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24ª de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del lunes, 3 de junio de 2002
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: Toros de El
Pilar, (8 fueron rechazados en el reconocimiento): 1º, justo de
presentación, manso y noble; 3º, impresentable e inválido. El 2º, de
Moisés Fraile, devuelto; 4º, 5º y 6º, de José Luis Pereda, bien
presentados, inválidos y descastados. Sobrero de La Dehesilla, chico y
manso.
Diestros:
- Finito de Córdoba,
estocada baja y tendida -aviso- y dos descabellos (pitos); dos
pinchazos y tres descabellos (bronca).
- El Califa, media baja
y un descabello (silencio); pinchazo, media atravesada y un
descabello (silencio).
- El Juli, tres pinchazos
y estocada (pitos); estocada (silencio).
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa: El
País, Diario de Sevilla, ABC, Marc
Lavie (en francés).
El País.
Antonio Lorca. Con
él volvió el escándalo
Él es Julián López El Juli y tiene
tan sólo diecinueve añitos. También son ganas de meterse en líos
siendo tan joven. Y primera figura, no se olvide. Primerísima. Y, como
tal, cobra millones a espuertas, y exige ganaderías, compañeros de
cartel, las mejores fechas y hasta la hora del comienzo del festejo.
No es posible que un chaval que se juega
la vida tantas tardes sea el muñidor de un engaño tan burdo como el
que ayer se perpetró en Las Ventas. Se supone que el culpable será el
equipo que le asesora y vela por sus intereses. Pues como no se dé
prisa en despedirlo, la primerísima figura corre peligro de
desmoronarse.
El pasado día 22 estaba anunciado con
los toros de Garcigrande. Todos fueron rechazados y el escándalo fue
mayúsculo. ¿Alguien cree que aprendieron la lección? Eso sólo ocurre
en el mundo civil. Los taurinos, ayunos de inteligencia, insisten y, si
alguien tiene duda, ahí está el espectáculo de ayer: de los toros
presentados de El Pilar sólo se aceptan dos, y ambos son
impresentables, especialmente el primero de El Juli, chico e inválido.
Dos hierros más componen una corrida de saldo.
¿Una primerísima figura viene a Madrid
con un saldo de toros?
Un gato era el tercero. Un gato que no
se tenía en pie. El presidente, también inteligentísimo, lo mantiene
en el ruedo. Y se arma la marimorena. La plaza entera es una protesta unánime
contra el atropello: ¡Toro, toro! El único que parece no darse cuenta
es el propio Juli, que va y le brinda al Rey el becerro inmundo. Claro,
como es tan niño... 'Eso no se brinda', le grita la gente. Si no es
sordo, habrá aprendido la lección. La faena, es un decir, transcurrió
entre el choteo general.
Intentó desquitarse en el sexto, pero
todo estaba ya muy cuesta arriba: el toro, el torero y el ambiente. Toreó
bien a la verónica y por chicuelinas, se apretó con las banderillas,
porfió ante un toro parado y lo mató en todo lo alto. No pudo, sin
embargo, borrar la sombra de su responsabilidad en un nuevo fiasco.
Pero no crean que el equipo de El Juli
rectificará el error. No. Mañana volverá a intentarlo en otra plaza
cualquiera. El problema es que cuando El Juli se haga mayor, es posible
que ya sea primera figura de plazas portátiles.
Le acompañaba Finito de Córdoba,
figurita de porcelana, torero conformista donde los haya, que acaba con
la paciencia del aficionado más fiel. El único toro medio potable, el
primero, le tocó a él y lo desaprovechó. Su toreo es la ley del mínimo
esfuerzo. A la defensiva siempre, un pase aquí, otro dentro de tres días,
todo muy desigual, sin exponer un alamar. Así es imposible ser figura
de plaza portátil. En el otro, un dechado de podredumbre, dio un mitin
con el estoque, como corresponde a su escaso valor.
La mala suerte se cebó con El Califa,
que se estrelló contra dos mulos. Quería jugarse la vida y se ha
jugado su futuro. Lección a aprender: que no vuelva a torear con El
Juli en plaza de primera.
Diario de Sevilla.
BARQUERITO. El Juli vuelve a encontrase con
un ambiente muy hostil
Sacaron la cresta y cacarearon en seguida los que
habían venido a maltratar a El Juli, el ya manido guión de corrida de
San Isidro con una figura en el blanco. El toro de Moisés Fraile que El
Juli se echó por delante tuvo cara y cuajo, pero las fuerzas y el motor
justos. Los antijuli pidieron sin éxito su devolución, abroncaron al
torero por brindar al Rey, que estaba en una barrera, y aguardaron al
momento justo en que el toro, algo incierto por poca fijeza pero traído
con mimo y primor en la muleta, dobló al décimo pase las manos. A
partir de ese momento, ya no contó nada ni nada quiso verse. Palmas de
tango, olés de guasa, trato humillante, coro.
Al cuarto viaje El Juli cobró, eso sí, una estocada extraordinaria.
El toro rodó sin puntilla en el mismo punto del embroque, sin tiempo de
volverse siquiera.
Con el toro de Pereda que cerró, El Juli, entero a pesar de la
agresividad de ambiente, hizo de todo un poco. Lancear a la verónica
con firmeza y ajuste de salida, quitar por chicuelinas, banderillear por
los dos pitones con riesgo y acierto e intentar con la muleta inventarse
una faena donde faltó la colaboración elemental. O sea, la de un toro
que, bravo en el caballo pero molido de dos varas, se apagó y aplomó
muy en seguida. Y la cara arriba siempre. Hubo pases de pecho muy
buenos, firmeza y seguridad. No brillo. La estocada fue de nuevo obra
maestra.
Tras lamer tablas de salida, el primero, muy alto de agujas, saltó
al callejón. A Finito, destemplado y desganado de capa, no le gustó su
tranco inicial. Toro, al cabo, bondadoso y pronto pero pegajoso en la
muleta. De los que embisten más con la cara que con los riñones,
humillando pero sin romper del todo. Finito se abrió en el tercio en
seguida y ahí le pegó muchos pases y le perdió muchos pasos en tandas
seguidas, no ligadas, con el fuste justo. Larga, monótona y fría la
faena. Y reventada por el grupo de incondicionales enemigos que el
torero cordobés tiene en las Ventas.
La mucha codicia del cuarto, un toro de Pereda con mucha cara, se
desinfló, pinchada como un globo, tras dos varas traseras. Toro, por
tanto, venido abajo. Por falta de fuerzas se acabó defendiendo.
Confiado de partida, Finito quiso, pero la renuncia y la flojera del
toro obligaron a abreviar. Carnaza para sus reventadores cuando,
aconchado, tapado y derrotando el toro de Pereda, Finito tuvo problemas
para descabellar.
Devuelto por flojo el segundo, un toro cornalón del toro de Moisés
Fraile, se jugó un sobrero de La Dehesilla sin el menor trapío y sin
ninguna fijeza. Gazapón, con la mirada desparramada y la cara arriba y
ajena, no permitió a El Califa lujo alguno. El torero de Játiva se
puso por los dos pitones en un gesto. Ninguna fortuna en su despedida de
San Isidro, porque el quinto de la tarde, de Pereda, sangrado en puyazos
traseros, no se empleó, se apoyó en las manos y pegó, en medias
arrancadas, violentos cabezazos. Con viento levantado de pronto, El
Califa, sereno pese a haber sorteado uno de los peores lotes de San
Isidro, dejó clara su voluntad. No hubo para más.
ABC. ZABALA DE LA
SERNA. Que salude don
Julián
Que salude don Julián y se quite el don. El papá de El Juli se ha
cubierto de gloria y ha estrellado a su hijo en Madrid, pero con el riñón
bien forrado, eso sí. López senior se ahorra las comisiones de los
apoderados, que para algún puro dan, y a cambio su política para con
el torero se nos antoja nefasta y desacompasada. La elección de las
ganaderías de Garcigrande y El Pilar, la gracia de acudir a la gran
cita isidril con las corridas en el maletín, escogidas a la baja, no
sin pataletas y berrinches, que las figuras de hoy se pegan por los
toros chicos y blandos como los niños por los clicks de famobil, se ha
revuelto como un bumerán lanzado con mala leche. Papá debía haber
marcado la pauta y la iniciativa desde hace meses. Capacidad no le falta
al Juli. Ni arrestos. Y, sin medirse, ha perdido la batalla de Madrid
como un mal jugador de mus. Aquel órdago tardío de exigir los
victorinos en Beneficencia, una vez despistada la corrida de Garcigrande
por sus propias exigencias para San Isidro; descabalgarse del gesto para
luego quedarse con los hierros comerciales como quien se guarda los
pitos para ganar a la grande... Bueno, nos le voy a aburrir con
historias de despacho ni con el farol de parecer un musolari consumado
como el maestro Campmany.
Ahora, papá ha sacado pecho y anuncia al chico en Bilbao tres
tardes, con los victorinos incluidos. Indiscutible paso al frente.
Aunque el mismo planteamiento en mayo huebiera sido más inteligente y
cabal, y no en agosto, por muchos motivos.
Que le cundan las comisiones ahorradas, don Julián, y salude ahora
como último responsable del petardo de El Juli en Madrid. No se corte,
hombre. Y no se olvide de ir firmando ya otras cuarenta o cincuenta para
América, para así seguir engordadando la cartera a la par que se le
caduca y envejece prematuramente un torero importante en sus manos.
Cuando El Juli ya quiso remontar, con el serio sexto, de Pereda, la
tarde se había empinado tanto que no fue posible. Ni haciendo las cosas
bien desde las verónicas de saludo, a un quite por chicuelinas y dos
medias notables o pasando por un par al cuarteo por el pitón izquierdo
y otro de atragantón por los adentros levantó el cabreo anclado en los
tendidos con toda la razón del mundo. Porque en las dos tardes de El
Juli han bailado los toros en los corrales de forma indecente y han caído
por su propio peso las corridas anunciadas. Consecuencia inmediata, el
mosqueo, claro, seguido de un «si esto han aprobado, cómo serían los
toros rechazados». Mal, muy mal.
El sexto, decía, se paró en la muleta, y murió de una
estocada en todo lo alto. Ya era tarde. El colorao tercero,
superviviente de la criba, o sea de El Pilar, carecía de remate en la
culata y en la cara y además perdía las manos una y otra vez. Si lo
muleteó fue por cerrazón presidencial a mover el pañuelo verde. El
brindis al Rey respondió a un acto protocolario y respetuoso, porque el
material no era para ofrecer nada. Así se debe entender, aunque no
hubiese posibilidad de lucimiento. Luego, ni temple, ni muletazos a
media altura, ni gaitas.
La mosca se colocó ya detrás de la oreja del personal con Finito,
que disfrutó del mejor toro de la tarde, el primero. Y Finito ni se
despeinó. Toreó en la mentira, en el tiralíneas, en ese esconder
permanentemente la pierna de vaciar la suerte. Algún muletazo, más
enroscado, desprendió una calidad; el resto ni siquiera alcanzó la
categoría de bisutería. Muy por debajo del buen toro, y encima con
aires de perdonavidas. Vaya con Juan Serrano, que tampoco mostró mueca
alguna de contrariedad con el flojo cuarto, al que pasaportó a base de
pinchazos en franca fuga y descabellos precipitados.
Y para terminar con el cuadro se hizo presente el fantasma de El
Califa, un espectro que nada tiene que ver con aquel que pisaba terrenos
comprometidos con valor de acero. El Califa no ha evolucionado. Huérfano
de técnica y abandonado por la decisión, navega a la deriva. Pese a su
deslucido lote, no hay excusa para andar tan mal. Nada claro fue el
sobrero de La Dehesilla, justo de apariencias, que reemplazó a un inválido
y escuálido ejemplar de Moisés Fraile, todo y sólo pitones; el quinto
nunca humilló y cabeceaba con violencia. Enganchones, desarmes, dudas,
vacilaciones...
Y don Julián, en un burladero. Salude, por favor, no se corte.
Marc
Lavie. UN FIASCO ANNONCÉ.
El Juli avait perdu une grande partie de la bataille
avant même de toréer. Pour au moins deux raisons :
- un choix malheureux des élevages, préférant
confisquer les ganaderías de prédilection de Tomás (Garcigrande et El
Pilar) que de venir à Madrid avec des élevages appréciés par
l'ensemble de l'afición de la capitale. Plantage total à ce niveau,
puisque la corrida de Garcigrande fut entièrement refusée lors de
l'examen vétérinaire et que celle du Pilar en sortit décimée.
- un choix guère plus judicieux des compagnons de
cartel, imposant deux toreros devenus insupportables au commun des
mortels, que ce soit le bellâtre de Córdoba ou ce Calife qui vogue d'échec
en échec depuis un triomphe occasionnel, il y a deux ans, devant un
excellent toro de Dolores Aguirre dans ces mêmes arènes. Car tous nos
lecteurs doivent savoir que les toreros vedettes imposent non seulement
un bétail à leur convenance – ce qui est concevable – mais également
les autres toreros qui complètent l'affiche, évitant le plus souvent
la confrontation avec les moins dociles. Vous verrez peu cette année
Juli avec Ponce ou avec Tomás. Et nous compterons sur les doigts le
nombre de fois où Fandi et Ferrera seront admis dans les cartels des
grands…
Ce préambule, avec le conséquent panachage de
ganaderías, fut sans doute l'une des causes de l'ambiance désagréable
dans laquelle se déroula le spectacle. Une partie du public conspua
systématiquement les toreros, en particulier le Juli, même lorsque
celui-ci, devant le sixième, fit un effort estimable. Ce dernier combat
restera la seule chose passable de ce fiasco annoncé. Le Juli sortit très
décidé avec la cape et reçut le volumineux toro de Pereda par des véroniques
basses, bien conduites. L'animal poussa bien lors de deux piques,
remarquablement administrées par Antonio Ladrón de Guevara et le Juli
fit alors le meilleur de l'après-midi : un quite par chicuelinas bien
ajustées et deux magnifiques demies. Sérieux tiers de banderilles,
avec trois paires posées par le torero en exposant et début de faena décidé.
Mais le toro fut vite épuisé et l'ensemble manqua de transmission. Une
belle estocade termina cette tentative de réconciliation avec Las
Ventas. Car le premier combat du torero de Velilla avait été
tumultueux : un animal très bien armé, mais faible à en pleurer, que
le président Lamarca refusa de changer. Le semblant de faena se déroula
dans un chahut de stade napolitain.
Le Califa trouva sur sa route deux toros peu coopératifs,
et il n'en fit rien, ou presque. Le contraire eut été surprenant.
Et le bellâtre ? Il sembla moins indisposé que
lundi dernier pour ouvrir le bal avec un bon toro du Pilar, mais la
faena, décidée sur les deux premières séries, fut vite désaccordée
en rythme et en intensité. Il liquida ensuite le difficile quatrième,
la bronca saluant l'ensemble de son passage dans cette feria.
Souhaitons qu'aujourd'hui, avec le retour de Ferrera
à Madrid, la feria reprenne des couleurs. (M.L.)
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