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EDITORIAL
DE
PEDRO
JAVIER
CÁCERES |
Especial
San Isidro´2001
Por
Pedro Javier Cáceres. Un año más, iniciamos
la aventura de San Isidro. Si San Isidro es universal y es la Feria más
importante del planeta taurino, lo es por su capacidad para establecer
jerarquías ya para toda la temporada.
En Madrid es donde hay que
justificar el cartel que se tiene. Madrid es piedra de toque y San
Isidro es pieza capital del toreo. Por eso, los toreros pasan las noches
en vela cuando se ven anunciados, a los ganaderos les entran ataques de
ansiedad y la ciudad y el mundo entero están pendientes de lo que
sucede a partir de las siete de la tarde en la Plaza de Las Ventas.
Bueno, de lo que sucede durante todo el día porque, afortunadamente, y
esa es la grandeza de San Isidro, San Isidro no se limita a ser como
cualquier otro espectáculo dos horas, a veces tres, de corrida de
toros. San Isidro es mucho más. San Isidro es un despertar con los periódicos
para ver lo que dicen del día anterior; San Isidro es un comentar en la
oficina, en el trabajo, lo que ocurre, lo que ocurrirá; San Isidro es
escuchar esta tertulia taurina, darse una vuelta por California, que es
donde estamos, y vivir lo que es la intensa Feria de 30 días; San
Isidro es degustar los buenos caldos de Rueda, de Vega La Reina, fumarse
un buen puro... San Isidro es mucho más, es culto a la gastronomía,
culto al ocio, culto al negocio, en muchos casos, sobre todo el de la
reventa, que este año va a ser suculento (supongamos que de la reventa
ajena a la administración de cualquier plaza).
San Isidro es mucho más.
San Isidro es el coloquio después de la corrida, la copa en esos céntricos
hoteles, la cena en restaurantes como California, y rápida, para poder
llegar a otro tipo de espectáculo, e incluso seguir hablando de toros
en el intermedio del espectáculo. Eso es San Isidro. Lo que siempre
hemos abogado que el día en que la corrida de toros fuera algo más que
dos horas y media de espectáculo, seis toros y tres toreros, la fiesta
de los toros sería equiparable a cualquier otro tipo de espectáculo de
masas en cuanto al concepto que de ello tienen lo que es la
circunstancia mediática y publicitaria para que tuviera el apoyo, la
difusión, la promoción y, por supuesto, la financiación que en estos
momentos necesita una fiesta, un tanto decadente en cuanto a sus
postulados o sus afirmaciones, pero totalmente evolutiva y progresista
en cuanto a lo que es el planteamiento actual desde su punto de vista
cultural.
San Isidro es el que pone a cada uno en su sitio, y a esta
afirmación no escapa nadie. Pone en su sitio a los toreros, pone en su
sitio a los ganaderos, pone en su sitio al aficionado, pone en su sitio
a la prensa... En esta feria, los periodistas estamos sujetos a examen
como si en el ruedo estuviéramos vestidos de luces y con medias rosas.
Es realmente apasionante. San Isidro supone una verdadera prueba de
fondo, de flexibilidad, de resistencia, para todos. Son 29 días
seguidos de toros en la plaza más importante del orbe taurino del
mundo. Son 29 días de máxima tensión por la repercusión que tiene
todo lo que se haga en ese ruedo.
Y por la repercusión que tiene todo
lo que se cuente de la Feria. En definitiva, hay que tener valor, buena
preparación, cintura, soltura de muñecas, elegancia y hay que saber
lidiar todos los toros que durante 29 días consecutivos son muchos. En
San Isidro hay que ser muy buen torero también delante de los micrófonos,
en los platos...
Hoy arrancamos nuestra programación y ya les avanzamos
que van a tener información puntual de lo que va a suceder en esta
feria. En nuestras tertulias intentaremos hacer faenas variadas, pero
siempre desde la máxima verdad y pureza. Intentaremos hacer un programa
de radio y no sólo una tertulia que sea el resultado de sumar
personajes, aunque por supuesto todos nuestros invitados estarán aquí
en función del interés que despiertan y, en casi todos los casos,
también por los vínculos de amistad que se establecen con el roce
personal coincidiendo en todos los sitios. |
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