GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 4 de mayo de 2003
Miniferia de la Comunidad

Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Novillada con picadores

Ganadería:  Novillos de El Ventorillo, de juego desigual. 

Diestros: 

Entrada: casi lleno. 

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. MA. CUADRADO. Arrojo y corazón de Luis Bolívar

Igualó Luis Bolívar al novillo en los medios, arrojó la muleta al suelo, y se tiró a herir con la mano que torea desnuda. Salió trompicado, pero a la postre indemne, y el torito castaño rodado de los vuelos de un corazón torero que puso a la plaza en pie. En su primero Bolívar aguantó con arrestos al del Ventorrillo, avisado y peligroso. Intervino toda la tarde en quites vistosos y de indudable plasticidad. Y le recetó al sexto una faena desigual, templada a veces, de cercanías, que empezó sin preámbulos citando con la mano izquierda. Al final vendría el estoconazo de angustia y desesperación.

Andrés Palacios dejó esfumarse una oportunidad especial en su primero, en donde dio buenos muletazos, pero sin cruzarse y además sin rematar. Y con su segundo no se entendió. Algo parecido le ocurrió a Jesuli de Torrecera, que no se acopló a ninguno de sus dos manejables novillos. En su haber unos hondos y templados doblones de tanteo en su primero, muletazos que en su memoria guardará.


ABC. SUAREZ GUANES. Buena novillada de El Ventorrillo y una oreja al valor de Luis Bolívar

Los novillos de El Ventorrillo tuvieron nobleza y recorrido. Pero tampoco eran tontunos. Muchos de ellos podían ser aquellos que sueñan muchas veces los alevines de torero para realizar, en un ruedo, lances y muletazos de altura. El único de los seis que tuvo picante fue el tercero de la tarde, único que presentó problemas del sexteto, especialmente si estaba delante un novillero bisoño.

Bisoño o no, Luis Bolívar tiene valor, y del grande. Ya hemos dejado entrever que no pudo con la casta y el nervio de su primero, por lo cual se mostró embarullado y sin encontrar el punto exacto. Muchos nervios y una estocada bajísima, que terminó de emborronar el conjunto, aunque el público no se pronunciara.

Pasión y ardor

Pero en el que cerró plaza salió a por todas. Demostró poseer esa garra novilleril de antaño, que hogaño se echa tan en falta: largas cambiadas, llenas de coraje; espeluznantes y añejos faroles. Luego, con la muleta, desempolvó del baúl de los recuerdos «el cartucho de pescao». No pudo pasar del tercer o cuarto natural, pues perdió la muleta. Pero el intento quedó ahí. Después intercaló momentos de verdadera calidad -como unos derechazos a pies juntos y tal o cual pase pectoral- con otros menores. Siguió siempre en la brecha: festón de manoletinas, entre ovaciones, y un nuevo pase de pecho, que fueron prólogo a una estocada sin muleta -como aquellas que ejecutaba Antonio José Galán, y anteriormente Lorenzo Garza «El Soldado»- en la que se entregó de verdad, por lo que salió revolcado de manera espectacular. El público se percató de la pasión y el ardor que había puesto Bolívar en el empeño y le pidió con fuerza mayoritaria una oreja que no podemos regatear.

Anteriormente, los otros dos novilleros anduvieron por debajo de sus lotes. Jesuli de Torrecera se lució en unas chicuelinas con el que abrió plaza. Su faena de muleta no acabó de poseer acople. Resultó desarmado al torear al natural y fue cogido, sin consecuencias, al torear con la derecha. Como suele ser habitual en la torería actual, se pasó de faena por exceso de largura.

Tampoco logró Jesuli adaptarse al cuarto astado, al que comenzó toreando bien al natural para luego bajar de tono y acabar con tendencia a hacer la uve. Terminó deslavazado y dando un recital, de lo más negativo, con el descabello.

Andrés Palacios tuvo destellos en su primer trasteo, ya que toreó francamente bien con la izquierda y de modo armónico con la derecha. Los momentos lucidos se disiparon también con el mal manejo del descabello. Destellos, también, tuvo en el quinto, pero tampoco acabó de cuajar y volvió a fallar a espadas.


El Mundo. VICENTE RUIZ. Bolívar vuelve a dar un toque de atención

Agonizaba la novillada y con ella la Feria de la Comunidad sin que nada destacado hubiera sucedido, cuando un joven colombiano, Luis Bolívar, se desprendía de la muleta al enfilarse para matar y se echaba sobre la testuz del novillo cobrándose una sensacional estocada a la vez que salía volteado. La estocada, a lo Galán, resultó decisiva para cortar la oreja. Sin embargo, su faena tuvo solidez torera.

Tras un inicio algo atropellado al natural, la faena dio un giro al coger el torero la mano diestra. Un par de series donde aparecieron muletazos sueltos de calidad precedieron a los momentos más interesantes.En una tanda a pies juntos, los muletazos, de uno en uno, tuvieron torería y empaque; también la siguiente y predecesora de la estocada, ya con la izquierda, igualmente de uno en uno, siempre muy cruzado con el novillo, los naturales tuvieron relevancia. Nada había podido hacer con el imposible tercero.

Del resto del festejo es difícil destacar algo. Andrés Palacios hacía el paseíllo por sexta vez en Las Ventas y volvió a salir de esta plaza como en sus anteriores comparecencias: sin tan siquiera lograr una vuelta al ruedo. Pero, no se preocupen, que si aún no lo han visto, tendrán una nueva oportunidad de verlo porque, como dice José Luis Lozano: «Es lo que hay». Se le escapó el noble segundo y estuvo monótono y vulgar con el quinto.

Tampoco dijo nada Jesuli de Torrecera. El rajadito primero no le dio muchas opciones, pero con el mansito pero encastado cuarto sí tuvo la oportunidad de hacer un esfuerzo para no irse de vacío.