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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 5 de mayo de 2002
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: Toros de Hermanos Astolfi,
desigualmente presentados, mansos, muy flojos, de mal juego; 2º, 5º y
6º, devueltos por inválidos; primer sobrero de Julio de la Puerta
devuelto por inválido; segundo de Julio de la Puerta, 5º y 6º de
Criado Holgado, mansurrones..
Diestros:
- Mariano
Jiménez, pinchazo, media y cuatro descabellos (silencio); dos
pinchazos y pinchazo hondo (silencio).
- José Antonio Iniesta,
pinchazo, pinchazo y saliendo prendido -aviso-, dos pinchazos
y estocada casi entera y desprendida -segundo aviso- y dos
descabellos (silencio); pinchazo y estocada (ovación).
- José Luis Triviño,
: pinchazo hondo, -aviso-, estocada trasera y descabello
(ovación); cinco pinchazos y estocada baja (silencio).
Entrada: un quinto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
M.A. CUADRADO. Aciaga tarde de inválidos
Unos días toca pan y otros agua, en el
reino de los toros inválidos y la fiesta de colores solanescos. Hoy
hace frío, mañana calor y pasado todo lo contrario. Nunca se repite la
misma historia, aunque se puedan calcar los resultados de los días
peores. Aunque algunos canten eso de 'siempre igual, siempre igual', en
las tardes aciagas como en la de ayer en Las Ventas.Porque a pesar de
los pesares el espectáculo es en vivo, con todo su desastre incluido.
El domingo fue de pena y toro por los
suelos. Los tendidos, despoblados. Las temperaturas, como de marzo
enrevesado. Y los toros mansurrones y que querían colaborar muy poco.
Dos horas y 55 minutos duró la corrida. Y salieron al ruedo hasta 10
toros. Si en tardes así alguien se hace aficionado a la fiesta, es que
es un santo o un ser de otra galaxia. Alguien que no profese la religión
taurina, se comprende.
Quien más puso de su parte fue José
Luis Triviño, que confirmaba la alternativa y tiene que demostrar que
quiere ser torero. Y lo hizo en su primero, que metía la cara con
cierta nobleza. Hubo reposo y templaza en el torero de La Puebla de
Montalbán, que realizó una faena entonada y de muletazos bien
dibujados cuando acertó con el temple del noble y flojo toro de Astolfi.
En su segundo, Triviño se mostró
valiente y con deseos de salir en el pozo oscuro en el que se había
convertido la tarde. Nunca se arrugó ante el manso y reservón de media
arrancada, sobrero de Criado Holgado, y de no haber marrado en la hora
suprema, la de matar, habría redondeado mejor su confirmación en Las
Ventas.
Mariano Jiménez no pudo salvar de la
manifiesta invalidez al sobrero de Julio de la Puerta, que le tocó en
primer lugar, en la típica faena de enfermero. Y en el quinto, geniudo
y peligroso, resolvió la papeleta torera sin agobios.
José Antonio Iniesta, en su primero, se
libró de una seria cogida, tras ser prendido al entrar a matar. Había
dejado muletazos sueltos de buen estilo. Como hiciera en el que estoqueó
en segundo lugar. Aquí hizo un esfuerzo para ligar una faena y dejó
sobre el húmedo y triste albero de la tarde muletazos de caro concepto.
El caldo calentito esperaba a la salida. Habría quien se iría a
disculpar ante la familia por haberla abandonado por una corrida de
toros tan mala y difusa. Por una tarde fría, desapacible y húmeda en
los despoblados tendidos de Las Ventas. Esos que un día antes habían
estado ocupados por un público de abono, isidril y aluvión.
ABC.
ZABALA DE LA SERNA. Casi
tres horas de frío, toros inválidos y toreros sin suerte
No pudo ser una tarde menos factible para el
desarrollo de una corrida de toros. En primer lugar, conato de lluvia.
Luego, frío y algo de aire. Y, después, desfile de inválidos, de
toros que se caían, de bureles aborregados. No sé si sería un ensayo
general para San Isidro, pero algo se veía como un mal presagio. La
corrida duró cerca de tres horas -faltaron seis minutos-, se
devolvieron cuatro toros por una fuerte y alarmante flojera. Por lo
tanto, salieron nada menos que diez reses al ruedo. El momento de la
Fiesta es francamente malo. Esperemos que los augurios de este día de
mayo no se confirmen.
Mala suerte
Volvía Mariano Jiménez a Las Ventas, después del triunfo
y de la cornada del año pasado. La suerte no es compañera del diestro
de Cenicientos. Vio cómo volvían a los corrales sus dos presuntos
primeros toros: uno, el titular de Astolfi, y otro, un sobrero de Julio
de la Puerta. Los motivos: la invalidez total. Con el segundo sobrero,
Mariano brindó al doctor Miguel García Padrós, en recuerdo del gravísimo
percance sufrido el día del Pilar, y del que le curaron las manos de
Miguel y de su hermano Máximo. Lo pasó con suavidad para que el animal
no se cayera, y, al fallar con el descabello, se disipó lo poco
logrado. Dejó ver Mariano su estilo al torear con la derecha en el
cuarto. Pero, ante el poco recorrido de su rival, tuvo que cortar la
faena. Volvió a fallar a espadas.
El desacierto con el estoque impidió un mayor reconocimiento, en el
tercero, a José Antonio Iniesta, un torero también con las cornadas
como uniforme. Todo el mundo recuerda aquella gravísima, en esta misma
plaza, de novillero, el día que debutó Miguel Abellán. Se centró en
unos ayudados por bajo y en unos naturales en su primera faena, pero la
nula fortuna estoqueadora diluyó lo que hubo de bueno.
En el quinto, un sobrero de Criado Holgado más entero, Iniesta volvió
a dejar muestras de sus buenos modos en un par de tandas con la derecha.
No existía la ligazón, pero dejó fe de que un día puede volver a
reemprender el camino.
Lo mejor de la tarde lo hizo José Luis Triviño en el toro de su
confirmación. Presentó su tarjeta de visita en un quite a la verónica,
en el que destacó la media de cierre. Después, anduvo bien a la res, y
nos deleitó con una suave tanda de derechazos y otra muy bien concebida
y rematada de naturales. Pero el conjunto fue demasiado largo y, por
eso, no acabó de llegar del todo, aunque se le tuvo en consideración.
El sexto toro salió pasadas las nueve de la noche. Triviño le sacó
muletazos de mérito a un animal que, aunque sin muchas fuerzas,
calamocheaba de lo lindo. Otra vez será. Pero es duro esperar al mes de
agosto para encontrar un ganado que parece que ya no pasta en los campos
de las dehesas de nuestra piel de toro.
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