GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

EDITORIAL DE PEDRO JAVIER CÁCERES

Especial San Isidro´2001

Por Pedro Javier Cáceres.  Ha pasado el día 1. Estamos ya en el día 2. Por lo tanto, estamos en el día después. El día 1 era, sobre el papel y desde que salieron los carteles, la corrida más apetecida. Qué duda cabe que la reventa hizo su ‘agosto’ y acompañó todo, no solamente un cartel muy madrileño, muy bien conjugado y confeccionado, en uno de los supuestos gestos -con una corrida aparentemente dura, o con un encaste todavía sin contrastar en Madrid-, sino que, además, se producía la situación, anómala en esta Feria por única y por singular, en que la corrida no se televisaba. Por lo tanto, se daban todos los condicionantes para que fuera la corrida del año, o por lo menos de la Feria.

Y a mí, si les digo la verdad, la corrida no me decepcionó en cuanto al espectáculo que se pudo dar y demandar. Primero, hay que decir que la corrida de Adolfo Martín fue una corrida que quizás a muchos defraudara, pero fue una corrida que, siguiendo el currículum, responde a unas expectativas de un hierro que está sin contrastar, que todavía es joven, que anda buscando una identidad y que le están perjudicando esas comparaciones de aquellos que quieren zaherir al que está arriba, que es Victorino. Uno lleva muchos años, ha pasado ya calvarios, sufrimientos, ha estado arriba, ha subido a los palacios y ha bajado a las cabañas, y otro no ha hecho más que empezar. 

Donde quizás estuvo el error fue en que la terna de figuras del toreo, o de toreros con porte de figura y aspirante a ello, se apuntaran a la sucursal en vez de ir a la central, a la corrida de Victorino. A partir de ahí, la corrida tuvo de todo. En el caballo no defraudó y luego hubo sus más, hubo sus menos, y, como ocurrió con la corrida del Puerto de San Lorenzo, no lució en la medida en que podría lucir porque no propició el éxito al que el público iba preconcebidamente a esa plaza.

A partir de ahí, lo más glorioso de la tarde estuvo en Miguel Abellán. Miguel Abellán fue el auténtico suceso de esa tarde, quizás en la que muchos iban a ver a cualquiera menos a él, y se encontraron con un torero, no se puede decir que cuajado, porque todavía tiene mucho que aprender, con un corazón por encima de la cabeza y del que se ha destacado por encima de todo el esfuerzo que hizo, de cómo se mantuvo en la plaza con un muslo atravesado y las agallas para salir a matar el sexto y tener una oportunidad de consagrarse en Madrid.

Es muy joven. Tiene mucho que aprender porque el corazón sigue yendo a muchas revoluciones sin sincronizar con la cabeza. Pero, en vez de quedarnos como desgraciadamente la prensa y la afición en la anécdota del esfuerzo, del coraje de salir con la cornada, habrá que decir que entendió al primer toro perfectamente, que lo cuajó por el pitón izquierdo, que le dio la medida adecuada en cuanto a la extensión a la faena y que intentó matarlo por arriba. Y esa oreja, independientemente del sentimentalismo de la cogida, era una oreja maciza y de ley que, una vez más, ha puesto a prueba que estamos en un momento muy delicado, donde la afición a los toros es tremendamente mediocre, desinformada y confusa además de insensible, porque si nos vamos a la cuestión sentimental de ese muslo partido, la afición -aquellos que pitaron la concesión de la oreja-, estuvo en todo momento con un grado de insensibilidad que por sí misma la define.

Luego vino el sexto. Y es verdad que anduvo con altibajos pero que tuvo un esfuerzo tremendo lo que hizo Miguel Abellán y yo creo que la tarde de ayer va a ser una de sus tardes más importantes en Las Ventas. Posiblemente no la mejor, posiblemente no la más cuajada, pero sí la de mayor importancia y donde una vez por todas el público de Madrid le da el plácet para tener su complacencia.

Pero, miren por donde, el momento es muy malo, la afición también es muy mala –aquellos que presumen de aficionados son los que menos entienden, los que más presumen, y además confunden a todos aquellos que tienen a su alrededor- en un momento en que desgraciadamente –y sálvese el que pueda- la crítica también está al hilo del pitón. Yo creo que es uno de los peores momentos de crítica y periodismo taurino.

Eso fue lo que pasó ayer tarde y si quieren luego se podría analizar lo que pasó con José Tomás y con Joselito. Pero todos los titulares se los ha llevado José Tomás. ¿Y qué pasó para que José Tomás se llevara todos los titulares? Que se dejó vivo un toro. En cambio, eso, que simplemente es una anécdota, un incidente de mal gusto, oculta la realidad si se quiere titular con José Tomás y hacerle protagonista. Es verdad que se dejó vivo un toro, pero no fue con el descabello, señores, fue con la muleta, y en el fracaso de dejarse vivo a ese toro en la muleta y se prueba la capacidad y las limitaciones con un tipo de toro y con un tipo de ambiente, es donde reside el verdadero fracaso. Y ahí todo el mundo se ha ido por los vericuetos del descabello y no ha analizado la muleta.

Ese es el verdadero fracaso de José Tomás en la tarde de ayer si se quiere titular con él y no hacer protagonista a Miguel Abellán, auténtico protagonista de la tarde de ayer.

El Albero

www.cope.es

Vega de la Reina
Bodegas Vega de la Reina


Teléfono de atención al cliente:
900 200 125

Cafeterías
California

Para saber de toros

 

 

 

 
©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino