|
|
|
Feria de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del Lunes, 23 de mayo de 2005
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: Cuatro toros de La Ventana del Puerto y dos
(5º y 6º) del Puerto de San
Lorenzo. Desiguales, terciados, descastados y deslucidos. Diestros:
- Eulalio López
" Zotoluco".
Estocada, aviso y tres descabellos (silencio); pinchazo, media, pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio).
- Enrique
Ponce. Pinchazo, aviso, pinchazo y media tendida (silencio);
pinchazo en los bajos, descabello, aviso y tres descabellos (silencio).
-
El
Juli. Estocada trasera y dos descabellos (silencio); pinchazo y
estocada (silencio).
Presidente: José Manuel Sánchez.
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa: El País, ABC
El País.
ANTONIO
LORCA. El espectáculo de las figuras.
Oyes hablar a Ponce y a El Juli y parecen hombres serios, sensatos,
inteligentes y curtidos en mil batallas. Y lo serán, con toda seguridad, porque sólo quien tenga la cabeza sobre los hombros puede
tocar la gloria con los dedos y ganarse el respeto que ellos se han ganado.
A esos mismos hombres los ves ayer en Las Ventas y no parecen ellos, sino caricaturas de sí mismos. Y el aficionado se queda sin habla,
sorprendido ante una situación insólita, más propia de charlotada en plaza portátil que corrida de postín en la que llaman primera del
mundo, con dos figuras de la modernidad transfiguradas en colaboradores necesarios de una degradación que parece irrecuperable.
¿Por qué estos toreros, hombres inteligentes, vienen a Madrid a protagonizar el más absurdo de los ridículos con una impresentable
corrida? ¿Qué necesidad tienen de ofrecer un espectáculo tan lamentable? ¿Quién es el enemigo que los convence para atentar de tan
grave manera contra esta fiesta con exigencias toristas que rayan en el fraude y en supuesta connivencia con la empresa y la autoridad?
El primero de Ponce no alcanzaba, siquiera, la categoría de novillo; más bien, tenía pinta de perro grande; inválido, además, soliviantó con
razón a gran parte del respetable que protestó ruidosamente durante toda su lidia. Y allí pasó un mal rato, es de suponer, Enrique Ponce,
que intentó justificarse, siempre al hilo del pitón, en una labor sin interés, entre las protestas del sol y el silencio complaciente -era
tarde de claveles- de la sombra. Se esforzó en el quinto, mejor presentado, pero ni el ambiente era el más propicio ni el torero estuvo
lúcido. Muchos pases movidos y destemplados en una labor inconsistente
pusieron fin a una lamentable actuación de una figura del toreo actual.
Tampoco se sintió muy cómodo El Juli en el desastre de la tarde. Es difícil torear peor, más desganado y sin ideas, que lo hizo este torero
en el tercero. Como su compañero, intentó arreglar el desaguisado en el sexto, pero el naufragio ya no tenía solución. De las mismas
características que sus hermanos, ese toro no hizo más que poner de relieve sus trucos de torero ventajista y despegado.
El mexicano Zotoluco fue un convidado de piedra en tarde de bochorno. Ofreció una imagen lánguida y desvaída ante su soso primero. Sólo una
meritoria tanda de redondos y pare de contar. Estuvo sin estar en él con el cuarto, descastado hasta la desesperación.
Si Ponce y El Juli son hombres inteligentes y aman esta fiesta, no deben volver a Madrid en condiciones tan nefastas. De lo contrario,
sobrarán plataformas en defensa de los toros mientras las figuras atentan contra ellos con total impunidad.
ABC.
ZABALA
DE LA SERNA. Tardecita camino de México.
Caminito de México. Poquito a poquito. Así con dulzura vamos.
La tardecita la habían planeado por la mañanita, los días anteriores,
tal vez los meses de atrás. México hoy es un erial. Quien haya seguido la temporada de la Monumental capitalina a través de Televisa sabe a lo
que me refiero. El toro ha desaparecido, no cuenta, no existe. El toro mexicano es una mentira como la de ayer, una gran mentira de toros
chicos e impresentables. La afición mexicana casi se ha rendido, prácticamente ha claudicado. En su memoria subsisten las grandes
glorias, nombres de leyenda que en un momento pusieron en un brete a las figuras españolas, ¡y qué figuras!, allá por los años treinta, con
los dioses de aquella época dorada que Corrochano disminuyó a la plata, deslumbrado por el sol cegador de Gallito y Belmonte. La figura actual
de la nación de Fox responde por El Zotoluco. No digo nada, pero a la vez lo dice todo. Con ella los grandes de España se miden y
fanfarronean en los cables que envían desde nuestra tierra hermana en plena temporada suramericana. Gachupines, les llaman los de peores
sentimientos hacia Cortés El Conquistador. Gachupines habría que llamarlos ayer en Madrid. Enrique Ponce y El Juli son unos
irresponsables, por no acudir a adjetivos peores. Las dos máximas figuras del toreo ni tienen sentido de la
responsabilidad, ni de lo que significa de veras ser figura, ni del momento en que se encuentra la
Fiesta en su país, ni de lo que representa Madrid. El enemigo habita en casa. No hacen falta Carods ni toda la Europa de los veinticinco
cargando en caballería para triturar el espectáculo más arraigado y bello de nuestra cultura.
Miren, no me gusta hablar del dinero de los toreros, pero las bolsas de euros que ayer se han llevado Ponce y Juli sólo se traducen por un
término muy feo, el de estafa. Una estafa consentida por un presidente que sólo se ocupa de aparecer guapo en los medios de comunicación con
su pajarita de postín, y que miró ayer hacia otro lado, al lado contrario al que enfocaban las cámaras de Digital Plus para que España
entera se burlase de la plaza de Madrid y de su prestigio. Sería mentira decir que la Feria va de capa caída. Mas dos
casualidades concurren: en dos de la tres corridas más indecorosas y bajo mínimos se
han leído los nombres del mismo usía y del mismo matador: José Manuel Sánchez y El Juli. Los tres encierros referidos tienen nombre propio.
El de Joselito-Martín Arranz, Domingo Hernández-Garcigrande y Puerto de
San Lorenzo-Ventana del Puerto. Vaya, luego es que hay manía a Julián López en el Foro. Hombre, simpatía no se le profesa, pero es que este
año se ha metido solito en dos bocas de lobo como los túneles de Metro que construye Esperanza Aguirre. ¡Qué manera más absurda de provocar!
¿Cuántas Puertas Grandes se cuentan en su haber desde que se doctoró en 1998? ¿Y del
Príncipe?
El Minotauro y el minitoro
¿Y Ponce, el torero poderoso, dominador, Sabio de Chiva, Minotauro de ídem, con el minitoro aquél, con todo logrado, echándose paladas de
estiércol en una carrera en la que nunca se le ha tachado de ser un buscador de facilidades o perritoros? Desastroso es poco para calificar
las cargas de Goma 2 que colocaron ayer en los pilares de la Feria de San Isidro, de las entrañas de la Fiesta. Es verdad que el toro de
Madrid no es exportable a otras plazas; pero también lo es que el toro de otros lares menores no es importable a Madrid.
Lo peor, además, es que los dos figurones no estuvieron ni siquiera bien con semejantes birrias. Ponce quería entrar a matar desde la M-50,
después de lidiar con un anovillado ejemplar que echaba la cara arriba, sin ritmo, sin casta, sin nada. El quinto, cierto es, fue más toro, de
hecho el de mayor trapío de la corrida. Y salvo en un par de series por el lado derecho de una composición más estética no hubo otra historia
que contar. El toreo al natural no existió, porque el toro se quedaba corto y ya había dado todo de sí en la muleta de un Ponce que perdió la
concentración entre el vocerío de los que ni con lo medianamente bueno se satisfacían, ya hartos de la mentira montada sobre una corrida que
no existía.
Juli se «batió» con un torito sin culata y algo de carita que encima le sacó genio como el de un teckell. Nunca se sintió cómodo. Ni tampoco
con el sexto, un blando de cara lavada, sólo que con más kilos. Banderazos, prisas y
enganchones. Mal también.
Zotoluco le echó las rodillas por tierra al algo más decoroso primero. Su escaso fuelle, Zotoluco lo alargó sin atacarle al principio para
hacerlo después en dos tandas de más continuidad sobre la mano derecha, estéticamente negativas. El cuarto fue un zambombo de cara acapachada,
una burra inmóvil, incapaz de desplazarse, ahogado en su amorfa morfología. Zotoluco, la figura de México, la tierra prometida que
Ponce y El Juli reflejaron ayer en Madrid. Un erial. Si la Autoridad y la empresa lo permiten.
Otros
festejos de la temporada en Madrid
|
|