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Feria de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del Jueves, 19 de mayo de 2005
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: 5
toros de El
Pilar, bien presentados, blandos, bravos y nobles; el 4º, de Lagunajanda,
bravo. Destacaron 5º y 6º, ovacionados en
el arrastre.
Diestros:
-
Fernando
Cepeda. 2 pinchazos, aviso y 2 pinchazos (silencio);
estocada contraria, 2 descabellos, aviso y un descabello (pitos).
-
El Fandi. Estocada (silencio); estocada (ovación).
-
Matías
Tejela. 2 pinchazos y estocada (silencio); estocada (oreja).
Incidencias: Fernando Cepeda fue volteado en su primer
toro. Al terminar el festejo ha sido atendido de una fuerte contusión en el cuello.
Banderillero que saludó: "El Chano", en el 4º
toro, de la cuadrilla de Fernando Cepeda.
Presidente: César Gómez.
Entrada: lleno.
Tiempo: tarde calurosa y cielo despejado.
Crónicas de la prensa: El País, ABC,
Diario
de Sevilla.
El País.
ANTONIO
LORCA. Toros para soñar.
Matías Tejela cortó una oreja al sexto de la tarde, pero supo a poco, a muy poco. Estuvo bien el joven madrileño, pero el toro era de bandera y
mereció una faena de más entrega y hondura. Toreó con gusto Tejela por ambas manos, aunque quedó la impresión de que el toro era de puerta
grande y ésta no se abrió.
Lo cierto es que hubo cuatro toros para soñar el toreo -tercero, cuarto, quinto y sexto-, para hacer realidad el sueño de quien aspira a
ser figura importante. Pero no hubo toreros, sino señores vestidos de luces, modernos, cómodos y sin corazón, que no se la jugaron y
devolvieron la fiesta a su más triste realidad. Oportunidades como las de ayer tardarán en volver para los tres.
Tras la vibrante tempestad del miércoles volvió la calma chicha. Tras los inconfundibles ramalazos de arte en estado puro a la vulgaridad de
pases ayunos de calidad. De la emoción al desencanto. Pero, quizás, ahí radique el misterio de este espectáculo que una tarde inopinada se
transforma en luz cegadora que colma con creces todas las esperas.
Qué tristeza ver torear ayer a Matías Tejela en su primer toro, bravo en el caballo, que llegó a la muleta con la codicia suficiente para
formarle un lío. Pero no es posible el toreo cuando el torero se coloca rematadamente mal, cuando cita al hilo del pitón, corta el viaje de
cada pase y debe rectificar para el siguiente. Lamentablemente, su actuación ante ese tercero de la tarde dejó al aire muchas carencias de
este joven madrileño que, de alguna manera, rectificó a medias en el último del festejo.
La corrida había empezado con la esperanza siempre presente de Fernando
Cepeda. Pero el sevillano comenzó con mal pie. Toreaba a la verónica en el quite, y al cerrar con la media fue volteado espectacularmente por
el toro, que se lo echó a los lomos y lo buscó con saña en el suelo. Afortunadamente, todo quedó en la paliza y una fuerte conmoción, de la
que se recuperó más tarde. El toro era un noble inválido y le permitió a Cepeda dibujar redondos con
empaque, trincherazos primorosos y un par de meritorios naturales. Fría elegancia, helada. Faltó codicia en el
toro y, sobre todo, disposición en el torero. El cuarto empujó al caballo y llegó con presteza a la muleta. El torero era el mismo de
antes, pero más desconfiado, frágil y desangelado, y todo se redujo a una triste impresión de torero desbordado e incapaz de dar una a
derechas.
Tampoco tuvo su tarde El Fandi, que incluso estuvo vulgarísimo con las banderillas en su primero, lo cual ya es el colmo. Falló en el primer
par, colocó mal el segundo y a punto estuvo de ser empitonado cuando quiso burlar al toro tras clavar el tercero. Desconocido y torpe este
otrora espectacular Fandi que mejoró con los rehiletes en el quinto sin alcanzar en ningún momento sus conocidas tardes de gloria. Su primero
se paró y la labor del torero careció, lógicamente, de enjundia. Largo de embestida fue el quinto y el torero granadino lo pasó con la derecha
sin apreturas y con escasa profundidad. Lució el toro al acudir siempre de largo y el torero sólo en una tanda de redondos ligados con el de
pecho. Ahí acabó la historia. El toreo con la izquierda fue vulgar y destemplado y a El Fandi se le fue entero un toro de triunfo grande.
ABC.
ZABALA
DE LA SERNA. Los buenos toros de El Pilar conversan de sus cosas en el desolladero.
En el desolladero había una conversación jugosa. Los toros buenos de El Pilar se quejaban de su mala suerte. ABC, en exclusiva, grabó sus opiniones.
-Tampoco es para tanto -le decía el sexto al quinto, «Resistente» a «Bellito»- que a mí Tejela me ha cortado una oreja y me ha enseñado que su izquierda todavía ofrece esperanzas. Yo sé que me podía haber cortado las dos, pero creo que con esos naturales de notable la gente y él se han dado por satisfechos. Mi bravura no. Hay mucha diferencia entre una mano y otra, que por la derecha no se embragueta ni muerto.
-Mira, no pongas pegas -hablaba el quinto- ni menciones palabros, que para muertos nosotros. Y te digo que no te quejes porque a mí me ha tocado El
Fandi en el sorteo y me ha pegado una cantidad de carreras y saltos que cualquiera de vosotros se habría rendido. Pero mi calidad se ha impuesto. No me merecía tanto derechazo pueblerino y tanto zurdazo malo. Estos toreros antes no toreaban en ciudades con tranvía. Al menos eso me contaba mi abuelo.
-Todo ha cambiado, macho, interrumpió el cuarto. Fíjate en mi altura ahora deshuesada, y a pesar de ella le he respondido bien a Cepeda. Tampoco la cerviz me daba más de sí para humillar; pero no le he hecho nada malo y me ha toreado al revés.
-¿Cómo que al revés?, le espetó el primero.
-He leído a Zabala en ABC, que es bastante cabrón, y ayer se ha entregado con Rincón y El Cid porque ha visto el toreo cruzado y puro. Y todo el mundo lo sabía menos mi matador, que me ha escondido la pierna de salida siempre. Tampoco es que fuera a cogérsela, aunque me parece que los que le han cogido la vaina han sido los del tendido por mucha estética que quisiese vender. Y además no me ha ligado tres seguidos.
-Estoy de acuerdo. He completado lote contigo. Como hermanos que somos, compartimos alzada y opinión: en Fernando Cepeda predomina la estética sobre la verdad. Ese tal Zabala que tú nombras le ha cantado no pocas veces, pero sabe cuál es su tope. No ha caído en eso del arte mayor que voceaban en abril, pese a que lo utilizó con su sorna en la corrida de Bohórquez. Los que han pretendido redescubrir a Fernando se han dado de morros con la realidad. Torea con clase, a compás, bien, muy bien a veces, pero no se calienta ni con una estufa en agosto. Los trincherazos que le he permitido, los derechazos con la suerte sin cargar, le han sabido a algo a los humanos y a poco, me da la sensación. La voltereta con el capote ha sido sin querer. En el suelo ni siquiera he intentado herirle, me he caído yo también. Mis limitadas fuerzas no daban más de sí, y la altura de agujas tan inmensa me hacía embestir con la cara alta. Tampoco he hecho mal papel.
-Ssschc. Ni yo, que en la primera faena de Matías Tejela no he durado mucho, pero lo justo para que no me tirase tantas líneas. Menos mal que tú, quinto, que en tu turno no hay ninguno malo, has dado la cara con un juego extraordinario. Nadie se ha acordado de tus 608 kilos, te has movido, y bien, y puedes ser uno de los toros de la Feria...
-A mí sí que no me caen ni las migajas. Me he rajado antes de tiempo y me quería volver al campo, concluía el tercero. Tanto salto de El Fandi a mí me acojona. Me ha cazado con la espada cuando ya me había arrancado y sé que puntúo a la baja respecto a vosotros. Maldita mi madre...
-No digas eso, puntualiza el que abrió plaza. También yo me he acobardado mucho en el final de faena. Además no te quejes que por una vez nos han pedido opinión. Siempre nos acusan de todo. ABC tenía que ser.
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Sólo Matías Tejela, a medias, cumple en el cierre del festejo.
Ganadería. Cinco toros de El Pilar, de desiguales hechuras y en
conjunto de buen juego; siendo un gran toro el sexto, y muy bueno el
quinto, ambos fuertemente ovacionados. Un toro de Lagunajanda, el cuarto, como titular, bueno, aunque algo violento.
Después de la tarde volcánica del miércoles, de ese torrente de toreo a cargo de César Rincón y El Cid, lo que fluyó ayer en el ruedo venteño
apenas si impactó en los espectadores. En la difícil papeleta de convencer a la cátedra, se dieron cita Fernando Cepeda, El Fandi y
Matías Tejela, que se enfrentaron a un encierro de El Pilar, que dio
oportunidades para el éxito. Un encierro que fue una baraja con buenas cartas –al menos, cada torero contó con una clara– y que únicamente
aprovechó Matías Tejela, a medias, cortando una oreja en el cierre a un gran toro al que debió desorejar por partida doble.
Fernando Cepeda, que abrió cartel, sufrió una fea cogida sin graves consecuencias en su primero y no acertó con su otro oponente. Al
primero, un toro muy alto y muy flojo, con un buen pitón derecho, le realizó una faena limpia, con detalles, pero sin redondear. Al rematar
con una media verónica, el animal le arrolló por el pitón izquierdo y le propinó una fea voltereta, en la que se golpeó en la cabeza. El
toro, muy flojo, prácticamente se cayó encima, sin conseguir herirle. Cepeda, tras recuperarse de la tremenda paliza, en las afueras, toreó
por ambos lados, con algunas pinceladas con gusto, como bellas trincherillas.
Al cuarto, que empujó en varas y tuvo su pimientita, Cepeda le recortó los viajes en un comienzo de faena un tanto extraño en su
planteamiento. El animal echó la cara por las nubes en la siguiente tanda por el pitón derecho. En el trasteo, el torero de Gines no llegó
a cruzar la frontera que exigía el astado y el público se decantó por el toro.
El Fandi tampoco anduvo fino. No tuvo opción para lucirse con el manso segundo. Pero es cierto que no llegó a sacar todo el jugo al quinto, un
animal bravo, con un gran pitón derecho, al que realizó una faena desigual en la que no siempre se acopló. Lo mejor: una serie con la
diestra suave, muy bien rematada con el de pecho. Con anterioridad, en banderillas prendió tres pares a la
moviola, el tercero de ellos lo resolvió a la salida templando la carrera del toro hasta conseguir que
se parase. El público se puso en pie. Tras una estocada, en dos tiempos, contundente, hubo petición de oreja que el presidente no
concedió. Curiosamente, los espectadores que habían solicitado el trofeo no le hicieron dar una vuelta al ruedo al torero granadino. Ni
siquiera saludó por una gran ovación.
Matías Tejela no alcanzó grandes logros con el tercero y se mostró animoso y más centrado en el cierre del festejo, que debió acabar con
una gran traca. Al tercero, bien picado, le instrumentó una faena aseada, en la que destacó únicamente en una tanda con la derecha.
Con el festejo muy apagado, Tejela vino a encender la emoción ante un gran toro, Resistente, un cinqueño de 557 kilos, castaño, con unas
perchas de gran respeto. Bravo, noble y repetidor, el toro exigió mucho. Y no siempre estuvo a la altura el torero madrileño, pese a que
forzó totalmente la máquina y consiguió pasajes maravillosos. En las afueras, siempre intentando dar distancia larga y sitio al
astado, Tejela logró lo mejor en una serie al natural en la que barrió
literalmente la arena con la muleta, con un toro que la perseguía haciendo el avión. Dentro de su toreo con la diestra, también consiguió
cuajar una tanda muy intensa y de muletazos ceñidos. Mató de estocada certera y ganó el trofeo. Dio la impresión que el toro mereció más.
Como el encierro ganadero, por encima de la terna.
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