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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 21 de abril de 2002
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: Toros
de Conde de la Maza,
buenos.
Diestros:
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC, El Mundo
El País.
M.A. CUADRADO. Puerta grande para Fernando
Robleño
Es para ver la alegría con que la gente
de San Fernando de Henares sacaba a su torero por la puerta grande de
Las Ventas. Y para contemplar la cara del bravo torero izado en hombros
y envuelto en la gloria, la mayor para cualquier hombre de luces: salir
en la nube que debe saber a cielo, en la plaza que dicen que lo da todo,
sobre todo a aquel que ofrece cuanto tiene de artista.
La corrida de El Conde de la Maza fue
una escalera en su presentación. Los hubo vareados, cariavacados,
veletos, y un algo acapachados, de cuernos que lucían limpios de culpa
y remordimientos. Y se comportaron con mansedumbre unos y encastados
otros.
Fernando Robleño ya hizo buena muestra
de la disposición con la que acudía a su cita venteña en el quite por
saltilleras que realizó en el segundo toro. Se echó el capote a la
espalda, citó con la montera al toro, y aguantó a pies firmes la
embestida que vació por arriba y remató con una revolera muy aclamada.
En su primero aguantó el genio y la violencia del castaño en una faena
de toma y daca. Las zapatillas clavadas en la arena y el corazón puesto
en la pañosa, que cogió, sobre todo al correr la mano en el toreo al
natural, por la mitad del estoquillador, como mandan los cánones. Un
trasteo de emoción, en el que consintió al áspero toro y donde la
seriedad y el mando fueron parejos. Mató por arriba, con agallas y un
pundonor encomiable, y se llevó una oreja pedida por aplastante mayoría.
En su segundo salió a por todas. Comenzó
el trasteo por terrenos del siete, de rodillas, en muletazos por los dos
pitones que calentaron el ambiente. Luego la faena fue desigual, algo
despegada, pero templada cuando al final se puso de frente y uno a uno
fue extrayendo muletazos de mérito. Variado en los adornos y otra vez
certero en un espadazo irregular, se ganó otra oreja que nunca dejará
de saborear y soñar.
Iván Vicente confirmó la alternativa y
brindó al respetable una actuación prometedora. Sereno, seguro y
valiente, lució un corte de gusto y muy buenas maneras, tanto en el
capote como en la muleta. En su primero hubiera conseguido mejores
resultados de haber estado más contundente con la espada, después de
una faena bien pensada, en la que hubo muletazos comprometidos y
poderosos. Y en su segundo, blando y encastado, dejó ver su clase, al
recetar muletazos despaciosos y colocarse con el medio pecho por delante
y jugar la cintura en el remate. Bien cruzado a modo al citar sobre la
mano izquierda. Úna presentación que le avala como matador de toros.
El Niño de la Taurina tuvo un mal lote
y una tarde desafortunada. Le faltó sitio y convicción, y le sobraron
tantas dudas y cierta tristeza.
Asistió a la corrida la infanta Elena,
a la que todos los toreros le brindaron un toro en esta primaveral y
calurosa tarde en la que un hombre, que además es torero, salió a
hombros y ahora podrá contar a qué sabe la gloria.
ABC.
JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. La
salida a hombros de Fernando Robleño devalúa la Puerta Grande
«Mi plaza ya no es mi plaza, que es una plaza cualquiera». Así
parodiamos al poeta porque, la verdad, la voluntariosa y esforzada
actuación de Fernando Robleño no mereció la Puerta Grande. No debemos
discutir la oreja cortada al tercero. En esta ocasión, Fernando aguantó
con la derecha y no le importó que su rival, con celo, se fuera para
arriba. Al torear al natural sufrió un fuerte revolcón. No le importó.
Y, sin mirarse, prosiguió toreando con la misma mano, con buena
disposición. Al final, regresó con deseos a la diestra, se marcó un
pectoral de prolongado ole y terminó con unos lucidos ayudados. La
entrega y el acierto en la estocada hacen que no le discutamos la oreja
lograda por un hacer desigual. Pero hay que discutirle la conseguida en
el quinto. Su labor con la franela, comenzada de rodillas, no pasó de
esforzada. Puso deseos y voluntad al torear con las dos manos, y hasta
consiguió motivos garbosos en los momentos finales del trasteo. Pero
faltó continuidad, ligazón y madurez. Además, la espada cayó algo
baja. La presidencia tuvo que dar un premio -pedido con generosidad-
porque la demanda era mayoritaria. El caso es que se rebajó el mérito
de salir por una Puerta Grande tan importante como la de Madrid.
Buen estilo de Iván Vicente
Le sigue en merecimientos a Robleño el confirmado Iván
Vicente. El nuevo doctor perdió el percal en los primeros escarceos,
pero en cambio se centró en la faena de muleta. Con el burel en los
medios ejecutó una buena serie de naturales, perdió la pañosa al
torear con la derecha y volvió a coger cierta altura al regresar a la
izquierda en dos tandas logradas, aunque la primera tuviera más
entidad. Mantuvo el nivel, de nuevo con la derecha, y ejecutó un
pinchazo hondo que, de haber causado antes el blanco buscado, hubiera
llegado un pláceme mayor.
Volvió a evidenciar un estilo estimable en su faena al sexto.
Sobresalió el toreo con la izquierda, y lo peor fue el desaire de un
desarme. Mató con eficiencia y rapidez.
El Niño de la Taurina reaparecía en esta plaza, que supo de sus éxitos
de novillero y de alguna oreja cambiada por una cornada en sus primeros
años de matador de toros. Quedan lejanos los triunfos y también una de
sus últimas y desafortunadas comparecencias con una corrida, creo
recordar, de Dolores Aguirre. El de Santa Olalla se ha limitado esta vez
a desprenderse de sus toros. En su primero se encontró con un animal
parado con el que no se cruzó en ningún momento. Mató de forma
defectuosa. Anduvo bien a la res en los comienzos de su labor al cuarto.
Supo encajar el genio de ésta en una tanda de derechazos, para luego
desconfiarse y recibir unos pitos finales. Esperemos que pueda
resarcirse de este regular paso y que vuelva a ser el Niño de la
Taurina que ilusionó a tantos aficionados en el último lustro de los
ochenta.
El Mundo. VICENTE
RUIZ. Fernando Robleño abre la puerta
grande
La plaza de Las Ventas abrió ayer su Puerta Grande al tesón, el
pundonor y las ganas de un joven diestro que tiene metida en la cabeza
la idea de ser torero: Fernando Robleño.Alguien dirá que fue
protestada, que no fue una actuación tan redonda como para atravesar
tan codiciado y prestigioso umbral, pero lo cierto es que Robleño dio
una lección de firmeza, responsabilidad y confianza en sí mismo
durante toda la tarde.
La concesión de la primera oreja hubiese sido ya lícita para
premiar la soberana estocada. Toda una lección de rectitud, entrega y
efectividad en el embroque. Pero antes había mostrado un pulido y
suficiente oficio para hacer frente a un oponente que exigía mucho en
cada embestida, resultando incluso cogido sin consecuencias.La segunda
oreja tuvo un menor peso al caer la espada de manera defectuosa, pero
igualmente fue una labor con momentos importantes, en los que destacó
el valor para aguantar los derrotes del burel, logrando lances de mérito
por ambas manos.
Confirmaba alternativa Iván Vicente y lo que confirmó a su vez
fueron las buenas maneras que ya apuntó en su etapa novilleril.Su
primero acudía con premura a los cites y sus acometidas transmitían
mucha emoción. Tras un inicio titubeante, una serie sobre la zurda
resultó buena. Buenos naturales surgieron también en la siguiente
tanda, pero alternos con momentos en los que el joven espada perdía el
sitio. Mató de media y se le premió con una ovación.
Muy serio y torero, con su segundo volvió a dejar muestras de su
buen concepto del toreo, dejando buenos lances sobre ambas manos. Este
toro tuvo menos recorrido que su primero, pero se mostró seguro y firme
en la distancia corta, sacando los muletazos de uno en uno, volviendo a
ser ovacionado en su despedida.
Completaba la terna Niño de la Taurina, otrora gran esperanza de los
novilleros, pero hoy sólo una sombra de aquel diestro que deslumbrara
en esta misma plaza. No quiso ni ver a ninguno de sus dos toros, que
siendo complicados tenían mucho que torear, especialmente el cuarto. Si
su vuelta va a seguir el rumbo que ayer marcó en Madrid, poca duración
preveo para este nuevo trayecto.
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