GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE VALDEMORILLO,


Tarde del viernes, 9 de febrero de 2001
Corrida de toros

Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Antoñete, justos de fuerza, deslucidos y que se han dejado.

Diestros: 

  • David Cortijo, ovación con saludos y y silencio.
  • Miguel Cuvillo, silencio y silencio.
  • Carlos García, oreja y ovación

Entrada: tres cuartos de entrada.

Crónicas de la prensa: El País, ABC


El País. JOAQUÍN VILDAL. Sospechosa invalidez

Varios de los novillos de Antonio Chenel salieron con una invalidez que no era normal. Tampoco es que se tratara de cosa del otro mundo: en la mayoría de los festejos salen los novillos y los toros con una invalidez que no es normal. Ocurre, sin embargo, que las invalideces de los toros y los novillos las venían obviando los taurinos y la autoridad incompetente con cualquier excusa rastrera y bastante cara dura, y no pasaba nada. Pero ahora hay un mal grave, de consecuencias incalculables; encefalopatía espongiforme bovina (EEB) lo llaman, también mal de las vacas locas. Y las caídas de los toros inducen a sospechar si esa anormalidad crónica no les vendrá de ahí.

Si las reses de las granjas destinadas al consumo se cayeran con la frecuencia y las estrepitosas formas con que se desploman los toros de lidia, ya nos habrían echado de Europa. Y, no obstante, en el caso de los toros de lidia, los estamentos implicados en el negocio (la mayoría, al menos) han llegado a un consenso para que no se analicen y se quemen una vez arrastrados, con lo cual se elimina toda posibilidad de prueba sobre el fraude -si lo hay- y sobre la EEB, si existe.

Debutaba la ganadería de Antonio Chenel (Antoñete para el arte) con una novillada hermosísima; unos ejemplares serios al estilo de su encaste Murube, luciendo un trapío que parecía propio del toro cuatreño. Y eso precisamente llama aún más la atención: que luciendo semejantes hechuras, se derrumbaran. Hubo tres que caían fulminados; ni se inmutaban cuando los peones les tiraban de los cuernos y del rabo; les entraban convulsiones. Hasta que, finalmente, se incorporaban y embestían sumisos.

El cuarto no paraba de darse costaladas, y su matador, Carlos García Santos, se ponía a intentar derechazos o naturales, en lugar de concluir aquel vergonzoso cuadro. Esta es otra de las modas: que los toreros les peguen pases a los toros inválidos como si estuviesen enteros, por si cuela. Y lo grandioso es que cuela. Muchos sólo torean inválidos; y los llaman maestros.

Carlos García Santos, que mostró estilo de torero clásico, le cortó la oreja al novillo que abrió plaza por una aseada faena. David Cortijo estuvo voluntarioso aunque le faltó temple para embarcar a los de su lote, uno de ellos tarumba. Miguel Cubillo, igual de voluntarioso, instrumentó largas y deslavazadas faenas.

Valdemorillo, que fue feria de toros íntegros es hogaño escaparate de toros carniformes, chungos, sospechosos de putrefacción. Mal asunto.


ABC. JOSE LUIS SUÁREZ GUANES.  Antoñete debutó como ganadero en la Feria de Valdemorillo

Debut de Antoñete como ganadero en novillada con picadores. Lejos, aquel 1951, en que se estrenó con los de el castoreño vestido de luces. Los colores de su divisa son rosa, como el vestido de torear de la tarde del toro blanco, y lila, igual que en sus tres memorables faenas a los tres garzones, que inmortalizó en su feliz resurgir de los 80: «Carazul», «Danzarín» y «Cantinero» se llamaban.

El requerimiento de Antoñete hizo que muchos aficionados de Madrid y de otros muchos de España acudieran al pueblo serrano ante la natural expectación. Luego, el resultado no fue todo lo bueno que se esperaba, ya que a los novillos de Chenel les faltó —sobre todo a dos de ellos— un punto de fuerza. Pero, a excepción del tercero, tuvieron calidad, no acompañada por la fortaleza. De verdad, de verdad, sólo el primero de la tarde se acordó del gran Antoñete.

El novillo que abría plaza se cayó después de la primera vara, pero se recuperó enseguida y sacó a relucir su casta y su buen son. Carlos García Santos hizo una labor muleteril, en la que fue de menos a más. Sacó, en las postrimerías, naturales meritorios, pero su rival estuvo por encima de él. Cortó una oreja, tras una estocada, y nadie le quita que, a pesar de todo, fue el novillero que dejó mejor impresión. El cuarto tenía muy poca fuerza —salió cojitranco de toriles— y después perdía las manos en la larga faena de muleta que le suministró García Santos. Resultó ovacionado.

CORTIJO CUMPLIÓ

David Cortijo cumplió con creces al veroniquear a su primero. Destacó la media de cierre. En la faena de muleta iniciaba bien los pases pero no los remataba con el mismo acorde del principio, ante un novillo que se dejó hacer en el último tercio. Finiquitó de dos pinchazos y descabello y fue ovacionado.

En el quinto, un utrero deslucido, toreó de forma mecánica en una faena monótona y rutinaria. Mató con facilidad de una estocada casi entera, pero necesitó de dos intentos con el verduguillo. No hubo manifestaciones.

No se acopló Miguel Cubillo con el tercero, que sólo tenía media arrancada y fue el garbanzo negro del sexteto. Con una estocada remató su labor. Silencio. El último salió renqueante pero se arregló en la muleta. Miguel Cubillo salió del paso y acabó en estocada y dos descabellos. Silencio.