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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 20 de junio de 2004
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El Retamar
(deslucidos, flojos en general).
Diestros:
- Andrés Luis Dorado (aplausos y silencio)
- Andrés de los Ríos
(silencio tras aviso y silencio)
- David Mora (ovación con saludos
y silencio)
Crónicas de la prensa: El Mundo, ABC
El Mundo. JOSÉ
MIGUEL ARRUEGO. Los
debutantes no hicieron sonar la flauta
El organigrama actual de la Fiesta obliga a muchos noveles a
presentarse en cosos de renombre a pesar del escaso bagaje que llevan a
sus espaldas, con la esperanza de conseguir un triunfo que se traduzca
en los contratos que tanto desean.
Las oportunidades de torear sin poner dinero son cada vez más
escasas debido a lo deficitario que resulta organizar festejos menores,
y sus desmedidas ansias de triunfo provocan muchas veces precipitadas
comparecencias de muchos chavales que estrellan sus sueños en el
albero, principalmente por su inevitable falta de rodaje.
En el festejo programado ayer en Madrid, dos de los novilleros que
actuaban en la Monumental venteña hacían por vez primera el paseíllo
en el coso madrileño, y, a tenor de lo visto en el ruedo, deberán
aguardar una nueva oportunidad para tratar de dar lustre a sus
incipientes carreras.
El cordobés Andrés Luis Dorado es un veterano novillero a quien sin
embargo no le han sobrado los contratos en las cinco temporadas que
lleva con los del castoreño. El precioso sardo que dio la bienvenida al
espectáculo manseó en el caballo, se dolió en banderillas y llegó
descompuesto a la muleta, por lo que el joven espada apenas pudo
demostrar nada a la concurrencia capitalina.
Más opciones le ofreció el que hizo cuarto, sobre todo por el lado
izquierdo, por donde el utrero de El Retamar se desplazó con más
claridad. Dorado tiró bien del novillo en los primeros compases de la
faena y consiguió algún natural de buena factura, pero el trasteo, tan
animoso como deslavazado, ya nunca alcanzó la brillantez del inicio.
Pocas referencias tenían los presentes de Andrés de los Ríos, un
finísimo novillero colombiano que, a pesar de no contar con un lote
apto, dejó entrever gusto y elegancia manejando las telas.Tenía buen
son el novillo de su presentación, al que lanceó con garbo antes de
que regresara a los corrales debido a su escasa fortaleza.
El sustituto de la divisa titular apenas le dejó sacar a relucir su
buen concepto, pues tomó la muleta sin clase ni ritmo y, aunque el de
Manizales logró robarle una entonada tanda sobre la mano derecha, el
viento y su deficiente uso de los aceros diluyó lo conseguido.
Con el violento sobrero de Navalrosal que salió en quinto lugar y
que llegó muy entero al último tercio, faenó con firmeza pero sin
brillantez antes de volver a manejar con poca pericia las armas
toricidas.
Aunque con similar experiencia que sus compañeros de terna, el
madrileño David Mora sí sabía en cambio lo que era torear en Madrid,
en la catedral de la tauromaquia, plaza en la que ha conseguido, con
varios percances y algún susto que otro incluido, los momentos más
loables de su corta trayectoria.
El espigado novillero de Móstoles disfrutó del lote con más
opciones del festejo, dos novillos de carácter manejable, soso el
tercero y con mayor recorrido el sexto, frente a los que se desenvolvió
animoso en sendas labores entusiastas que, sin embargo, apenas dejaron
huella -aunque permitieron intuir alguna esperanza- en el público
asistente.
ABC. JOSÉ
LUIS SUÁREZ-GUANES. David
Mora hizo lo mejor de la tarde
Abrió plaza Andrés Luis Dorado ante un novillo quieto, escarbador y
manso. Era una res, como aquellas que se ven en las películas de antaño,
que reculaba constantemente. El debutante cordobés no pudo hacer otra
cosa que derrochar voluntad, aunque su trasteo fuese en exceso
insistente. Pero salvó los muebles, con gran dignidad, al matar
francamente bien. El cuarto iba y venía con mejor son. Dorado ejecutó
algunos pases -sobre todo con la derecha- de buen porte, aunque
prevaleciese más la técnica que el sentimiento. Dejó estela de que
hay que verle de nuevo.
Toreó con verónicas de manos bajas Andrés de los Ríos al segundo,
que fue retirado. En esos momentos dio muestras de una clase, que sólo
confirmaría a medias en el segundo bis, se corrió turno, dejando al
novillo sobrero para el quinto lugar. Ese segundo bis se quiso quitar el
palo, demostró mansedumbre y llegó con la fuerza justa a la muleta. De
los Ríos dejó regusto en los primeros compases con ambas manos. Pero
el rival empezó a pararse y su trabajo se tuvo que diluir a la fuerza.
Mucho más al tardar en acertar con los aceros.
Su segundo fue el sobrero de Navalrosal. Tenía buen son, pero no
transmitía mucho. El de Colombia realizó una faena muy larga, basada
en esa técnica de los toreros modernos, pero faltándole, también, un
punto de sensibilidad.
Lo mejor de la tarde lo realizó el novillero de Móstoles David Mora,
al lancear por verónicas a su primero. Hubo torería, empaque y ritmo.
Inició bien la faena de muleta, pero los buenos modos se esfumaron al
final. Mató bien. También en el sexto inició el trasteo con buen son,
pero se difuminó enseguida.
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