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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 20 de julio de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Prieto de la
Cal, de juego desigual.
Diestros:
- Javier Castaño,
silencio, silencio y silencio.
-
Tomás López, silencio tras aviso, silencio y
vuelta protestada tras leve peticion de oreja.
- Reyes Mendoza, herido
en su primero.
Incidencias: Reyes
Mendoza sufre «una herida en el muslo izquierdo de 15 centímetros que
alcanza el hueco poplíteo. Otra herida en región escrotal con ablación
de testículo derecho y que contusiona la uretra. Pronóstico grave».
Entrada: un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC, El Mundo
El País.
MA. CUADRADO. Cogida grave de Reyes Mendoza
Mala suerte para Reyes Mendoza en el día de su confirmación. Un
toro retinto y cinqueño de Prieto de la Cal le cogió cuando ensayaba
el primer muletazo de su faena inaugural. El toro no respondió al pase
por alto con el que pretendía comenzar el trasteo, casi pegado a
tablas, sobre la mano derecha y por el pitón izquierdo. Un derrote
brutal al cuerpo, y el torero cordobés cayó en la arena con el muslo
partido. No pudo incorporarse, tuvieron que llevárselo en volandas
hacia la enfermería con premura. Sufre una cornada en el muslo
izquierdo de quince centímetros, y otra en la región escrotal con
ablación del testículo derecho. Un aire de tragedia teñía la tarde.
Javier Castaño estoqueó ese segundo toro. En un principio, el
torero afincado en Salamanca, intentó pararse y dar muletazos. Pero el
toro retinto y cinqueño había aprendido y estaba peligroso, cada vez
se quedaba más corto. La solución fue abreviar cuanto antes, coger la
espada y acabar con tan difícil animal. En el segundo que estoqueó
Castaño, tuvo una pequeña oportunidad de armar una faena breve, bien
dicha, pero el toro fue a menos, y el espada no terminó de cogerle el
temple y la distancia adecuada. Unos ayudados por alto de tanteo,
templados, fue la única, solitaria nota, que no configuró la obra que
pedía el toro. Al quinto le dio buenas verónicas por el pitón
derecho, un recibimiento que prometía expectativas de mejores
embestidas próximas y muletazos largos de mano baja. Pero no se cumplió
en absoluto lo soñado, pues el torito berrendo en negro se paró en la
muleta, probó y se quedó corto. Se limitó pues Castaño a estar
voluntarioso y machacón.
Tomás López, en el toro de su confirmación, estuvo a medias. Ya
que no aprovechó las bondades de un jabonero sucio, puro veragua, al
que lanceó con cierta desgana. En el último tercio, templado y
correcto en el comienzo y los finales, se dejó pasar el rato corriendo
la mano por las afueras y sin ligar los muletazos. El segundo de su lote
fue un inválido muy mal picado. Con semejante panorama, Tomás López
poco podía hacer que no fuera faena de aliño e igualar y realizar la
suerte suprema a ley. Mas todo lo hecho transcurrió entre el general
aburrimiento.
Lidió el sexto Tomás López en lugar de Reyes Mendoza, un torillo
manejable de buen conformar. Un burel que fue a menos, como la faena sin
relieve del reciente confirmado espada, que siempre realiza la suerte
final con la izquierda. Algo que en esta ocasión hizo muy bien. Sería
lo más logrado de toda su actuación. A este último de la tarde, le
puso Oscar Reyes, de la cuadrilla de Reyes Mendoza, un excelente par de
banderillas; como hiciera en el segundo. Una grata muestra de arte y
torería..
ABC. ROSARIO PÉREZ.
Fuerte cornada de Reyes Mendoza
La tarde se tiñó de tragedia cuando
Reyes Mendoza se doblaba con el segundo veragua en el inicio de faena.
El toro, que ya había hecho algún extraño en el capote, resultó ser
una alhajita y arremetió contra las partes nobles del matador, con tan
mala saña que se llevó por delante un testículo, que voló por los
aires y cayó cerca del burladero. Las cuadrillas asistieron prestas a
Mendoza y lo trasladaron a la enfermería. Dentro ya el diestro de la
sala verde, un banderillero encontró el testículo en medio de la arena
y se lo entregó al alguacilillo, que lo envolvió en un pañuelo y con
sumo cuidado se lo llevó a los médicos que intervenían al espada
cordobés. La noticia empezó a correr por los tendidos... Lo cierto es
que un torero se jugó la vida sin cuento y cayó herido en la plaza,
mientras veía frustrada su confirmación de alternativa. Aunque fueron
escasos los pasajes en los que la afición pudo contemplar a Reyes
Mendoza, vislumbró su valor y su quietud desde el quite por gaoneras al
astado que desvirgó la arena.
El juego de éste, primero del encierro, distó años luz de su segundo
hermano. Nobilísimo y con excelente clase, estuvo muy por encima de Tomás
López, quien no sólo ratificó ayer su doctorado, sino un futuro nada
halagüeño en el toreo. El toro, que llevaba un cortijo (o una vivienda
en Madrid) en cada pitón, se fue al desolladero con las orejas puestas.
Calidad a raudales desarrolló este precioso jabonero, «Felino»,
totalmente hipnotizado en la muleta de López, que se hartó y hartó al
personal de mantazos y trallazos. Lo único que despertó cierta
curiosidad fue su interpretación de la suerte suprema con la mano
zurda. Con el imponente cuarto, de irreprochable trapío, tampoco hizo
nada, pero en este caso se justifica en parte por la falta de fortaleza
de su rival. Bueno fue también el sexto, al que saludó a portagayola,
muestra de su disposición. Pero con voluntad solamente no se es torero.
Javier Castaño se hizo cargo, aunque sin confiarse demasiado, del
incierto retinto, de nombre «Hocicón», que hirió a Mendoza. Después
fue pura entrega. Con el tercero, que se arrancaba con prontitud y alegría,
esbozó algunos muletazos estimables. Recibió al quinto con vibrantes
verónicas y dejó constancia de su valor sin trampa con un enemigo que
se quedaba cortito y buscaba el cuerpo del lidiador.
La nota más positiva de la corrida fue la bella estampa y variedad de
pelajes -jaboneros, retinto, berrendo en negro...- de los toros de
Prieto de la Cal, que envío a Madrid varios ejemplares muy propicios
para el éxito.
Parte facultativo: Reyes Mendoza sufrió «una cornada
en la cara interna tercio inferior del muslo izquierdo con una
trayectoria hacia abajo de 15 centímetros que alcanza el hueco poplíteo.
Otra herida en región escrotal con ablación de testículo derecho y
contusiona la uretra. Pronóstico grave».
El Mundo. VICENTE
RUIZ. Cornada grave de Reyes Mendoza
La valentía tiene un coste en cualquier profesión, pero en el mundo
de los toros, aún mayor. Reyes Mendoza se ha caracterizado siempre por
apostar fuerte en el ruedo. Desde sus inicios novilleriles, en los que
dejó escapar grandes triunfos en esta misma plaza por culpa de la
espada, impactó por su arrojo y valor sin tapujos.
Sin embargo, la valentía puede verse recompensada con el triunfo,
pero también tiene una cara amarga. Del mismo modo que la pasada semana
la España aficionada al ciclismo se quedaba de piedra al ver cómo se
partía la crisma un Beloki que había decidido abandonar el rutinario
segundo puesto convirtiéndose en el más agresivo depredador del
emperador Armstrong; ayer a Reyes Mendoza le tocó vivir la amarga cara
de la cornada.
Era la tarde de su confirmación y además se jugaba en ella gran
parte de su futuro. En un temerario quite por gaoneras al primero de la
tarde puso las cartas sobre la mesa. Pero poco después de la ceremonia
de confirmación, cuando iniciaba la labor de muleta, el toro le prendió
del muslo segándole también un testículo.Se llevaron con premura a la
enfermería y tuvo que ser un banderillero, momentos después, quien se
percatara de que el testículo había quedado en el ruedo, haciendo que
un alguacilillo lo acercara a la enfermería para intentar su injerto.
Tras el percance, la corrida siguió su curso, pero el impacto del
suceso marcó su curso. El otro confirmante, Tomás López, no mostró
muchos recursos para enfrentarse al complicado cuarto y no se entendió
ante sus otros dos oponentes, los mejores de un irregular encierro. Con
el que abría plaza, un noble jabonero que no se cansó de seguir con
docilidad su muleta, el toledano se hartó de dar muletazos sin
sustancia, sin profundidad, sin temple. Más entregado se mostró ante
el sexto, al que recibió a portagayola. Sin embargo, volvió a estar
por debajo del animal al coger la muleta. Paseó el ruedo por su cuenta
tras una buena estocada.
Completaba la terna Javier Castaño, al que sólo ayudó el tercer
toro en el inicio de faena. Se pegó un arrimón en el quinto que no
tuvo repercusión en los tendidos y el que mató por Reyes Mendoza no
tuvo ni un pase.
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