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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 5 de octubre de de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Palha,
desigualmente presentados, muy serios y cornalones en general, mansos y
de juego irregular, que cobraron bastante en el caballo; quinto,
encastado.
Diestros:
- Esplá, cuatro
pinchazos, estocada tendida casi entera y descabello (silencio);
pinchazo perdiendo la muleta, estocada tendida y desprendida, y
descabello (silencio).
- Dávila
Miura, estocada caída (silencio); media estocada y descabello
(pitos).
- Jesús
Millán, estocada perdiendo la muleta y descabello (silencio);
cuatro pinchazos, se echa el toro y es apuntillado (silencio).
Entrada: casi lleno.
Crónicas de la prensa: El
País.
El País.
MA. CUADRADO. Ni terror ni furor
Los toros de Palha no fueron aquellos legendarios del horror,
"terror y pavor". Si acaso lo son por la mansedumbre incierta,
siempre mala de digerir, y por las cornamentas que lucen, que ésas sí
que causan respeto. Es menester estar muy puesto en torería y valor
para deambular alrededor de esas defensas tan aparatosas. Y más si,
como en el caso de ayer domingo en Las Ventas, el aire sopla y sopla,
haciendo más difícil la lidia y el supuesto lucimiento. Además del
peligro que supone saber que en cualquier momento un golpe de viento
pueda dejar el engaño del diestro en humo y nada.
Luis Francisco Esplá, diestro al que se puede calificar de maestro
en tauromaquia sin ninguna duda, lanceó a su primero pegado a tablas de
salida, para enseguida sacárselo hacia las afueras, con el capote por
delante y muy abajo. Dejó al toro en suerte frente al caballo con un
recorte de fina estampa y torería, y, tras el tercer puyazo, se dispuso
a poner banderillas, algo que hizo en tres pares que fueron subiendo en
intensidad y acierto en el momento de la reunión. Siempre fácil y
sobrio. En especial en un tercer par de banderillas por los adentros,
suerte que tan bien domina.
Y aquí es de ley hablar de Rafael Perea, El Boni, que va en
la cuadrilla de Esplá, y lidió a ese toro de manera ejemplar con su
capote de seda y bronce. Sobre todo cuando se llevó al toro hacia el
burladero del 6, a resguardo del aire inclemente, para que su matador
pudiera comenzar la faena, tras sonar los clarines que anunciaron el
cambio de tercio. Una como media verónica para recoger al morlaco, y
luego a una mano ese tirar del toro, que iba imantado, hasta la otra
punta de la plaza que eran los terrenos del 6 mencionado.
Esplá, en ése su primero, tras un breve tanteo por la cara, se echó
la muleta a la izquierda y ensayó unos naturales que no siempre le
quedaron limpios, ya que el toro, reservón por naturaleza, tenía la
fea costumbre de puntear la muleta en demasía. En su segundo, Esplá se
limitó a dejarnos ver que el tal mulo con cuernos topaba y a regañadientes.
El sevillano Dávila Miura sorteó los arreones de su primero como
pudo, abusando en el último tercio de irse a la penca del rabo al
terminar el muletazo. Y se dejó ir el único toro manejable de la tarde
para realizar el toreo, un quinto encastado que tenía un buen pitón
derecho. Le enjaretó una primera tanda en redondo templada y
prometedora. Pero luego le perdió el sitio al toro, el rumbo y el
querer. Una lástima. Jesús Millán, con dos toros que se le pararon en
la muleta, no consiguió enmendar la plana, ni sacar alguna línea de
buena letra y mejor torería. Era imposible la tal empresa con aquellos
zopencos.
Por otro lado, se comentó durante la tarde el grave percance del sábado
sufrido por el mozo de espadas de Salvador Vega, Alfonso Romero Iglesias
se quedó supendido y prendido boca abajo por el pitón del toro, y
tiene una fractura abierta en el tercio inferior de la pierna derecha.
Ha sido intervenido, y ahora tiene que estar setenta y dos horas de
espera. En su entorno son optimistas, aunque exista el riesgo de que
pueda perder el pie.
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