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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 11 de marzo de 2001
Novillada con picadores
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Diego
Romero, serios de presencia pero insulsos de comportamiento.
Diestros:
Entrada: un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: ABC,
El País
ABC. JL SUÁREZ GUANES.
Deslucida y fría tarde de debutantes
Tres debutantes hicieron ayer el paseíllo en la
plaza más importante del mundo y esa responsabilidad les pesó
demasiado. Y no sólo les pesó a los toreros, sino también al público
que aguantó, en tarde gris y deslucida, el frío y las dos horas y
cuarenta minutos de espectáculo.
César Girón, nieto del gran torero del mismo nombre, recibió tres
recados presidenciales con el toro que cerraba plaza tras fracasar con
los aceros. El novillo, que no pudo ser devuelto a los corrales después
de varios intentos de Florito, fue apuntillado finalmente en el ruedo.
El cárdeno astado de Sotillo Gutiérrez, distraído y paradote, no se
lo puso nada fácil al diestro sevillano, pero Girón evidenció que
necesita mucho, mucho carretón. No obstante, fue el hijo del rejoneador
Antonio Ignacio Vargas quien hizo lo más torero de la tarde: ahí
quedaron dos naturales largos, templados y con la mano muy baja. Su
desaparecido abuelo tampoco tuvo un debú demasiado afortunado en la
Monumental venteña (10 de julio de 1952), sin embargo, acabó
cosechando grandes tardes, que le deben servir de acicate.
Voluntad a raudales derrochó el luso Luis Vital «Procuna». Con un
ramillete de garbosas verónicas y ceñidos delantales saludó a su
primero y, después de una desordenada suerte de varas, cogió los
rehiletes para banderillear con poderío y facultades, al igual que al
quinto. Fue el tercio de banderillas lo más aclamado por el respetable,
al que, tras soportar la pésima brega de los peones de Girón y
Oliveira, los pares de Luis Vital —sobre todo uno de dentro a fuera—
le sabían a gloria. Con la muleta, a pesar de que el diestro portugués
anduvo dispuesto y entregado, no llegó a acoplarse con la embestida de
sus deslucidos oponentes.
Al primer espada, Luis Alfonso Oliveira, se le vio el más hecho de
la terna —debutó con picadores en 1998, mientras que sus compañeros
lo hicieron en 2000—. Doblándose por bajo inició la faena al noblote
primero, en la que destacó una tanda sobre la diestra, adornada con una
elegante trincherilla. Con el cuarto, un novillo falto de raza y que se
quedaba corto, poco pudo hacer, aunque instrumentó una serie de zurda
de buen porte.
El País.
LUIS M MORCILLO. César Girón oyó los tres
avisos
Tres avisos le tocaron a César Girón en el último novillo de la
tarde y el astado tuvo que ser apuntillado en el ruedo al aquerenciarse
en tablas y no conseguir los cabestros llevárselo a los corrales. Al público
no le afectó mucho el suceso, seguramente porque todos habían podido
apreciar, a la vista de las malas trazas toricidas del novel espada, el
nulo oficio que tiene con el manejo del estoque.
Es una pena que los responsables de la carrera de este chico, que es
nieto del matador de toros venezolano del mismo nombre, famoso por sus
triunfos en todos los ruedos durante la década de los cincuenta, no le
hayan enseñado cómo se matan los toros. Es cierto que el novillo que
se le fue vivo tenía algunas dificultades para poder ejecutar la suerte
suprema. Iba con la cara alta, fue muy poco castigado en varas y su
casta le hizo crecerse en el trance final. Para esos casos hay que
decidirse por la estocada pescuecera o chalequera, pero para eso también
se necesita un oficio que es evidente que el sevillano no posee.
Hay que insistir en que es una pena que no le hayan dotado de buena técnica
estoqueadora, porque para el toreo sí parece tenerla. Girón intenta
hacerlo a la manera clásica, se coloca bien, dando el pecho, y en las
faenas que realizó le salieron algunos naturales excelentes. Su primer
enemigo fue un novillete flojito, modorro y moribundo y ese sexto de
Sotillo, además de no humillar, se quedaba muy corto y se distraía.
Aun así, se dobló muy bien por bajo con él y le sacó un pase con la
izquierda largo y templado.
Tampoco mostró muchas mañas con la espada Luis Alfonso Oliveira,
para el que sonaron dos avisos en el cuarto. Además, su labor con la
muleta le resultó siempre pesada y tostonera, porque se empeñó en
arrearles infinitos derechazos a sus antagonistas, tanto si los admitían
como si no. Al primero le soltó interminables tandas, desacopladas y
embarulladas. Con su segundo, más de lo mismo: otra vez derechazo va,
derechazo viene y, como se trataba de un bicho manso, medio inválido y
distraído, el aburrimiento alcanzó cotas muy elevadas.
Completaba la terna de debutantes el portugués Procuna, que demostró
que puede llegar a ser un banderillero muy aceptable. En cambio, con un
novillo inválido y otro molesto y pegajoso no acertó a conducir sus
embestidas ni acoplarse con ellas.
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