GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 23 de marzo de 2003
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros

Ganadería: Novillos de Pérez Tabernero (faltos de fuerza).

Diestros: 

  • Luis Miguel Vázquez ovación y ovación).
  • Reyes Ramón (silencio y silencio).
  • Luis Bolívar (ovación y vuelta tras fuerte petición de oreja).

Entrada: tres cuartos de entrada.

Crónicas de la prensa: ABC, El País


ABC. MADRID. JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. Muchas ganas y pocos hechos

La novillada estuvo llena de buenos deseos, pero éstos no se llevaron a cabo del todo, a pesar de que hubo tres novillos que se dejaron torear y bien. De todas maneras, la flojera fue el punto común del ganado de Juan Pérez Tabernero -hijo de Alipio y de María Lourdes-, a excepción del violento y rápido embestir del sexto, quizá debido a que le debieron de recetar una vara de más.

Con este último astado, el colombiano Luis Bolívar se mostró lleno de deseos y con ese estilo bullidor que antaño caracterizaba a los toreros suramericanos. Las ganas de quedar bien estuvieron por encima de los buenos modos, pues al conjunto de su labor le faltó algo de sosiego. No podemos negar que supo encajar la encastada embestida del buen bovino. Se entregó en la estocada final y, por este motivo, le pidieron un trofeo que la presidencia, con buen acuerdo, no concedió. Por supuesto que la petición no fue mayoritaria, aunque la rozara. En el buen tercero, estuvo en esa misma línea de ir a por todas: largas cambiadas de recibo, verónicas -algunas, genuflexas- y chicuelinas, no del todo ceñidas. Faena sobre las dos manos, con un bache a la mitad. En el último tramo destacó la forma de torear al natural. No estuvo acertado con los aceros y dio una vuelta al ruedo.

Fue primer espada el manchego Luis Miguel Vázquez. Denotó excelentes maneras al torear con el capote. Su antagonista empezó a flojear, pero se recuperó en el tercio de banderillas y llegó con buen son a la muleta. Tras las probaturas de rigor, Luis Miguel ejecutó unos buenos derechazos y, tras continuar de forma gris, se fue para arriba al final de la faena con dos series de naturales, muy bien concebidas y llenas de temple y plasticidad. Otra vez, cuando acababa su labor, ésta se volvió a difuminar, pero dejó una excelente impresión.

El cuarto fue protestado por su poca fortaleza. Cuando iniciaba la faena de muleta, Luis Miguel Vázquez fue cogido de la forma más aparatosa. Cuando todos dábamos por descontada la cornada, resultó que no fue así. Se levantó y, con pundonor, realizó una faena extensa y llena de voluntad, aunque no existiera brillantez.

Reyes Ramón tropezó con el peor lote. Sin fuerza en su primero, no sabemos la razón por que hizo una faena de tantísimo metraje, que se perdió en la nada. Muchos deseos en el quinto, que tenía el problema de que se caía si se le bajaba demasiado la mano. Al menos, logró mantener en pie a su oponente.

Lo dicho: las ganas no significan muchas veces que se obtenga un resultado óptimo. Ahora los jóvenes torean bien, pero a veces dicen poco.


El País. MA. CUADRADO.  Un espada llamado Luis Bolívar

Si una estocada realizada a ley vale una oreja, la de Luis Bolívar ayer, domingo, en el sexto se ganó muy bien tal honor. Pues Luis Bolívar se perfiló en corto, echó la muleta a la pezuña contraria y empujó con el corazón torero. Hizo la cruz con absoluta gallardía, y la espada se hundió por el hoyo de las agujas. Hubo petición de oreja, no se la concedió la presidencia y el bravo Bolívar dio la vuelta al ruedo. Después de una actuación valiente y completa en los dos novillos que lidió. Pues manejó el capote con variedad y un juego de brazos muy templado. Probó distancias y terrenos en el último tercio para construir dos faenas de muleta más que entonadas, a mejor y de final gustoso en su primero, y consciente y técnico en el maula sexto, de media arrancada y tornillazo en el remate del pase.

Reyes Ramón, de buen corte y lineas clásicas, hubo de ingeniárselas para hacer faena a dos inválidos. Luis Miguel Vázquez toreó limpio y templado a la verónica a su primero, el más potable de todos, y luego no estuvo a su altura; aunque acertara a dibujar algún natural o trincherilla. En su segundo, que llegó a zarandearle sin consecuencias al ensayar el natural, puso voluntad y empeño para agradar, y así lograr alguna serie de muletazos de tímido son.