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PLAZA DE TOROS DE LAS
VENTAS
Tarde del viernes, 11 de octubre de 20012
Corrida de toros
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Fermín
Bohórquez, nobles.
Diestros:
Entrada: casi lleno.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
MA CUADRADO. Caballeros de vacío
Los caballeros rejoneadores se fueron de vacío. Queremos decir con
esto que no se llevaron ningún trofeo, en forma de oreja, en parte
porque los toros de Bohórquez salieron mansos, y también porque,
cuando tocó manejar el rejón de muerte, no estuvieron muy finos. Más
bién precipitados, poco templados, no eligiendo el mejor momento y
lugar.
Andy Cartagena fue quien alegró más al personal propio de este tipo
de festejos. Tras dos actuaciones fluidas, en las que se adornó con
giros rumbosos en la cara del toro, antes de clavar banderillas a una
mano, o después de prender, espectacular y pleno de colorido, en la
suerte del violín. Hasta dos veces en cada una de sus lidias, repitió
entre el alborozo popular. Más medido y reposado en su segundo, perdió
las orejas por la mala puntería aludida.
Joao Moura dio ejemplo de maestría en sus dos toros. Ningún
caballazo destemplado, ni galopada superflua. El caballero portugués
deleitó, a quien supiera leer entre lineas, con sus dos mansurrones. Y
Leonardo Hernández, bueno, mostró su estilo sobrio y campero, de seca
elegancia. Para alcanzar sus mejores logros en el quinto, por mor de dos
encuentros de frente, al clavar por delante del estribo y salir airoso,
sin prisas.
ABC.
JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. Sazón
de Cartagena y retazos de maestría de Moura
La corrida de rejones otoñal no se caracterizó por su brillantez. Y
eso que Joao Moura estuvo francamente bien en el toro que abrió la
corrida, y Andy Cartagena demostró sus claros progresos y el hecho de
que ha sabido conjugar la espectacularidad familiar con un clasicismo
que cada vez es mayor. Los toros de Fermín Bohórquez no fueron ni
buenos ni malos. «Se dejaron», como se dice ahora en el argot; algunos
mansurronearon.
Cartagena debió cortar una oreja en el tercero. La petición se hizo
con mucha fuerza, pero la presidencia hiló muy fino. Esta labor tuvo en
los momentos espectaculares los más conseguidos. Volvió a ratificar su
facilidad para ejecutar el par del violín. También logró quebrar a la
res con gran tino por dos veces, tras un intento fallido. Creíamos que
no se le iba a escapar el apéndice del sexto. Mezcló la ortodoxia con
instantes efectistas, pero prevalecieron la seriedad y el buen hacer.
Nuevos violines y reiteradas banderillas cortas. Cuando parecía que por
fin iba a estallar el triunfo llegaron los numerosos pinchazos con el
rejón de castigo y el tener que rematar su labor pie a tierra. (Vuelta
tras petición y ovación).
Nos gustó Moura en el primero. No se le tuvo en cuenta porque ir de
cabecera de cartel es, hoy en día, un hándicap desfavorable y más en
las corridas de rejones. Encima, su rival tardó en caer. Moura tuvo que
descabellar y los posibles pañuelos quedaron en los bolsillos. Su labor
fue un prodigio de monta, de saber dar las distancias, de torear desde
el caballo. En el cuarto mezcló momentos buenos con otros más grises.
(Ovación en los dos).
Leonardo Hernández salió del paso en su doble turno. (Algunas
palmas y silencio tras aviso).
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