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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 19 de octubre de de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Núñez del Cuvillo
(nobles).
Diestros:
Entrada: Un sexto de
entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
MA. CUADRADO. Triste y deslucido final
Para no desentonar con el final de temporada venteña, que ha sido
flojito y poco lucido, la última corrida de toros de la temporada
resultó fría, sosa y descontemplada, si se me permite la
licencia de esta palabra tan particular, y que le pedimos prestada de
nuevo al pollito colorao, flamenco sui géneris. Sí, la
última corrida de Las Ventas en la presente temporada valió muy
poquito y nos dejó tristes, pesarosos, por aquello de saber el rumbo
que tomará el espectáculo después de volver a ver toros de tan poca
casta y fortaleza. Un capítulo más de esta novela río interminable de
la fiesta. Pero vamos al suceso, es decir, al toro y lo acontecido.
Sergio Martínez le recetó a su primero dosis de temple necesarias
que luego le administró con tímida actitud, buenas maneras y no
siempre en la medida adecuada. Por todo ello su faena supo a poco,
aunque gustara por momentos. Supo a poco porque no siempre se cruzó
cuando debía hacerlo, ni en las ocasiones que era menester. Tal serie
al natural y algún derechazo fueron de buen corte, pues parece ser que
el torero de Albacete tiene un buen concepto en cuanto al arte algunas
veces llamado de Cúchares.
Lo del cuarto fue lamentable. Contra todo pronóstico de sensatez y
buen criterio, la presidencia no accedió a devolver un toro a los
corrales que mantenía la vertical de milagro y Sergio Martínez hubo de
pasar de muleta, lo más mimosamente posible, a la cosa inválida con
cuernos a la que robó un par de naturales de bonito trazo. No hay
derecho, ¡por los clavos de Cristo!, a tener que soportar tales imágenes
de invalidez manifiesta.
Antón Cortés, a pesar de que es torero de plasticidad indudable y
que gusta hacer el toreo reposado y con sello propio, se peleó con su
primer toro, de condición deslucido, mansón que enseguida punteaba los
engaños si no se le llevaba a la velocidad precisa. Su tarea resultó
entonces gris y levemente plomiza. En el quinto, procuró encontrar el
lugar y la forma de templarse, lo que no terminó de suceder. Aunque
estuvo por encima del manso de Núñez del Cuvillo, el toro fue agotando
sus embestidas y la faena perdiendo aire y prestancia.
Martín Quintana confirmó la alternativa con un toro manejable y
justo de fuerzas, que dada su nobleza y blandura no era fácil templar.
Pero el torero extremeño dio algún muletazo suave y de buen gusto. La
espada la manejó con habilidad y logró al final recoger una ovación
del respetable. En el sexto se limitó a estar valiente y voluntarioso
ante un toro que desarrolló malas ideas.
ABC. SUAREZ GUANES. Desvaído
y gris final de temporada
Los dos primeros toros de la tarde
pudieron servir para un éxito importante, a pesar de cierta flojedad.
Ambos tuvieron una gran nobleza, especialmente en la faena de muleta.
Con el que rompió plaza, Martín Quintana no se adaptó al toreo de
capa. En este toro se lució Sergio Martínez en un quite por
chicuelinas. El de Núñez del Cuvillo no se mantuvo en pie en los
primeros tramos de la faena, cayéndose. Después, Martín se lució en
dos series de derechazos, mucho mejor la primera, y, especialmetne, en
el pase de pecho que remató la segunda de las series. Su oponente fue a
más, y Martín mostró algunas cualidades al toreo al natural. Fueron
dos rondas seguidas en las que también destacó, en la última, el de
pecho de remate. Volvió a la derecha con buena voluntad, pero con poca
transmisión. Acabó con unas manoletinas que precedieron a una estocada
trasera, de la que el toro salió rodando. Aunque se le pidió la oreja,
pero no de forma mayoritaria, pudo estar mucho mejor, aunque a veces
cristalizaran buenas formas, pero no fue suficiente. Algo parecido pasó
en el segundo de la tarde.
Tampoco Sergio Martínez brilló al torear con el percal. A fuerza de
insistir, logró meterle en vereda y, entonces, su rival denotó la
nobleza que poseía. Hubo dos series de naturales por parte del torero
albaceteño realmente logradas y conseguidas. Después llegaron las
intermitencias, con algún momento bueno por la derecha, mano con la que
ejecutó varias tandas. Pasado el momento crucial, recetó unas
manoletinas, con el conjunto total bastante perdido. Insistimos en que
debió estar a mayor altura.
Lo demás tuvo poco que contar. El cuarto se cayó varias veces
durante la lidia, y hasta dos en la faena de muleta. El bovino tenía
clase, como se vio en unos buenos naturales que sacó Sergio Martínez
al final. Anteriormente, se había limitado a estar delante de él.
Pienso que la Presidencia lo debía de haber retirado a los corrales.
Martín Quintana, en el sexto hizo una labor burocrática, sufriendo
un par de coladas. En cuanto a la actuación de Antón Cortés con el
peor lote, no pasó en ambos de apuntes y esbozos. Cayó en el
mecanicismo de la rutina. Tampoco tuvo mucha opción.
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