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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 8 de junio de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El Serrano (de juego
desigual).
Diestros:
- Jesuli
de Torrecera (palmas y silencio).
- Francisco José Palazón (ovación
tras aviso y silencio).
- Roberto
Galán (silencio tras aviso y una oreja con algunas protestas).
Entrada: Un
cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, Diario de Sevilla, ABC
El País.
MA. CUADRADO. Novillada de
la resaca
Con una novillada dominguera de El Serrano continuó la temporada de
Las Ventas tras el paréntesis de San Isidro, y la verdad es que no
resultó muy brillante. Es un decir, pues los novillos fueron nobles,
pero blandearon a placer y casi todos se pararon en el último tercio,
para así deslucir la labor de la terna, que, como era de esperar,
estuvo con ganas y, en fin, voluntariosa, más o menos en sintonía o
conectados a la sosería de los bureles. Jesuli de Torrecera intervino
en quites toda la tarde, y estuvo por debajo de su primero; tuvo un buen
comienzo de faena en su segundo, que dijo "ya no me das más"
después de una entonada serie de derechazos. Francisco José Palazón
toreó muy bien de capote en sus dos novillos, y después dejó ver sus
excelentes maneras en dos trasteos de muleta irregulares y no siempre
limpios. El debutante Roberto Galán, en su primero, intentó correr la
mano sin muchas apreturas, y le cortó una oreja, más bien barata, al
sexto por una faena discreta, rubricada con un certero espadazo.
Diario
de Sevilla. BARQUERITO. Buen
toreo de capa de Palazón y oreja para Galán en su debut
Negro burraco y botinero, corto de manos,
hondito, el primero galopó, se dejó el alma apretando en una primera
vara interminable, se durmió bajo el peto en una segunda excesiva,
tardeó un poco pero en algunas de sus estiradas apuntó estilo
extraordinario. Acusó la quiebra del primer puyazo, pero, muy noble,
tuvo en la muleta fijeza, viajes, buen aire. El jerezano Jesuli de
Torrecera acreditó oficio seguro. En los lances de recibo, bien
sacados. Y en una faena de notable técnica, pues hubo dos o tres toques
de torero puestísimo, de mucha limpieza y buena paciencia que sólo
tuvo una pega mayor: el abuso de torear por fuera. Y con él, el vicio
de esconder la pierna contraria. Cargar al revés. Con cintura y buenos
brazos, Jesuli se puso por las dos manos y, asentado, manejó el asunto
sin apuros. Pero mató de oscuro bajonazo. El cuarto fue por trazas todo
un toro, galopó de partida, se rompió en un puyazo primero muy
trasero, sangró lo que no está escrito y no tuvo después de
banderillas ni el son ni la clase del primero. Para nada. Jesuli pecó
de ponerse demasiado encima y de volver a esconder la pierna de carga,
pero igual que en el turno previo se dejó ver como torero hecho. Sin
confianza con la espada.
El papel de la novillada era el alicantino Francisco José Palazón. Su
primero parecía de las antiguas hechuras Guardiola Soto de la ganadería
de Hernández Barrera, metió la cara en el primer galope, descabalgó
al picador, se acobardó en el caballo, se dolió en banderillas, escarbó
y llegó a la muleta apagado. Palazón se había descarado con el capote
a la espalda en un quite al primero de Torrecera. A este su toro lo
templó en el recibo a la verónica con unos raros lances marcados en
los talones, con la mano de salida bastante alta y un sabio golpe de muñeca
y despedida en los embroques. Lances de muy poca tela. La media de
remate, a pies juntos, exagerada. Y un recorte envuelto, de vieja
tauromaquia, más exagerado aún. En un intento de quite sufrió un
desarme. Y ahí paró. La faena fue tesonera y grave. De torero metido
para dentro. De muleta por delante, fuera el caso o no. De colocación
irregular y de logros incompletos.
Al quinto, un toro voluminoso y aleonado, lo templó de capa, en lances
casi idénticos a los del otro saludo. Con los codos muy altos en el
juego de brazos. Manso de rebotarse en el caballo, escarbador, el toro
se fue de la muleta. A Palazón le faltó picardía para cambiarle al
toro terrenos y buscar en otros. Siempre al hilo del pitón, o donde no
quería el toro, y porfión trasteo. El aire amanoletado del torero
sorprende en el primer golpe de vista. Palazón resolvió con la espada
muy seguro.
Roberto Galán debutó en las Ventas. De su campaña de formación en México
el pasado invierno ha quedado, de poso de fondo, una escrupulosa manera
de ponerse como José Tomás. Vertical, entre encogido y estirado, ni de
frente ni de perfil, pero en el sitio donde se vienen los toros. Sin eco
apenas, arriesgó trayéndose de lejos por la mano izquierda a su
primero, que se fue de los engaños, y más firme que templado se embarcó
en faena de no hallar sitio ni toro. Le cortó la oreja al último, que
fue en la muleta el mejor de los seis, pero es que Galán le dio todas
las ventajas: distancias, toques a punto, posición donde más se venía
el toro. Todo fuera de las rayas, a velocidad no recomendable más de
una vez, pero con buen acento de fondo, habilidad, ligazón, valor
sincero y un querer ser digno de ser tenido en cuenta. Toreo de mano
alta. Dejó el toro.
ABC. ZABALA DE LA
SERNA. La frescura de Galán
y la personalidad de Palazón en tarde de reflexión
La novillada del día después fue tiempo
de reflexión. Sobre la Feria de San Isidro, claro. La gran lección de
Victorino Martín no borra veintiocho días penosos en su mayoría, en
los que cerca de 700.000 espectadores han conformado veintiocho públicos
distintos. El fracaso parte desde el plano ganadero: por encima del
juego, se ha bajado el listón en la presentación con la connivencia de
veterinarios y presidentes, que al fin y al cabo gozan del privilegio de
tener la última palabra. Corridas como las de Puerto de San Lorenzo,
José Luis Pereda, los tres toros de Concha y Sierra que parchearon el
volatilizado conjunto de Victoriano del Río, Garcigrande/Domingo Hernández,
José Escolar o Adolfo Martín, por ejemplos, participaron activamente
en ese pinchazo -que se apunta, por supuesto, la empresa- de falta de
seriedad y trapío; los victorinos se pasaron de pitón a pitón al
escalafón ganadero al completo con una corrida imponente en todos los
aspectos y además noble; los ventorrillos, Fuente Ymbro y Cuadri
aportaron una importante cuota de casta, con todos sus muchos matices,
para intentar inclinar hacia el lado positivo una balanza que finalmente
no se inclinó.
Si mal fue en el plano ganadero, no muchas luces se atisban en el de
la torería andante. Poco, muy poco, para el recuerdo... A los de a
caballo, de peto y castoreño, un cero patatero por el generalizado
fracaso y las carnicerías montadas.
Y a todo esto habíamos acudido ayer a Las Ventas con la ilusión de
Palazón y nos encontramos con la grata y fresca sorpresa de Roberto Galán,
que cortó una oreja a última hora.
Francisco José Palazón posee personalidad y sello propios y toreó
realmente bien a la verónica a sus dos toretes; apurando y a vuelapluma
habría que decir que en todo mayo nadie ha movido el capote con tan
buen aire. Las medias de ambos saludos, espléndidas. Pero su lote apagó
las esperanzas, por lo que el resto fue casi intuición sobre sus
posibilidades: su concepto y su colocación cabal se estrellaron con un
utrero que echó, sin clase, la cara arriba y con un manso que se rajó
y al que, al menos, le dibujó un torero prólogo de faena. La espada
fue su fiel amiga, especialmente en el estoconazo al segundo, y si sigue
por ese camino le abrirá muchas puertas.
Roberto Galán se postró a portagayola para tirar tres largas
cambiadas realmente bien tiradas. Después de un quite por gaoneras
tropezadas, halló la clave del éxito de su faena: hacer siempre las
cosas por bajo a un toro que se rebrincaba pero que se desplazaba largo
y con obediencia. Como mató con rectitud y por arriba se ganó una
oreja justísima, que a ver si ahora le vamos a exigir a un novillero
que debutaba en Madrid como a una figura. No pasó mucho con el tercero,
que fue muy a menos.
Jesuli de Torrecera disfrutó del mejor novillo, junto con el sexto,
muy noble y un punto blando. Al chaval se le nota preparado, quizá más
para un toro con mayor transmisión. Pecó de citar siempre a la pala
del pitón o al hilo; al cuarto, que sacó violencia inicial, lo
molieron en el peto y sanseacabó.
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