialmente los
dos últimos. Y voluntariosos se presentaron en el coso carabanchelero
los tres novilleros, pero con desigual resultado.
Fernando Cantos reincidió en los mismos errores en sus dos astados.
Tardó en acoplarse y cuando quiso ponerse a torear, a sus oponentes se
les había terminado el fuelle. Jorge Ibáñez adoleció de temple en
sus dos faenas, sin llegar a acoplarse nunca. Algunos muletazos en el epílogo
de la faena tuvieron gracia y profundidad. Fue sin embargo el tercer
coleta quien acaparó todos los trofeos. Matías Tejela, aún con muchas
cosas por pulir en su toreo, estuvo en novillero, entusiasta y muy
entregado en sus dos novillos. Cortó tres orejas por dos faenas llenas
de ritmo y emoción.
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