GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

14ª de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

Tarde del sábado, 24 de mayo de 2003
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros

Ganadería:  Toros de Passanha, bien presentados, mansos, distraídos, pero manejables.

Diestros: 

  • Luis Domecq, pinchazo y rejón en lo alto (ovación); seis pinchazos (silencio).
  • Pablo Hermoso de Mendoza, dos pinchazos y bajonazo (silencio); pinchazo y rejón trasero (ovación).
  • Álvaro Montes, rejonazo que hace guardia, dos pinchazos y descorda al toro (vuelta por su cuenta); rejón (oreja).

Entrada: lleno.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, Diario de Sevilla.


El País. Antonio Lorca. Espectacular Montes

Álvaro Montes se presentaba ayer en la plaza de Las Ventas, y a fe que puso todo su empeño en el triunfo, lo que no deja de ser loable, sobre todo en comparación con sus compañeros de terna. Si Montes fue la alegría y la fuerza de la juventud, Moura y Hermoso representaron el papel de los rejoneadores tristes, desganados y cansados. Cómo estaría el torero navarro para que algunos le pitaran y la mayoría guardara silencio tras la muerte de su primer toro; y cómo su compañero portugués, que no dio una a derechas a la hora de clavar.

El público se enfadó con el presidente porque no concedió las dos orejas del sexto a Álvaro Montes. Acertó el usía porque los habituales y entusiastas aplaudidores de este tipo de festejos se lo pasaron en grande con la espectacularidad del joven caballero, pero no acertaron a ver que el primer rejón quedó prendido de mala manera, que clavó con frecuencia a la grupa y resultó atropellado en más de un encuentro. Se lució, sin embargo, al colocar banderillas cortas al violín, lo que hizo las delicias del respetable. Ese toro saltó al callejón y atropelló a un empleado de la plaza, afortunadamente sin consecuencias.

Montes llamó la atención en su primero, al que recibió con la suerte de la garrocha, popularizada por Javier Buendía, y que resultó muy espectacular por la codicia del toro. Se lució en banderillas al quiebro y al violín, y perdió los trofeos al matar rematadamente mal, lo cual no fue óbice para que el chaval se marcara una vuelta al ruedo que nadie pidió, pero que tampoco nadie protestó.

Moura y Hermoso no tuvieron su día. La verdad es que el más listo echa un borrón. Y parece que ambos maestros se pusieron de acuerdo. El portugués posee una incuestionable madurez artística, y conoce a la perfección todos los secretos y también todas las ventajas del rejoneo. Templa como nadie con el caballo andando de costado y muy cerca de los pitones, pero no acertó a clavar como mandan los cánones. Siempre a la grupa, muy ventajista, su labor careció de relieve en ambos toros.

Y Hermoso de Mendoza pasó por Madrid con una cara muy distinta a la del triunfador nato que nos tiene acostumbrados. No es el rejoneador pletórico de antes, parece cansado y bloqueado y lo transmite con facilidad a los tendidos. En su primero se le acumularon los errores: pasadas en falso, una banderilla en los costillares, un quiebro atropellado y un bajonazo a la hora de matar. En el otro se encontró con un toro muy manso al que dominó con técnica, pero con muy poca ilusión. Sus rejones y banderillas a la grupa así lo pusieron, tristemente, de relieve.


ABC. ZABALA DE LA SERNA. Álvaro Montes sorprende y corta una oreja

Álvaro Montes fue la sorpresa de la segunda corrida de rejones de la Feria. Aunque por cauces espectaculares superó a la entrevista maestría de Moura y al nombre de Hermoso de Mendoza, que no termina de encontrar su sitio desde que jubiló al mítico «Cagancho».

Álvaro Montes es de Jaén y era nuevo en Madrid. Sorprendió en el tercero de la tarde al recibir, con la garrocha, a su rival. Le corrió de salida con regusto campero, y supo acompasar la ejecución de los dos primeros hierros con un buen torear a caballo. La primera banderilla cayó en lugar bajo, pero luego, tras una pasada en falso, encontró el ritmo en un buen par al quiebro y en dos del violín. Llegó a la gente con las cortas, pero al «hacer guardia» con el primero de los tres envites toricidas, la oreja, que se mascaba, pasó a mejor vida.

La cortó del sexto de la tarde, que saltó la barrera y que estuvo a punto de pasar al túnel de la Puerta Grande, cuando ya llevaba un rejoncillo en el morrillo. El burel era remiso, pero, Montes, a base de meterse en terrenos inverosímiles logró ir de menos a más y terminó con brillantez el tercio de banderillas. Llegó la hora del espectáculo -más que de otra cosa- con tres encuentros de las cortas al violín y posteriores adornos del teléfono, que llegaron mucho a los asistentes. Como acertó al primer rejón se le pidieron las dos orejas. Sólo se concedió una, que era, a nuestro juicio, premio suficiente y justo.

De nuevo Joao Moura abrió terna. Esto suele ser un hándicap desfavorable. La gente no está todavía en situación. Supo aunar el trote y el galope, muy al estilo portugués, para torear, desde el caballo, con ritmo y temple. Así, puso los dos rejoncillos preliminares. Cabalgó de costado, con el toro pegado a la cola y, de este modo, puso tres banderillas dejándose ver. Hubo una pasada en falso antes de manejar los palos cortos, llegó una rosa en su sitio y el pinchazo previo al rejón dejó el premio capitidisminuido una ovación.

No se acopló del todo con el cuarto, con el que estuvo mejor a la hora de torear que a la de ejecutar. Falló a espadas, repetidamente, y acabó de modo deslucido.

Hermoso no tuvo su tarde

Pablo Hermoso de Mendoza no tuvo su tarde. Más en la línea del espectáculo que en la de la ortodoxia en su primero. Clavó trasero, alguna vez al relance y siempre a la grupa. Hubo también algunos encuentros fallidos, y uno aislado, que le salió redondo. Falló a la hora de la muerte.

Todo lo hizo el jinete navarro en el quinto. La faena la trabajó mucgo de verdad. Buscó el sacar a su antagonista de las querencias, pero también hubo pasadas en falso y un oropel que no solía ser consustancial a su forma de hacer. Le volvieron a fallar las armas toricidas.

En esta hora de renovación de la Fiesta, de caducidad de muchos toreros de a pie que circulaban por las ferias de España, también le ha llegado el relevo al toreo a caballo, con una pléyade de jóvenes rejoneadores como Álvaro Montes o Sergio Galán.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO. Álvaro Montes impacta en su presentación en Las Ventas

El encierro de la ganadería portuguesa de Passanha, con una mansedumbre infumable, marcó el festejo en el que Álvaro Montes arrolló en su debut por su entrega, frescura y también oficio. Montes impactó en su presentación en Las Ventas. Si no falla en la suerte suprema en su primer toro, hubiera abierto la Puerta Grande ¿Pero quién es éste Álvaro Montes? Pues un rejoneador jiennense de tan sólo 21 años, que se ha forjado en el espectáculo Carmen, de Salvador Távora y que tomó la alternativa hace cinco temporadas en su tierra. Con raza y capacidad, se desenvolvió con sumo desparpajo.

El comienzo ante el tercero, garrocha en mano, fue vibrante y campero. El toro se entableró de inmediato. Pero Montes lo sacó de inmediato. El astado fue el que más cuerda tuvo del encierro, el único que galopó con buen son tras las cabalgaduras. El jiennense realizó una faena desigual y con muchos guiños a la galería, como hacer andar a Nocturno en una pirueta inversa o bien a la hora de prender varios palos al violín, entre ellos una banderilla corta. Lo sucedido en la suerte suprema supuso un jarro de agua fría. Rejón que hizo guardia, un pinchazo y otro en el que descordó al animal. El público, enardecido, le hizo dar una vuelta al ruedo.

El sexto, el más manso del encierro, saltó al callejón tras sentir el primer rejón de castigo. En su huida se cargó una puerta y lesionó a un operario. Montes luchó lo indecible con la pésima condición del astado: distraído por momentos; parado en otros. Faena a más, buscando siempre espectáculo, sin permitir tiempos muertos y con el remate de tres banderillas cortas al violín. En este caso mató de certero rejonazo, del que el toro rodó rápidamente. Ganó una merecida oreja.

Joao Moura se las vio con un lote manso, con el que cumplió y dio un petardo a la hora de matar a su segundo. Arriesgó con el manso que abrió plaza. De hecho, su yegua de salida sufrió un par de puntazos en el tercio de rejones. Con las banderillas, enceló al toro, que embestía a oleadas y de manera discontinua. Bien en el toreo a dos pistas. Mató de pinchazo y rejonazo para cosechar una fuerte ovación.

El cuarto también manseó. Faena muy trabajada en la que tanto en rejones como en banderillas expuso mucho, especialmente en varias suertes por los adentros. Precisó de hasta cinco pinchazos y medio rejón.

Hermoso de Mendoza dio únicamente su medida con el mansísimo quinto. Ante el segundo cumplió en el primer tercio. Y anduvo desacertado en el primer pasaje en banderillas: pasó en falso en uno de los quiebros, en otro prendió el palo caído y a la tercera acertó en la reunión. Con Nativo, muy torero y metido en el terreno del toro, levantó vuelo. El navarro manejó pésimamente los aceros, precisando de pinchazo y dos rejones.

Hermoso lidió con inteligencia al mansísimo quinto. Lo más destacado lo logró en banderillas con algunos pasajes en los que Fusilero aportó alegría con sus piruetas y Gayarre seriedad, especialmente en un par al quiebro. Mató rematadamente mal.

Quizás le falte una cuadra más amplia. Pero Álvaro Montes, cuyas virtudes ya conocíamos, se destapó ayer a lo grande. Lo hizo con plenitud. Gracias a su solvencia ganó un trofeo y la partida a dos maestros -Moura y Hermoso- en el día de su debut en Las Ventas.