EDITORIAL
DE
PEDRO
JAVIER
CÁCERES |
Especial
San Isidro´2001
Por
Pedro Javier Cáceres. Poco tengo que contar de la corrida de ayer. Era una
de esas corridas tapadas, con un cartel no realmente espectacular,
exuberante o llamativo pero en el que todos los aficionados teníamos
puestas todas las esperanzas, por la corrida de Alcurrucén y por tres
toreros jóvenes, dos de ellos que habían apuntado durante muchas veces
sin llegar a disparar y, sobre todo, por la esperanza puesta en el más
desconocido, en Jesús Millán.
Al final, nada de nada. La corrida, que fue sosota,
se dejó y no dio mayores problemas, a excepción del sexto. Y los
toreros pusieron voluntad pero se estrellaron ante esa sosería y, quizás
también, ante la abulia de un público con la resaca de la bronca del día
anterior.
|