GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE VISTA ALEGRE,

Mañana del domingo, 16 de abril del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:Dos primeros novillos de Enrique Martín Arranz y resto de José Miguel Arroyo, terciados y de juego desigual.

Diestros: 

Entrada: Menos de media entrada.

Crónicas de la prensa: El Mundo, El País, La Razon


El País. MIGUEL ÁNGEL CUADRADO. La verdad llegó en el sexto

Madrid
Hasta la nueva plaza de Carabanchel fuimos de mañana a presenciar una novillada en la que se pudo ver a tres novilleros, cada cual de su corte y torería, que dieron lo mejor que tenían sobre la arena -es de agradecer- y que aprovecharon de la novillada lo que su técnica y corazón les dejó y dispuso. Pero la verdad llegó en el sexto. Fue Javier Castaño el que la puso en bandeja sobre el redondel de Vista Alegre.

Había realizado Castaño a su primer encastado novillo una faena de muleta de enjundia, aunque no bien medida, pues alargó el trasteo demasiado. Faena sobre el pitón derecho, en redondos bien rematados. Y una serie corta de naturales ligados que finalizó con sucesivos pases cambiados por la espalda. Salió rebotado al tirarse a matar en el primer intento, su taleguilla partida, lo que no le impidió terminar con el novillo y continuar en la plaza.

En el sexto llegó su faena verdadera. Había recibido al burel en el tercio, a base de una larga cambiada muy ceñida. El novillo tenía casta, y el novillero también. Fue un trasteo que empezó con pases por alto y que después planteó, primero, en la media distancia, y luego, entre los pitones del novillo, firme al pisar terrenos comprometidos. Surgió el mando en tandas rematadas detrás de la cadera, en las que llegó a rebozarse y sentir el toreo en sus muñecas. El estocanazo final resultó fulminante.

Víctor de la Serna manejó el percal en sus dos novillos de manera fluida y elegante. En su primero instrumentó verónicas hacia los medios de saludo de bella factura, que cerró a base de una media y revolera que los tendidos aplaudieron para hacer justicia. La faena de muleta fue desigual, basada en el pitón potable del novillo, el derecho, en donde hubo muletazos de buen gusto. La espada no le falló, y a la primera dejó en el morrillo un buen volapié. En su segundo se templó ante el flojo colorao de capa y ojo de perdiz. Intentó faena desde el canon clásico. Sin embargo, el claudicante y descastado novillo poco le dejó hacer. Volvió a herir con el acero a la primera de ejemplar manera.

Sebastián Castella se pasó de fanea en su primero. Un trasteo muleteril variado en el que se pudo observar un corte de finas hechuras, sin llegar a cuajar la obra. En su segundo calentó al público al torear de rodillas por verónicas, y en un quite con el capote a la espalda que ciertas voces decían eran saltilleras. En el último tercio el comienzo fue luminoso, pero aquello fue perdiendo color y ritmo. Una pena.


El Mundo. JAVIER VILLAN. Oreja para un aguerrido Castaño

MADRID.- Las dos estocadas de Víctor Zabala de la Serna lo acreditan como matador eficaz y certero. Anduvo seguro toda la mañana Víctor Zabala y no sólo con la espada. Con ésta, un cañón, que se dice, término expresivo acaso poco taurino, pero perfectamente descriptivo. Hay expresiones, en esto de los toros, que aluden a armamento militar o a gestas deportivas. Y eso a mí me parece una degeneración del lenguaje taurino. A no ser que sean una forma distinta de concebir el arte de lidiar. Ya se sabe que el lenguaje es creador y que, a lo peor, cuando hablamos en términos deportivos, como los de campeón del mundo u otras cosas similares, estamos hablando de un sentido deportivo del toreo. No creo que sea el caso de Sebastián Castella que, en algunos momentos, demostró más arte que deporte.

Tampoco Víctor Zabala mata manu militari, sino entrando con rectitud y haciendo la suerte cabalmente. Se ganó Víctor Zabala de la Serna una vuelta al ruedo a conciencia, y el señor presidente, César Gómez, una bronca. La cuestión numérica de la primera oreja se está convirtiendo en un engorro. No sé si la petición era mayoritaria, mas la bronca sí lo fue. Al menos, por el ruido.

Disquisiciones aparte sobre el sexo de los ángeles orejeros, Víctor Zabala de la Serna estuvo sereno y con oficio. Y, como queda dicho, mató a la primera y arriba. El primero se le quedaba por la derecha y por la izquierda y Víctor Zabala dibujó buenos derechazos rematados con el pase de pecho. Faena de técnica y de oficio. El jabonero cuarto manseó constantemente y cada vez que el novillero le metía la muleta en el hocico y la arrastraba por la arena, el bic!ho se iba al suelo; y si toreaba a media altura cabeceaba y se paraba. Oficio y madurez.

Al que llaman campeón mundial de los novilleros, por su tan celebrada hazaña de San Sebastián, basó casi toda su faena de muleta en circulares de espalda que suelen agradar mucho a la concurrencia; entre circular y circular, algunos derechazos de fácil ejecución y un par de pases de las flores; lo cual no quiere decir que su faena fuera floreada, sino más bien mecánica y un poco acelerada, de oficio bien aprendido que tendrá que llenar de contenido. Remató con manoletinas de pasmarote, o sea, haciendo el poste gélido. Acertó con el estoque a la tercera. Más acorde con su fama y las expectativas que está proyectando Castella fue el arranque de faena en el quinto. Verónicas penitenciales y hondas hincado de rodillas; alegre galleo por chicuelinas y, como remate de un tercio medido y brillante, una tanda de frente por detrás. En los medios hizo el péndulo sin moverse un ápice dos veces; y luego un redondo, cambio de manos por delante... el novillo empezó a venirse abajo y con él la brillantez inicial de Sebastián Castella que acabó diluido y difuso. Y, como en su primero, pinchando repetidamente.

A Javier Castaño el tercero por poco lo arrolla, en el primer tercio, en un arreón intempestivo. Con la muleta también pasó apuros, más que nada por su insistencia en pasarse el toro por la espalda en vez de pasárselo por delante como mandan los cánones. Javier Castaño iniciaba el muletazo con buen sentido y cuando el novillo le apremiaba, largaba trapo y lo despedía hacia afuera. Se tiró tras la espada en el primer envite y salió cojeando. Mejoró notablemente en el sexto, siempre en plan aguerrido y siempre con un toque de distinción que estilizaba sus formas y su garra de novillero.

Corrió muy bien la mano Castaño en algunos redondos, hasta el extremo de que, posiblemente, esos derechazos fueron lo más artístico de la mañana. Y, lo mismo queen el tercero, marcómuy bien el pase de pecho. Valiente y, en ocasiones, un poco a!tropellado. Con garra de novillero que, en varios muletazos, evidenció, además, temple, buen gusto y sentido de la colocación. Se tiró a matar como un kamikace y esta vez agarró un estoconazo fulminante sin que el toro lo enganchara a él.


La Razon. Laura TENORIO. Castaño cortó una oreja y De la Serna diouna vuelta al ruedo en Vistalegre

El balance de la novillada que ayer cerró la I Feria dePrimavera en la plaza madrileña de Vistalegre se saldó con el corte de una solitaria oreja por parte de Javier Castaño. Un saldo no demasiado generosocomparado con los obtenidos en los festejos precedentes en los que la concesión de orejas a granel fue el denominador común de cada tarde.
   
Ayer, sin embargo, la presidencia, en actitud cicatera, le negó una oreja solicitada por el público a Víctor de la Serna, tras estoquear al novillo que abrió plaza. De la Serna, que gustó en el saludo de capa, compuso un trasteo muleteril voluntarioso. Justificó su labor por ambos pitones, hasta que el novillo, noble, se fue quedando. La rúbrica de una buena estocada, que hizo doblar sin demora al utrero, animó al respetable a pedir el trofeo. Pese a la mayoría de pañuelos, recorrió el ruedo sin el apéndice en la mano. De sulabor al cuarto, un manso y berreón que brindó a Curro Vázquez, destacó denuevo el uso que hizo del acero.
   
Al orejeado Castaño le abandera un valor sereno, de catedral. Maneja bien losengaños, a pesar de que le falte todavía rodaje. En sus maneras rec! uerda almejor Dámaso, aunque menos desgarbado que el maestro de Albacete. Su especialidad parece ser el quedarse quieto y los pases circulares por detrás en los que tira del burel hasta eternizar la suerte.
  
Por su parte, Sebastián Castella marró con la espada en sus dos trasteos. Sin embargo, demostró que le funciona la cabeza. Consiguió embeber en los vuelos de su muleta la mansa y huidiza embestida de su primero. Desplegó variedad derepertorio, se le vio firme y asentado, atornillado al piso las más de las veces. Resolvió con impropia maestría los muchos problemas que el animal tenía por su pregonada mansedumbre. Frente al quinto abrió faena con un prometedortrasteo abrochado con una bellísima trincherilla, pero el animal pronto acusóla falta de fuerzas y se paró.