GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del sábado, 3 de mayo de 2003
Miniferia de la Comunidad
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Novillada con picadores

Ganadería:  Novillos de Nazario Ibáñez.

Diestros: 

Incidencias: El novillero Javier Perea ha sido herido por asta de toro en región submaxilar derecha con una trayectoria hacia arriba de 15 centímetros que causa destrozos musculares, contusiona la arteria carótida externa con arrancamiento de arterias colaterales. Diseca la glándula submaxilar derecha y parótida y contusiona la tráquea y la mandíbula derecha pendiente de estudio radiológico. Pronóstico grave, que impide continuar la lidia.

Entrada: lleno. 

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. MA. CUADRADO.  Cogida grave de Javier Perea

Ocurrió la cogida en su primer novillo, después de prender un excelente y arriesgado par de banderillas, el tercero, del que salió muy apurado, para caerse en la cara y ser buscado por el novillo con saña en el suelo. Pasó por su pie a la enfermería en donde fue intervenido de una cornada de pronóstico grave cerca del cuello.

Se quedó entonces el festejo en un mano a mano que fue más bien deslucido por el juego de los novillos. Jorge Ibáñez estuvo en los tres bureles que estoqueó, voluntarioso, sin llegar a entonarse, salvo con la espada que manejó con habilidad. Javier Solís se presentó en Madrid y enseñó sus cartas, que eran de valiente. Estuvo como se pide que esté un novillero en tales circunstancias. Entrega, variedad y muchas ganas. En su primero, blando y noble, buscó con ahínco el temple y no terminó de encontrarlo. En su segundo se peleó sin perder la cara al áspero enemigo y sin desanimarse en ningún momento. Y en el sexto caldeó los tendidos en el toreo de capote y realizó una faena muy compuesta en la que primó el aguante y la vergüenza torera.


ABC. SUAREZ GUANES. Cornada grave en el cuello de Javier Perea

La tercera novillada de la Miniferia de la Comunidad de Madrid quedó en un mano a mano al resultar cogido en el cuello Javier Perea (en la imagen) en un par de banderillas al primero de su lote, un astado de El Serrano, encastado y con picante. Terminó con el burel Jorge Ibáñez, que no hizo nada de particular en su actuación, que fue silenciada. Javier Solís, esperado por sus recientes triunfos en San Sebastián y Valencia, estuvo pletórico con el capote y obtuvo un trofeo del sexto a base de valor. Silencio tras aviso, ovación tras aviso y oreja fue su balance. Con tres cuartos muy largos de entrada, se lidiaron novillos de Nazario Ibáñez, deslucidos, y dos sobreros, el 3º, de El Serrano, y el 6º, de Félix Hernández, encastados.

Perea sufre «una cornada en región submaxilar derecha con una trayectoria hacia arriba de 15 centímetros que produce destrozos musculares y contusiona arteria carótida externa con arrancamiento de colaterales. Diseca glándulas submaxilar y carótida. Contusión tráquea y mandíbula, pendiente de examen radiológico. Pronóstico grave».


El Mundo. VICENTE RUIZ. Cogida grave de Javier Perea

La tarde no quedará en el recuerdo de los asistentes, pero pudo hacerlo lamentablemente por la grave cogida del novillero Javier Perea, herido en el cuello de manera casi trágica tras banderillear a su primero. «¿Por qué morir?», le preguntaba su marido a una sensacional Nicole Kidman en el papel de Virginia Woolf en la reciente película Las horas. «Porque siempre tiene que hacerlo alguien para que los demás aprecien la vida», contestaba ella. Esa misma afirmación puede trasladarse al mundo de los toros con las cogidas. Sin ellas, la gente no daría importancia a lo que hace el torero en la plaza, a lo que se juega en cada verónica, en cada par de banderillas, en cada muletazo.

Aunque la tarde estuvo marcada por ese grave percance, también se cortó una oreja, aunque tuviese un tono menor y una fuerza relativa. Lo logró Javier Solís tras una digna labor al último del festejo. Lo recibió con dos largas en el tercio, como ya lo había hecho ante su primero. Bullidor con el capote en quites, se mostró muy valeroso en la faena de muleta. Sin embargo, erró en el planteamiento de la faena y no se pudo ver con claridad si el novillo disponía de mayores posibilidades. Como la media estocada arriba resultó letal, le concedieron una oreja light.

Se había mostrado muy serio y comprometido ante el cuarto de la tarde, un complicado utrero que tiraba unos difíciles derrotes al final de los muletazos. Madrid le reconoció el esfuerzo haciéndole saludar. Sin embargo. con el primero que le tocó matar no dio la talla. Fue ese el mejor del descastado encierro de Nazario Ibáñez y Solís, que venía precedido de importantes triunfos, lo toreó sin ninguna calidad y con monotonía.

Completaba la terna Jorge Ibáñez que, con un mal lote, no quiso complicarse la vida y volvió a pasar por Madrid con más pena que gloria. Aún así, probablemente volvamos a verlo por Madrid.Alguien conocerá los motivos.