GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 13 de julio de 2003 
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Conde de la Maza, desigualmente presentados, mansos y de juego irregular; 3º de El Serrano, encastado; 2º devuelto por inválido, sobrero de Marqués de Albaserrada, correoso

Diestros: 

  • Ruiz Manuel (palmas. Sufre luxación clavicular y dolor en tercio medio de escápula que le impide continuar la lidia. Pronostico reservado).
  • Juan Diego (vuelta, silencio y silencio)
  • Abraham Barragán (ovación y silencio). 

Entrada: un cuarto de entrada. 

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. MA. CUADRADO.  Juan Diego toreó a la verónica

Tarde de mucho calor. Y una más de toros de poca casta y, por tanto, muchos problemas que serían solventados con mejor suerte o torería por parte de los espadas. El que tuvo menos fortuna fue Ruiz Manuel, pues resultó cogido en su primero cuando entró a matar, en el segundo envite. Salió volteado de mala manera, con la taleguilla rota a la altura de la rodilla derecha. Sufrió una luxación de hombro de pronóstico reservado. El toro, con una estocada desprendida que fue suficiente. Un toro de Marqués de Albaserrada, con picante y mansurronería a partes iguales. Nada en el primer tercio que destacar, por otra parte, y una faena de muleta que tuvo unos apetecibles doblones iniciales, pero que transcurrió a la defensiva.

Juan Diego, en su primero, dejó sobre el albero la firma de un toreo a la verónica que fue una antología de cómo hay que realizar tan bella suerte. La mano que recibe a la bragueta, y la que despide a la cadera crujiente. Hecho, eso sí, con arte y despaciosidad. Un quite por chicuelinas muy enroscadas vino a continuación. Para luego construir una faena de muleta medida, vibrante, de mano baja, de pases rematados en series cortas. Tuvo que matar Juan Diego por la cogida de Ruiz Manuel un toraco manso y de poco celo. Estuvo aseado y sobrio, siempre las buenas maneras como bandera. En el sexto, de alguna manera se volvió a repetir el esquema del toro manso y la faena pulcra. Sin emoción.

Abraham Barragán confirmó la alternativa con un mansurrón manejable, sobre todo en el tercio de muleta, en donde hubo unas pocas, no demasiadas, arrancadas que fueron aprovechadas para intercalar unos muletazos de buen trazo y templanza. En su segundo puso voluntad y buenos propósitos. Se quedó muy quieto en unos estatuarios primerizos, amén de unas trincheras, recortes y un pase del desprecio, de muleta castigadora, aunque a la vez templada. Después se sacó al toro a los medios. Allí consintió al morlaco en las primeras embestidas, que fueron remitiendo; languideció la faena, y todo acabó en el olvido.


ABC. JL SUAREZ GUANES. Cogida de Ruiz Manuel y meritoria actuación de Juan Diego

La nota más destacada del festejo fue la cogida del almeriense Ruiz Manuel, cuando se aprestaba a salir del segundo envite estoqueador a su primer enemigo. Resultó cogido de mala manera, aunque se puso en pie y pasó a la enfermería, de donde no volvió a salir. Había tenido ante sí a un sobrero del Marqués de Albaserrada -sustituto de uno de los titulares del Conde de la Maza-, que no había tenido mucha fuerza, pero que se había ido para arriba en la primera parte de la faena de muleta y, de este modo, hizo pasar apuros a su matador, que no logró asentar los pies. Luego, el de Albaserrada se paró y fue imposible sacar nada en limpio. Después llegaría la cogida.

Por este percance, Juan Diego tuvo que matar tres toros. Toreó muy bien a la verónica al primero de su lote. Un estilo muy «roblesino», muy salmantino. A continuación llevó al toro al caballo, en un galleo por chicuelinas, para, posteriormente, repetir este lance quieto y estático. La nobleza del rival cambió en banderillas. Se fue para arriba, y Juan Diego tuvo que aguantar a la res, porque se empezaba a defender. Toreó francamente bien por los dos lados, con mando y temple. Se vislumbró su clase. Tras una estocada -algo tendida y delantera-, se le pidió la oreja. No se le concedió. Como ánimo a un buen torero, no hubiera sido injusta. Dio la vuelta al ruedo, con algunas protestas.

Buena impresión

Se limitó a cumplir en el cuarto y en el sexto. Dos toros parados, que se quedaban en el centro de la suerte. Cumplidor en el primero de ellos y esforzado en el otro. Dejó buena impresión, tras ser aplaudido en sus dos últimos toros.

Confirmaba la alternativa el albaceteño Abraham Barragán. En su primer toro, pasó inadvertido con el capote -Ruiz Manuel se lució en un quite en el que estuvo a punto de ser cogido-, y pasó a la faena de muleta, muy en la línea de la escuela albaceteña, de cercanías. Dos tandas con ambas manos fueron muy ligadas. Después, el burel optó por no andar, y la cosa no pudo ir a mayores.

Mató el quinto, para que Juan Diego no estoqueara tres seguidos. El de Albacete no pasó de deseoso ante un antagonista que no ofrecía la mínima garantía. Palmas y silencio, respectivamente.

Parte facultativo: Ruiz Manuel sufre «una luxación acraneoclavicular de hombro izquierdo. Pronóstico reservado. Pendiente de estudio radiológico».


El Mundo. VICENTE RUIZ. Juan Diego volvió a demostrar su clase

La canícula madrileña debió parecer ayer a sus habitantes una invitación para acudir a cualquier parte menos a los toros; y los tendidos de Las Ventas lucieron un aspecto desolador. La verdad es que no menos desolador que otros domingos, pero por habitual no deja de apesadumbrar este panorama.

Ayer volvía a Madrid un torero que 15 días antes no había necesitado de triunfos numéricos para ganarse el respeto de esta plaza: Juan Diego. Ayer volvió a mostrarse como es: torero. Sólo con abrirse de capa ante su primero dejó clara su personalidad. Las verónicas con que recibió a este tuvieron tanta cadencia como calidad y reposo. Fueron, sin duda, lo mejor de la tarde. Inició la faena de muleta a este toro por abajo, con elegancia. Luego de un susto, comenzó a enganchar muletazos tirando del burel con la bamba de la franela acariciando la arena. Por momentos surgieron ligados, por otros pareció el torero desacoplarse.Los remates siempre dotaban de mayor importancia a cada tanda.Por el pitón izquierdo bajó el tono de una labor que sólo recuperó brillo en lances aislados.

Con su segundo siguió fiel a sí mismo. Después del caos organizado por su cuadrilla en banderillas, realizó una faena con altibajos, con algunos enganchones, pero con derechazos de largo recorrido y suavidad, que no tuvieron la suficiente respuesta de un público probablemente aletargado por el calor. Con el deslucido que mató por la cogida de Ruiz Manuel, mostró algunas carencias pero el toro ofrecía muy pocas posibilidades.

Abraham Barragán llegaba a Madrid para confirmar alternativa.Su primero se rajó pronto y lo intentó sin fruto con el animal metido metido en tablas. Peor le fueron las cosas con su segundo.Inició la labor de muleta por estatuarios, con el colofón de unas trincheras y pases del desprecio que adolecieron por completo de relajo y temple. Así discurrió el resto de un conjunto bastante gris.

Completaba la terna Ruiz Miguel, que también se mostró demasiado acelerado en su actuación ante el único que mató, resultando cogido al entrar a matar.