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Feria de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 27 de junio de 2004
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
  
Ganadería: Cinco
toros de Albarreal y uno de Concha
y Sierra (flojos en general).
Diestros:
Entrada: Lleno.
Crónicas de la prensa: El
País, Diario de Sevilla, El Mundo
Diario
de Sevilla. JORGE LAVERÓN. Discreta
actuación de López Chaves, Luis Vilches y Revuelta
López Chaves y Luis Vilches tuvieron sendas
actuaciones más que discretas con la corrida de Albarreal, que resultó
noble pero blanda, mientras que Revuelta dejó pinceladas de su elegante
y artista estilo, con mejores maneras que fondo.
López Chaves recibió al primero con una larga de rodillas en el
tercio. El toro tuvo poca fuerza y los lances a la verónica tuvieron
escaso relieve. Con la muleta planteó la faena en los medios. Valiente,
firme, decidido, sacó varias tandas de derechazos templados. El toro,
noble, duró poco y por ello la faena no acabó de romper.
Al cuarto volvió a saludarlo con dos largas de rodillas en el tercio.
Valiente en los lances a la verónica y más tarde en un vistoso galleo
de frente por detrás para llevar muy bien el astado al caballo. López
Chaves estuvo muy puesto, con mucho oficio ante un toro encastado y
noble pero justo de fuerzas en un trasteo muy meritorio siempre sobre la
mano derecha.
Luis Vilches no pudo lucirse con el capote en su primero, un toro que
salió abanto. Manso en varas llegó noble a la muleta. El torero de
Utrera, en los medios, sobre la mano derecha, ligó y templó varias
tandas. También muy serio toreó con la izquierda con largura, con
hondura. Cerró la faena con bellos ayudados por bajo. El fallo a
espadas le impidió un resultado final mejor.
En el quinto, un remiendo de Concha y Sierra, que resultó manso en
varas, pero noble en la muleta, no pudo lucirse con el capote. Vilches,
siempre en los medios, realizó una faena de más a menos basada en la
mano derecha. Tardó en coger la izquierda para sacar unos muletazos de
poco relieve, enganchados. Alargó el trasteo y su buena labor quedó
muy diluida.
Revuelta resultó desarmado al recibir al tercero con lances a la verónica.
El toro, encastado, pero muy justo de fuerzas. El madrileño, ante la
invalidez del astado, sólo pudo exhibir su natural empaque y buen
gusto, aunque allí no hubo faena posible.
En el sexto, Revuelta toreó con mejores maneras que verdadera quietud
en los lances de recibo a la verónica. El toro, como toda la corrida,
manseó en varas para llegar noble al tercio final, donde el torero
volvió a lucir sus elegantes formas. Toreó compuesto y artístico con
la mano derecha, incluso se inventó una hermosa trincherilla que resultó
un cartel de toros. Al natural se confió menos y finalmente tardó en
matar.
El
Mundo. VICENTE RUIZ. Antitaurino
calor 'venteño'
Desconozco el nombre de ese jodido gracioso que
emparentó la celebración de festejos taurinos con la frase «en los
toros sol y moscas». Ayer, bajo un tremendo calor que penetraba hasta
los pulmones de los poquísimos valientes que acudieron a Las Ventas, me
acordé unas cuantas veces de ella. Y es que habría que replantearse
ciertas cosas en este mundo de los toros porque, como ayer se gritó
desde el tendido: «Si no es por los guiris, éramos 500». ¡Y qué mérito
el de esos 500!
La corrida en sí no dio para mucho porque los de
Albarreal, que se dejaron en general, no tuvieron fuerzas. López Chavez,
que en San Isidro había tenido que verse las caras con un criminal
encierro de José Escolar, volvió a verse negado ante la suerte.Recibió
con una larga de rodillas a su primero, pero el toro no decía nada. Sólo
en una serie al final de la faena logró la comunión con los tendidos.
Volvió a echarse de rodillas, esta vez en dos
ocasiones, para recibir a su segundo. Sin embargo, el animal careció de
fuerzas.El salmantino se embraguetó con él en una serie inicial de
buen corte, pero la faena tuvo poco más, porque el toro estaba vacío
de fondo.
Lo más destacado de la tarde corrió a cargo de Luis
Vilches, que ligó varias series de buen concepto y mucha quietud a su
primero por el pitón derecho. Al natural, sin embargo, fue cuando
surgieron los mejores muletazos, cadenciosos y de bello trazo, mostrando
siempre unos muslos que se han visto castigados demasiadas veces. También
los pintureros destellos finales tuvieron lucimiento.Sin embargo, el
sevillano tuvo que campear una insólita hostilidad de cierto sector de
la plaza. Ante el quinto volvió a salir muy entregado y ligó con buen
aire una primera serie, pero la faena fue decayendo entre el maltrato de
parte de los tendidos.
Nada pudo hacer Andrés Revuelta con el tercero de la
tarde, que no tuvo un gramo de fuerzas, pero con el que tampoco se confió
nunca. Sin clase, el sexto al menos se dejó por el pitón derecho,
permitiendo a Revuelta gustarse en varias series elegantes pero con los
muletazos siempre a media altura, sin molestar al astado.
ABC. JOSÉ LUIS
SUÁREZ-GUANES. La poca fuerza del ganado
impidió el lucimiento de la terna
Lo más destacado de la tarde lo hizo el sevillano Luis Vilches,
que empezó con bien sus dos labores para terminar más o menos
difuminado en ambas. A su primero, huido y cobardón, lo embarcó con
la derecha en un trasteo que fue a más. Le obligó con la izquierda y
fue una pena que alargara y que el rival tuviera la fuerza justa, pues
apuntó cosas buenas. En el quinto empezó en buen tono. Hubo
muletazos con la derecha bien concebidos y mejor terminados: siempre
detrás de la cadera. Pero, después, el trabajo resultó mecánico y
acabó aburrido.
No tuvo material Domingo López Chaves, pero derrochó su habitual
entusiasmo en los dos de su lote. Se puso de rodillas, tanto en uno
como en otro, para iniciar sus quehaceres con largas de rodillas. Su
segundo puso brío en unas verónicas y le salieron bordadas unas
rogerinas al llevar el toro al caballo. En su primero toreó con
suavidad con la derecha, anduvo con menos grados con la izquierda y
subió el diapasón al regresar a la diestra. Apuró las embestidas y
arrancó los pases, uno a uno, con verdadero mérito, ya que su rival
andaba siempre renqueante. En el cuarto no pudo pasar de voluntarioso.
Intentó lo indecible, pero estaba escrito que, en esta tarde, no podía
cuajar la brillantez.
Andrés Revuelta tenía ante sí una buena papeleta. Había gustado en
el mes de marzo, cortado una oreja en la Miniferia de la Comunidad y
se le había estrellado en San Isidro con una alternativa precipitada.
Esta ocasión era para salir a flote o iniciar una, seguramente
injusta, larga senda de empezar otra vez. No tuvo material propicio.
Se limitó en el tercero a cumplir el trámite, pues su antagonista no
le daba ninguna opción. Se le vieron buenos muletazos en el sexto, de
cierto gusto. Pero sin continuidad. Además no acertó con el estoque
y se diluyeron los momentos positivos.
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