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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 9 de junio de 2002
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Novillada
Ganadería: Utreros de Cortijoliva,
desiguales de presentación.
Diestros:
- José Manuel Prieto, palmas y silencio.
- Jesuli de Torrecera, silencio tras aviso y oreja.
- Luis Rubias,
silencio y palmas.
Entrada: menos de un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
MIGUEL ANGEL CUADRADO. Algún día aprenderán
Domingo de temporada. El día anterior
ha terminado San Isidro. Buen tiempo y un cuarto de entrada en la plaza.
Turistas, cabales, y los seguidores de alguno de los novilleros
debutantes. Para quienes echaron una novillada de Cortijoliva muy bien
presentada, seria de pitones, con trapío, que tuvo un comportamiento
variado. No derrocharon casta pero alguno se empleó en la muleta con
buenas embestidas. Las fuerzas a veces les fallaron. En fin, que el
reparto de virtudes y defectos fue equilibrado. Los isidros se lo
perdieron. Algún día aprenderán.
Primero actuó José Manuel Prieto, que
aunque era el más antiguo del cartel, de ahí el ir por delante, fue
quien demostró no estar puesto para la empresa de presentarse en Las
Ventas. Todo voluntad en sus dos novillos, apuntó maneras en su
primero, en los derechazos que logró trazar con templanza. En su
segundo estuvo desbordado. Resolvió con ciertos apuros las asperezas
del manso. Habrá que volverlo a ver en mejor ocasión.
Jesulí de Torrecera, en su primero se
mostró dispuesto con el manso, al que costaba templar. Lo intentó con
denuedo. Puede decirse que cumplió, puso las ganas que se presumen en
un novillero. En el quinto fue donde Jesulí de Torrecera dio lo mejor,
de la tarde y de sí mismo. Verónicas templadas en el saludo y manejo
eficaz del capote en la brega, al poner en suerte ante el caballo al
noble burel de Cortijoliva. Después una faena de muleta meritoria,
desigual, en series templadas, calientes. No hubo acoplamiento por el
pitón izquierdo. Ahora, no faltó la mejor receta posible. Un excelente
volapié en la suerte natural que dejó en sus manos una oreja legítima.
Sin que faltaran protestas en zonas altas de sol.
Luis Rubias estuvo templado en su
primero. Un noble ejemplar que se lesionó al dar una vuelta de campana
en el primer tercio, tras hincar los pitones en la arena. Al sexto lo
recibió muy bien de capote, los mejores lances de la tarde. Le
devolvieron a continuación, por flojedad de remos, al novillo, salió
entonces un sobrero de Navalrosal, que tuvo son y un gran pitón
derecho. Luis Rubias se gustó al torear sobre la mano derecha en una
faena que fue a menos, aunque en su favor se debe apuntar que supo lucir
al noble ejemplar.
ABC. JOSÉ LUIS
SUÁREZ-GUANES. Jesuli de
Torrecera se hizo con una oreja a base de afán y denuedo
La plaza de toros de Las Ventas sigue siendo
banco de pruebas. Justo al día siguiente de terminarse San Isidro, una
novillada con dos debutantes, ya que la plaza de toros de Madrid es el
único sitio desde el cual se puede lanzar ahora a un novillero.
El segundo de los debutantes, Jesuli de Torrecera, fue el que logró
el triunfo. Anduvo más que aceptable al veroniquear a su primero, en el
que Luis Rubias realizó un quite aplaudido. Con la muleta toreó por
bajo a su contrincante y pasó a hacer una labor excesivamente larga con
muchísimos derechazos, pero poniendo ardor en todo lo que hacía. Esa
labor hizo que quedara, al final, oscuro su comportamiento torero.
Anduvo más convincente en su segundo. Sacó derechazos conseguidos
en el primer tramo del trasteo. Luego hubo unos momentos en los que no
encontró la entente. Lo logró al final del trasteo con nuevos
derechazos. Al matar de una oportuna y certera estocada llegó la oreja,
pedida, creo, mayoritariamente. Eso no quiere decir que un pequeño
sector la protestara después. Jesuli es un torero técnico y trabajador
al que esta vez le faltó un poco de soplo y de ángel. Pero hay que
valorar que era su debut.
En orden de merecimientos hay que hablar de Luis Rubias, que toreaba
este año por tercera vez en Madrid. No se acopló con su primero, cuya
lidia, en el primer tercio, trascurrió entre protestas. Se debió de
devolver la res. Rubias hizo una faena de mimo, en la que cuidó a su
oponente y ejecutó algún pase con la izquierda de buen contenido, pero
en tandas diferentes y siempre intermitente. Lo poco que trasmitía la
res hizo que su labor no llegara al público. Además tardó en matar.
El sexto fue devuelto a los corrales después de que Luis Rubias lo
veroniqueara con gusto y que el astado revolcase sin consecuencias al peón
Juan Carlos Ruiz. Con el sobrero, de Navalrosal, volvió a mostrar buena
clase al torear de capa. Con la franela ejecutó dos buenas series de
derechazos para no acoplarse, a continuación, a torear con la
izquierda. Volvió a los derechazos con mayor lucimiento, con un punto
de rapidez. Luego no acertó con el acero.
La labor del primer debutante, José Manuel Prieto, no pasó de
voluntariosa, dejó muestras de buen toreo, pero al tener sus novillos
mayor movilidad no se pudo quedar muchas veces quieto.
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