|
PLAZA DE TOROS DE LAS
VENTAS
Tarde del domingo, 13 de octubre de 20012
Corrida de toros
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Victorino
Martín, muy desigual presencia y juego.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
MA CUADRADO. Puro encaste Robleño
La fiesta es pasión o no es nada. Ingrediente que pone siempre la
casta. Ya sea en el comportamiento del toro, o en el arrojo de un torero
con todas las letras, grabadas a fuego y oro. Digamos que hablamos de
Fernando Robleño, que ayer firmó, sobre la candente, una página homérica
de valor y arte auténtico del toreo. En su primer victorino, que
llevó a la feria una corrida muy desigual, pasada de ajo, floja de
casta, manejó el capote en el saludo con criterio y maneras, al sacarse
al toro, que apretaba en tablas que daba gusto, en lances por los dos
pitones y hacia los medios. Aroma añejo.
La faena de muleta sería un cuerpo a cuerpo con el toro, que fue
desarrollando sentido a cada muletazo. Consintió una barbaridad, se
cruzó siempre en los cites y, sobre los pies, domeñó al bruto que
pretendía cogerlo. Trasteo de bemoles, corazón y ciencia. Pero el do
de pecho sería en el sexto, al que recibió con verónicas limpias y
larga rumbosa. La faena destiló puro arrojo, tanto que la plaza estaba
en pie antes de que entrara a matar. Probó distancias, se fue al pitón
contrario con majeza y exposición sin mácula, y muleteó con el alma
bordada a la pañosa. Se tumbó encima del morrillo, salió prendido y,
una vez en el suelo, el pitón del toro lo volvió a elevar por los
aires. La suerte acompañó y pudo descabellar, recoger las dos orejas y
salir a hombros entre el clamor de la afición.
Luis Francisco Esplá estuvo aseado en su primero y breve en el
malaje que salió en cuarto lugar. Y José Ignacio Ramos, aguantó al
complicado primero, y extrajo meritorios muletazos a su segundo, un
tanto noble, al que entró a herir con el estilo inconfundible de los
buenos estoqueadores.
Emoción. La piel alborotada y ese calorcillo que gotea por el pecho
y encoge el estómago. Torero. Fernando Robleño. Una distinción. La
gloria verdadera.
ABC.
GONZÁLEZ LINARES. He demostrado que quiero
ser figura y lo voy a conseguir
Fernando Robleño, el gran triunfador de la Feria de Otoño,
manifestaba al término del festejo su inmensa alegría y emoción «porque
al fin he podido repetir lo que todas las tardes que he pisado el ruedo
de Las Ventas buscaba: salir a hombros con todas las de la ley».
El torero se mostraba algo dolorido por la tremenda voltereta que
sufrió al entrar a matar al sexto toro. «No se me podía escapar un
triunfo tan grande. Tengo contusiones por todas partes y una gran
paliza, pero insisto en que estoy muy orgulloso. En mi primera actuación
en esta Feria me robaron la salida a hombros y creo que éste ha sido un
broche de oro a mis cinco actuaciones este año en Madrid».
Robleño continuó: «Todo lo he conseguido de la nada. El 21 de
abril logré la primera Puerta Grande, después de un invierno sin
torear. Ese día fui a resolver mi vida. Después me gané la sustitución
en San Isidro y corté una oreja con fuerza y se me escapó otra por la
espada. Esa actuación me dio categoría. Cuando regresé el 15 de
agosto algunos pensaron que era de locos, pero volví a reafirmar todo
lo anterior hasta el punto de entrar en esta feria, en la que he pasado
con un nivel importante». «He demostrado que quiero ser figura y lo
voy a conseguir», concluyó. Informa González Linares.
|