GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 14 de julio de 2002
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros

Ganadería: Toros de Carmen y Araceli Pérez

Diestros: 

  • Óscar Higares, silencio en ambos.
  • Rafael González, que confirmó alternativa, ovación tras aviso y ovación tras petición, con bronca al presidente por no conceder la oreja. Confirmaba alternativa
  • Luis Vilches, que también confirmó, aplausos tras aviso y palmas tras aviso. Confirmaba alternativa

Entrada: un cuarto de entrada.

Incidencias: al término del paseíllo, se guardó un minuto de silencio por las muertes del diestro Reina Rincón y del diputado autonómico Tomás Casado.

Crónicas de la prensa: El País, El Mundo


El País. MIGUEL ANGEL CUADRADO. Doble confirmación

Salieron al ruedo cinco toros de Carmen y Araceli Pérez, ganadería que ayer adquiría antigüedad en Las Ventas, y, en fin, el debú resultó desangelado, plomizo. Con lo que estuvieron, por fortuna para ellos, los dos toreros que confirmaban alternativa, Rafael González y Luis Vilches, por encima de los mulos con cuernos que a la postre fueron los toros anunciados.

Rafael González estuvo entonado en su primero al que templó algún muletazo gustoso. Y valiente en su segundo, entregado, muy dispuesto a torear por naturales en diferentes distancias. Luis Vilches sólo demostró buenas maneras en su imposible primer toro. En el sexto de Barcial, toreó muy bien de capote en el saludo, y en el último tercio montó una faena de buen corte malograda con la espada. Óscar Higares estuvo desafortunado ayer tarde, pues su lote no fue el más apropiado para hacer el toreo. Encima le molestó el aire en sus dos faenas, de las cuales la segunda alcanzó breves momentos de cierto interés.


El Mundo. VICENTE RUIZ. Confirmaciones

Las Ventas acogía dos confirmaciones en una ventosa tarde en la que se confirmarían otras cosas. A la vez que confirmaban alternativa meritoriamente Rafael González y Luis Vilches, se confirmaba lo difícil que es ver embestir un toro en esta plaza.Se confirmaba que no sólo la isla del Perejil había sido invadida.Un variado mosaico multiétnico tomó los tendidos venteños como cada domingo estival. Y se confirmó que lo normal en los toros, sobre todo en Madrid, es aburrirse. Tan normal, como que hay gente que lo tiene tan claro que acude a la plaza con un cartel para expresarlo: «Me aburro», proclamaba un aficionado desde una grada. Y yo también.

El último toro del festejo lavó la cara a la tarde. El encastado barcial exigió al sevillano Luis Vilches en todo momento firmeza y claridad de ideas. Lo lanceó con exquisita torería de capa para, ya con la muleta, mostrar una serenidad torera en todo momento que lo confirma como un torero a seguir. Falló con la espada y por ahí se le escapó algún trofeo. Con su primero nada pudo hacer porque no quiso saber nada de su muleta.

Rafael González estuvo valiente y dispuesto en todo momento y confirmó que con más oportunidades podría funcionar. Si ante su primero alternó demasiados enganchones con algún buen muletazo; con su segundo dio una dimensión más clara de su toreo. Tragó mucho en algunos parones del más peligroso de los toros del encierro, para obtener algunos buenos naturales en el epílogo de la faena.

Lo único que pudo confirmar Oscar Higares es que anda muy bien con la espada. Su primero fue un marmolillo, pero le faltó confianza con el que hacía quinto, el único potable del hierro titular, que pedía que le dejaran la muleta puesta y le atacasen.