|
|
|
EDITORIAL
DE
PEDRO
JAVIER
CÁCERES |
Especial
San Isidro´2001
Por
Pedro Javier Cáceres. Miren
por donde, en la corrida de ayer, en la Corrida de la Prensa, sí hubo
reventadores. El día anterior no podía haberlos porque la propia
rigidez del Juli, dentro de lo bien que estuvo, no permitía
precisamente la existencia de los mismos. Ayer sí. Ayer sí porque fue
otra cosa. Y los reventadores no tienen que entenderse como una legión
o un ejército, basta con que haya tres imbéciles con voz desagradable
y gritos a destiempo y no tienen por qué estar pagados por nadie. En su
propia fatuidad, ellos mismos se encargan en su vanidad y su
protagonismo de ejercer de reventadores no se sabe al servicio de qué
ni al servicio de quién.
Y
fue bonito, muy bonito, que hubiera reventadores, porque ayer fue cuando
El Juli, en Las Ventas y con un solo toro –lamentablemente, cuando
todos esperábamos el enfrentamiento con el de Victorino, éste se vino
abajo- dio lo que otras veces ya hecho en Las Ventas, empezando desde el
día que se presentó como novillero, dio la talla de figura del toreo.
Y cuando una figura del toreo está en la plaza, qué bonito que haya
reventadores. Si no existen, si no hay estos, es que algo falla.
Pero
hubo algo más. Hubo que pudo salir por la Puerta Grande y no lo hizo,
porque las figuras del toreo tienen que salir con rotundidad. Pudo salir
por la Puerta Grande porque la faena al primero de Alcurrucén fue
maciza, lo entendió perfectamente y estuvo por encima de él y además
le mató con media estocada. En cualquier otras manos hubieran sido dos
orejas, y en ésta fue una y con las protestas de los de siempre. Y en
el otro, por si acaso, y como con una no era suficiente, lo intentó,
pero el toro no sirvió. También anduvo por encima de él, colocado en
todo momento, intentó dar el espectáculo con capote y banderillas y al
final logró una buena estocada.
¿Cuántas veces hemos dicho que una estocada vale
una oreja? Multitud de veces. ¿Y que una mala estocada quita una oreja?
Pero era El Juli. ¿Por qué no le dieron una oreja por la estocada? ¿Por
qué no cortó las dos en el anterior? ¿Por qué hubo reventadores? ¿Por
qué, incluso, se le protestó la oreja legítimamente concedida? Señores,
no se vuelvan locos: porque ayer la plaza de |
|