|
|
|
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 21 de septiembre de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Santa
María, desiguales de juego.
Diestros:
- Andrés Revuelta, ovación y oreja tras aviso.
- Roberto
Galán, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.
- Serranito, silencio tras aviso y palmas tras aviso.
Entrada: Un tercio de
entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC.
El País.
MA. CUADRADO. El buen gusto de Andrés
Revuelta
En tarde de buena temperatura, ante una novillada manejable de San
Marcos, vimos a un Andrés Revuelta que sabe torear con gusto. Demostró
buen estilo en su primero, un novillo noble y justo de fuerza. Unas verónicas
limpias en el quite y muletazos de sabor y gusto en una faena de muleta
que tuvo armonía y gotitas de esencia. Que no cuajó quizás por no
atreverse a bajar la mano cuando el burel recuperó motor y alma para
embestir con dulzura. Pero, en cualquier caso, hubo muletazos de vitola.
Lástima que el cuarto se rajara a mitad de la faena con ritmo, temple y
su aquél de frialdad que Andrés Revuelta le realizó, pues hubiéramos
visto mejores cosas, más empastados muletazos, y, sobre todo, una faena
redonda, compacta. Comenzó por doblarse hacia las afueras con buen
aire, y una vez en los medios enjaretó dos tandas de derechazos y una
al natural tersas y templadillas. Después el novillo se rajó, cual está
dicho, y resolvió Revuelta la situación artística con muletazos a dos
manos por bajo que tuvieron plasticidad.
Serranito, en su primero, y a la sazón era el de su presentación en
Las Ventas, no pasó de voluntarioso en su labor. Un novillo colorao y
manejable al que realizó casi toda su faena por el pitón derecho. En
el quinto, Serranito no encontró principio ni fin en su faena machacona
y otra vez de mucho tesón y variedad. Y es así que le dieron un aviso
antes de entrar a matar.
Roberto Galán intentó con oficio sacar partido a un novillo inválido,
un espécimen que casi no se tenía en pie. La misión resultó a todas
luces inverosímil. En el sexto estuvo valiente y decidido ante un
novillo bastante deslucido, al que consintió en varias series de
naturales. Fue una faena de excesivo metraje, tanto que le llegaron a
dar dos avisos.
ABC.
R. P.MADRID. Revuelta
interpreta el toreocon finas maneras y corta una oreja
Regresaba Andrés Revuelta a Las Ventas
después de la grata impresión que causó en el Certamen Nacional de
Novilladas, y mantuvo las credenciales ganadas. Además de poseer un
concepto clásico del toreo, lo interpreta con personalidad y finas
maneras. Brindó al público la faena inaugural, prologada con doblones,
hilvanados a un cambio de mano y un pectoral de ole. Y es que Revuelta
bordó los pases de pecho. Las dos primeras series, sobre la diestra,
tuvieron buen tono. Se superó en la siguiente, al natural. Otra más,
de mayor calidad. Pasó de nuevo a la mano de escribir con muletazos más
cortitos, rematados con un trincherazo, uno de pecho y otro del desdén,
con aroma. Un estético trío de ayudados por bajo abrochó la obra, que
no caló lo suficiente en los tendidos, quizá porque su noble rival
resultaba algo sosote.
Una oreja cortó en el cuarto. No halló el acople con el capote; sin
embargo, con la muleta tuvo el mérito de esbozar una destacada labor a
un oponente con amagos de rajarse. Principió otra vez con dobladas.
Después, en los medios, extrajo tres rondas de derechazos, la última
incluyó un colosal cambio de mano. Continuó por naturales, dejando la
franela siempre puesta en la cara para que el distraído animal no
mirase al limbo. Decreció el nivel cuando el enemigo empezó a buscar
únicamente el refugio de las tablas. Pero allí, con estéticas formas,
enjaezó la faena con una trincherilla, uno del desprecio y dos firmes
pectorales para volcarse en la estocada, algo tendida. El mencionado
trofeo, aunque solicitado más a voces que con pañuelos, fue una
recompensa al conjunto de una digna actuación en la que dejó
impregnado su espléndido sello.
La voluntad fue la nota más positiva del debutante Serranito en el
segundo, con el que destempló los pases en un superficial trasteo.
Entregado y valeroso se mostró con el más paradote quinto, al que
saludó con una larga y en el que recibió otro recado presidencial.
Hasta seis sonaron a lo largo de la tarde.
Roberto Galán pechó con el peor lote del encierro portugués de San
Marcos. Flojeó en varas el ensabanado tercero y no ofreció opciones en
la muleta, pues acusaba un continuo cabeceo por su invalidez. Con el
manso sexto, que desarrolló alguna complicación, anduvo dispuesto y
valiente.
|
|