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EDITORIAL
DE
PEDRO
JAVIER
CÁCERES |
Especial
San Isidro´2001

Por
Pedro Javier Cáceres.
Ayer se pudo ver que,
después del esfuerzo hecho en la Feria de Otoño, la reconciliación de
Miguel Abellán con el público de Madrid es total. El público de
Madrid estuvo ayer muy entregado, no se podía estar de otra forma tal y
como estuvo el torero. Yo creo que la tarde de ayer es otra tarde más
de esta Feria de San Isidro que marca un antes y un después del siglo
XXI, en una serie de conceptos de tauromaquia aplicados no solamente por
los toreros jóvenes, también por algún veterano, sino que también se
está produciendo entre el público, en la asimilación del público.
Jesulín tuvo ayer el
peor lote, quizás el más apagado, pero confunde la seriedad con la que
quiere reaparecer con la tristeza. Una cosa es ser serio y otra ser
triste, y ayer deambuló con una tristeza total y absoluta.
Rivera Ordóñez no
pudo estar con más entrega, estuvo entregadísimo, pero lo que pasa es
que el público de Madrid penaliza la vulgaridad. No se puede estar más
vulgar, más en pegapases… entregado, es verdad, pero sin decir
absolutamente nada. El toreo de productividad ha dado paso o bien al
toreo de emoción o bien al toreo de arte o, ya el colmo, a la simbiosis
como se produjo anteayer con el toreo de arte y de emoción de Morante
de la Puebla.
Eso es lo que está
ocurriendo y lo de ayer fue otra corrida que marca no sólo ese cambio
generacional, sino un cambio de asimilación, no hacia una nueva
tauromaquia, sino de vuelta, después de la tauromaquia coyuntural de
los diez últimos años. Estamos en otro camino mucho más intenso. En
ese aspecto, la tarde de ayer fue positiva.
Además, Miguel Abellán
tiene una asignatura pendiente, que no es otra que sincronizar la
cabeza. Es decir, siempre fue un torero valiente, pero torpón, pensando
poco delante de la cara de los toros. Va pensando poco a poco, pero le
falta un hervor. Hace falta darle un empujón para que faenas tan
extensas por la mano derecha, sin tocar el pitón izquierdo, como ocurrió
ayer, tengan un planteamiento de faena más coherente. Pero, en
cualquier caso, lo de ayer fue tremendamente positivo y, además, sube
el papel una barbaridad para la corrida del día 1, la corrida de los
tres toreros madrileños. |
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