GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del martes, 19 de marzo de 2002
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Novillada

Ganadería:   Novillos de Peñajara, faltos de fuerza. 

Diestros: 

Entrada: un cuarto de entrada.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. MIGUEL ANGEL CUADRADO. ¡Ay de los Peñajara!

Se estrenó Florito con su famosa parada de cabestros en la actual temporada. Y es que se lo pusieron en bandeja de plata efímera, una muy floja novillada de Peñajara, de estampa variada y hechuras diferentes, bonitos algunos para ponerles en un pedestal y que ahí se queden y duerman.

Reyes Mendoza tiró por la borda una faena de muleta al buen sobrero de Navalrosal, casi toda interpretada por el pitón izquierdo, en naturales largos, templados y de regusto. Series ligadas que emocionaron al público, que se hizo de caramelo. Para luego amargarse con el manejo de la espada del personal novillero cordobés, que en su inválido segundo cumplió.Sergio Aguilar, en su blanducho primero, casi estuvo invisible, y en el quinto, realizó una faena deslavazada, voluntariosa y valiente, a merced del noble manso. Toreo de perfil y finura, en el que estuvo machacón y escuchó un aviso antes de entrar a matar.

Matías Tejela toreó de fantasía en el saludo de capote, meciendo a compás el percal, y en un precioso quite por chicuelinas, y perdió el rumbo en la faena de muleta, ante un novillo que fue parándose. Se justificó en el sexto, con un trasteo de enjundia, en la jurisdicción del burel, la planta quieta y el temple de medicina.


El Mundo. VICENTE RUIZ. Apuntan pero no disparan

Salió el sol, salió algún buen ejemplar llamarlos novillos después de ver lo que ha estado saliendo en las ferias levantinas da reparo pero sin embargo no salieron las cosas como se esperaban en novillada de tanta expectación, porque a los jóvenes y siempre perdonables espadas les faltó algo. Algo que podría definirse como ambición, o que quizás fuese personalidad o posiblemente un poco de cada.

El torito que como sobrero sustituyó al primer peñajara era una invitación a la Puerta Grande. Un dechado de nobleza y bravura que se empleaba con mayor claridad y clase cuanto más humillado se le llevara. El cordobés Reyes Mendoza debió apercibirse de este filón pronto y comenzó la faena de muleta sin probaturas, citando con la mano izquierda desde el tercio. Las dos primeras tandas, por ese pitón izquierdo, auguraban algo importante, pero la faena careció de continuidad, de sensibilidad. Algunos largos y hondos naturales se alternaron con otros inconclusos y atropellados.Además bajó mucho el tono cuando cogió la diestra; y volvió a mostrarse desacertado con los aceros, un mal éste, que le rebañara demasiadas orejas la pasada temporada. Dejó escapar la oportunidad de su primero y su segundo no se la dio.

Matías Tejela completaba ayer en Madrid su semana más importante y la saldó con buena nota. Tras su triunfo importante de Valencia, ayer dejó múltiples signos para la esperanza. Lanceó con calidad y gusto a la verónica al que hacía tercero. Realizó un vistoso quite por chicuelinas abrochado con una excelsa media verónica.Pero con todo encarrilado, la faena de muleta estuvo salpicada por múltiples enganchones que cortaron la conexión entre torero y público. Con el segundo la brillantez vino al coger la franela, logrando algunos naturales de mucha calidad, pero mató mal.

Sergio Aguilar mostró una imagen desconcertante. Por momentos, como en el final de faena ente su segundo, toreó con valentía y belleza; pero por momentos muestra una cara mucho más adocenada tirando a desesperante.


ABC. JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. Reyes Mendoza hizo lo mejor de la tarde, pero falló con el descabello

En esta tercera novillada de la temporada venteña vimos por primera vez, y en dos ocasiones, actuar a los cabestros de la plaza. En los festejos anteriores no hubo lugar a ninguna devolución, pero en el que nos ocupa a la fuerza se recurrió a ello, debido a la escasa fortaleza del primero y el quinto.

Con el primero de los rechazados Reyes Mendoza toreó con gusto, siempre hacia adelante, al lancear a la verónica. Pero las pruebas de invalidez de su antagonista hicieron que regresara a los corrales. Con el sobrero, Reyes no hizo nada de particular con el capote, pero brilló, en cambio, Sergio Aguilar en un quite. Toreó Reyes Mendoza con la franela, muy en corto y con buen porte. Sobresalieron dos series de naturales, realmente logradas. Bajó en una tercera tanda y volvió a coger altura en una final, tras unos derechazos, muy valerosos. Como suele ser su costumbre falló a espadas y se disipó lo mucho logrado, que había sido lo mejor de la tarde. Con la fuerza justa estaba el cuarto que, tras no estar muy firme en el primer tercio, se recuperó en banderillas. La labor de Reyes no pasó de deseosa, y siempre en un tono más oscuro que otra cosa.

Apuntó cositas Sergio Aguilar al lancear al segundo de la tarde. Otro novillo con sólo la fuerza precisa. Aguilar lo cuidó, lo intentó templar, pero su rival andaba muy parado y la cosa terminó en tono pesado, a pesar de la insistencia del espada. Tropezó con el segundo sobrero de la tarde, manso total en varas. En la faena de muleta puso suavidad y, en algunos momentos, dejó patente un estilo tomasista, que sólo se vio en ciernes, pues se echó al novillo encima. Estuvo a punto de ser arrollado al torear al natural, pero remontó al final la faena con diversos logros. Al excederse en largura se difuminó lo conseguido.

Coraje y armonía

Venía Matías Tejela con la estela de su triunfo en Valencia. Se lució de verdad al veroniquear a su primero. Llevó muy bien la res al caballo y se preocupó en todo momento de la lidia. Con la flámula comenzó su hacer con un pase cambiado por la espalda. Dio muchos pases, algunos conseguidos, otros alcanzados y, en todo momento, voluntariosos. Los instantes de cierto atropello se suplieron con el pundonor.

El sexto fue el mejor para el caballo de todos los novillos que saltaron al ruedo. Matías Tejela mostró buenos modos, al torear con la izquierda, en los comienzos del trasteo. En la mitad de éste hubo coraje y armonía al torear con la derecha, aunque no pudiera ligar los muletazos. Al final, falló también con la espada.