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EDITORIAL
DE
PEDRO
JAVIER
CÁCERES |
Especial
San Isidro´2001
Por
Pedro Javier Cáceres. Llevamos ya 16 festejos de esta
larga Feria de San Isidro. Y una vez más se pone de manifiesto que la
insolencia, feliz insolencia de la juventud en esta Feria, está
marcando los designios de la misma. Bien es verdad ante la insolencia de
esta juventud también hay que lamentar la mandanga de algunos jóvenes,
como ayer el francés Juan Bautista, que no dieron ni un palo al agua.
Las cosas están así.
Y no solamente la insolencia de esos jóvenes que han alcanzado su grado
de madurez, que lo están demostrando y que están copando los primeros
puestos de la cúpula de triunfadores de esta Feria, sino incluso de
aquellos que vienen como tapados y que intentan que este San Isidro no
solamente sea una rampa de salvamento, sino que además sea un punto de
contacto con la afición para el conocimiento de las demás y poder
sumar fechas.
Si el domingo pasado
era Rafael de Julia, prácticamente un desconocido, sin tanta pompa, ni
tan boato, por lo tanto, sin las orejas, pero sí con la verdad y la
solidez de la contudencia, de las ganas, de su insolencia juvenil, ayer
se destapaba en Madrid Alberto Ramírez. Lástima lo de la espada, pero
es otro joven que hay que sumar a la lista de los triunfadores, al menos
de los que están dando la cara en esa revolución juvenil que se está
produciendo en esta Feria de San Isidro.
Una revolución que
pasa por los Ortega Cano, Espartaco, Curro Vázquez, Esplá, etc. Poco
menos que al borde de los albañiles. Se ha estado hablando durante
muchos años del relevo generacional, pero yo creo que en estos años, y
visto lo visto, no son ya los Abellán, Juli, Eugenio de Mora, son ya
también los Rafael de Julia, los Alberto Ramírez, y ojo a los carteles
de mañana, donde otros tres jóvenes, y principalmente el más
desconocido, Jesús Millán, pueden sumarse a ese carro.
Estamos de enhorabuena,
comienza el siglo XXI y con el siglo un nuevo concepto de tauromaquia,
un nuevo talante también en el público para saber aguantar a los jóvenes
y una nueva concepción de estos jóvenes para subirse al carro que
tantos y tantos años hemos estado esperando. |
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