GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del viernes, 15 de agosto de 2003 
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

GanaderíaEl Sierro (bien presentados, mansos, bajos de casta y que dieron mal juego; 6º devuelto por inválido), sobrero de Julio de la Puerta, manso.

Diestros:  

Entrada: un cuarto de entrada. 

Crónicas de la prensa: El País, ABC.


El País. MA. CUADRADO. Moruchada de El Sierro en día tan señalado 

Poca gente acudió a la plaza en día tan señalado como es el de la patrona de Madrid. A la corrida tradicional de La Paloma asistieron los aficionados incombustibles, los turistas que están de paso por la capital y un puñado de amigos de los toreros. Público que presenció un festejo tirando a gris y desangelado, por mor de unos toros de El Sierro que tuvieron más de moruchos que de otra cosa, o sea que lucieron poca casta y malas intenciones.

Luis Miguel Encabo estuvo templado y muy profesional en su primero, sin perder el rumbo, en la distancia justa y sin pegar ningún tirón innecesario. Comenzó el torero de Alcalá de Henares su faena con unos oportunos estatuarios de buen porte, para después probar la embestida y consentir al deslucido morucho, de escasa casta, al que por el pitón derecho dio pases de buen corte que la res no se merecía. Labor que remató con una estocada bien servida.

En el cuarto Encabo sólo consiguió lucirse al poner banderillas, tercio que resolvió con torería y una miaja de sabor, bien reunidos los garapullos en lo alto, sin aspavientos ni gestos de suficiencia atlética que suelen practicar los matadores banderilleros. En la muleta el de El Sierro no tuvo un pase y abreviar se hizo necesario.

Sergio Martínez en su primero consintió demasiado al mansurrón sin ninguna clase, que fue cambiando y en el tercio de muerte se puso difícil, buscó el bulto, y se paró sin remisión tras los primeros muletazos. Valiente el de Albacete, sobre el pitón izquierdo sacó naturales serios y templados, quieta la planta, pases que se nos antojan imposibles, y que le da más mérito y prestancia, si cabe emoción. Hasta que se llegó la voltereta que fue inevitable e impresionante, de la que salió con bien y sin cornada. En el quinto Martínez volvió a estar por encima de descastado animal, al que en tablas le sacó pases a tornillo, con esfuerzo y entereza torera, naturales y derechazos muy estimables.

Serafín Marín le dio a su primero una lección de saber estar, y vamos a decir, pues el toro nunca hizo nada de lo que se presume tiene que hacer un toro bravo, embestir, tener celo en el empeño, vender cara su vida. Y terminó recorriendo el anillo en una vuelta al ruedo que el buen torero de Montcada se creía ganada a pulso. En el sobrero de Julio de la Puerta, Serafín Marín, voluntarioso y aseado, nos dejó con las ganas de verle en mejor ocasión y con toros de casta, poder y gloria.


ABC. GONZALEZ LINARES.  La terna, por encima de los toros,en una corrida para el olvido

La tarde de toros de ayer en Madrid comenzó con un minuto de silencio, antes de romperse el paseíllo, en memoria del genial Miguel Criado «El Potra». Luego, en lo taurino, poco habría que destacar, si acaso la buena disposición y la firmeza de los tres toreros frente a toros muy astifinos y de bonita presencia, pero mansos y rajados en su comportamiento.

Encabo estuvo muy entregado y con oficio frente a su primero, un animal que no se prestó de capote y que en la muleta se comportó reservón y a la defensiva. El madrileño supo aguantarlo por el lado izquierdo y logró muletazos largos, más que estimables cuando lo pasó por el derecho. Entró con mucha fe a matar y tras la estocada recibió una justa ovación.

Con el cuarto, el madrileño cumplió en los dos primeros tercios: buenos lances a la verónica en el saludo y en un quite, y brillante tercio de banderillas. Pero ahí quedaría todo, pues en la muleta el manso animal, que se quedaba muy corto y también se defendió, no dio opción ninguna y Encabo hizo lo que procedía, abreviar tras las probaturas por ambos pitones.

Sergio Martínez tuvo un primer toro que se frenó de salida en el capote y posteriormente derribó al caballo del picador. Pero muy decidido se fue el hombre hasta los medios para brindar su faena, aunque en el transcurso de la misma se daría cuenta de que había sido un error. El toro punteó los engaños por el pitón derecho, mientras que al natural tomó la muleta rebrincado y buscando el pecho del torero. Cabe destacar la buena disposición de Martínez que, pese a tanto inconveniente, no se amedrentó, incluso sufrió una voltereta sin consecuencias. Lo peor, el mal manejo de la espada.

Tremendo arrimón

Sus ganas de agradar quedarían patentes igualmente en un quite por tafalleras en el cuarto. Y ya con el segundo de su lote, el quinto, el torero de Albacete se dio un tremendo arrimón con el astado refugiado en tablas desde el inicio de faena. Allí expuso Martínez una barbaridad para sacar muletazos muy meritorios, claro está, de uno en uno. Antes, en el tercio de varas, se habían vivido momentos de mucha tensión al resbalar un monosabio cuando intentaba refugiarse en un burladero. Afortunadamente se salvó de milagro, ya que el toro hizo varias veces por él.

Volvía Serafín Marín a Madrid tras su buen paso por San Isidro y, pese a no tener toros propicios, tampoco esta vez defraudó. Su primera intervención fue en su turno de quites en el segundo de la tarde y de forma muy lucida a la verónica. Luego, en su primero, estuvo acertado en el planteamiento de faena a un toro noble, pero que blandeó. Marín hizo los cites de largo para no agobiar al animal, más éste acudió al primer muletazo alegre y con fijeza, aunque sin gas suficiente para repetir las embestidas. Muy firme el torero y por encima de las condiciones de su oponente, armó faena a media altura, que culminó con manoletinas muy del agrado del público. Tras la media estocada que cobró dio la única vuelta al ruedo de la tarde.

Con el sobrero que hizo sexto, feo de hechuras, puso muchas ganas Marín, aunque sus esfuerzos fueron baldíos. El toro, en la línea de los titulares, igualmente se paró.