GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del viernes, 4 de octubre de 20012
Novillada

Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de El Ventorrillo, muy bien presentados. 

Diestros

  • Martías Tejela, silencio y dos orejas.
  • Iván García, ovación con saludos y dos orejas.
  • Reyes Ramón, silencio y ovación.

Entrada: lleno.

Crónicas de la prensa: El País, ABC


El País. EFE.  Tejela e Iván García salen a hombros

Matías Tejela e Iván García pusieron la plaza de Madrid bocabajo en el primer festejo del abono otoñal. Fueron dos faenas de muy distinto corte, motivadas por las condiciones de los novillos, pero vibrantes. Tejela defendía el título de triunfador de San Isidro y lo hizo con coraje, entrega y ambición. Y García le replicó con un toreo de quietud, temple, mando y largura. Al final los dos se repartieron por igual las alabanzas mientras, a hombros, les sacaban por la puerta grande. Primero fue Tejela el que se la jugó con el cuarto. Con la muleta salió con muchas ganas, a por todas. Continuó en series y se arrimó por el lado izquierdo a un astado que estaba ya a la defensiva. Fue cuando el público se percató de su buena disposición. Emotividad también en un cuerpo a cuerpo para arrancar bellísimos naturales y manoletinas muy ajustadas, que dieron paso a la suerte suprema. Se jugó la vida igualmente a la hora de matar volcándose sobre el morrillo y quedando prendido por la faja y más tarde por la chaquetilla. Segundos angustiosos que quedaron en un tremendo susto. En el novillo que abrió plaza, Tejela ya había demostrado un oficio sobrado.

El otro gran pasaje de la tarde ocurrió en el quinto, al que se protestó por su debilidad. Pero Iván García apostó por el animal y con él protagonizó una muy completa y extraordinaria faena. Puso banderillas luciendo unas excelentes condiciones físicas. En la primera parte de la faena de muleta hubo hondura e intensidad. Entró a matar por derecho, cobrando una estocada a ley y fulminante que le valieron dos justas orejas.


ABC. JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. Tejela e Iván García abrieron dos Puertas Grandes de distinta condición

Cuando terminó la novillada nos habíamos olvidado de no poder asistir a la despedida de Curro Vázquez en el cercano Palacio de Vistalegre, pues acabábamos de presenciar una novillada en la que dos de los espadas -Matías Tejela e Iván García- dieron muestras de torería, que fue lo que les hizo ser acreedores a salir por la Puerta Grande de Madrid. Pero las dos orejas que cortaron cada uno no fueron iguales, ya que la segunda de Matías se debió a la aparatosidad de una voltereta que pareció cruenta. Mientras que Iván García realizó una obra completa.

La primera parte de la novillada no tuvo ningún eco con un Tejela suave y cuidador ante un enemigo con poca fuerza. Bien Iván García, con la capa, en su primero; regular con las banderillas, y frío, técnico e insulso a la hora de muletear. La faena de Reyes Ramón al tercero no pasó de mecánica y prevaleció más la cantidad que la calidad.

Los novillos primeros, sosos y poco transmisores, se tornaron en otros de mejores cualidades. Si el cuarto se paró bastante, pero tuvo un punto violento, los dos últimos se dejaron torear y hasta muy bien. Tejela se lució en el suyo en diversos lances capoteriles. Iván intervino, también, dándole la réplica. El hacer muleteril de Matías fue hondo y tuvo profundidad. Siempre a más. Sobre ambas manos y sabiendo aguantar las paradas del novillo y, así, permanecer impertérrito y, a base de aguante, realizar un toreo de cercanías sin moverse del sitio. Hubo algunos muletazos de categoría y una entrega total en la estocada. Dio la sensación de ir calado fuerte, por eso se pidió la segunda oreja con fuerza. Premio excesivo, aunque el primer trofeo se lo había ganado a ley.

Iván García no destacó, esta vez, con el capote en el quinto. Otra vez regular con las banderillas. Con la muleta dejó plantado su buen hacer en tres series de naturales y dos de derechazos que fueron lo mejor de una entretenida y feliz tarde. Remató su trabajo con unos circulares antes de agarrar una certera estocada que le hizo poseedor de dos orejas, pedidas de verdad y ganadas con merecimiento.

Cerró la terna Reyes Ramón, que realizó un trasteo larguísimo en el que se fundieron momentos logrados -como una tanda con la derecha y algún pase de pecho- con otros más borrosos. De todos modos, de haber acertado a la primera habría tenido más premio.