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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 11 de marzo de 2001
Novillada con picadores
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Nazario
Ibáñez, seis novillos desiguales de
presentación. Primero y sexto, inválidos. Segundo y cuarto con fuerza,
nobles y con trapío. Quinto blando hasta el insulto.
Diestros:
Entrada: un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
Mundo, ABC,
El País
El Mundo.
VICENTE RUIZ. Y Alcañiz se llevó
una oreja
Queda inaugurada la temporada en Las Ventas. Tres novilleros hicieron
sonar el gozne del portón de cuadrillas: Luis Vilches, Gregorio Alcañiz
y Paulita. De los tres, Alcañiz dejó el mejor apunte en el primer
novillo que le cayó en suerte.
El joven madrileño lo recibió con un pomo de verónicas bien
acompasadas. Puso tres pares de banderillas valientes entre los que
destacó el segundo, de dentro afuera y clavando en lo alto. Y con la
franela abrió un repertorio de tandas con ambas manos. Sobresalieron
dos tandas de naturales ligados, con la izquierda a media altura, cruzándose
ante la cara del novillo. Quizá le faltó algo de reposo en la faena,
distanciarse más del animal, darle tiempo y aire. Pero una estocada
fulminante -algo desprendida, eso sí- le puso un apéndice en la mano,
y le brindó un murmullo de expectación (incrementado tras un quite por talaveranas) que se apagó con el segundo de su lote, un bichito de
complexión espongiforme, desesperante en su inmovilidad.
Luis Vilches, que traía la aureola de ser uno de los finalistas del
último concurso de novilladas en esta misma plaza, no tuvo suerte en el primero, y no quiso tenerla en el cuarto, un novillo manejable que el de
Utrera no entendió y dejó pasar no sin sorpresa del personal.
«Sé que una cosa no hay/. Es el olvido», escribió Borges. Pues
Paulita, el último de la terna, que se presentaba por estos lares,
desmintió al escritor argentino con insolencia. Un muletazo aquí, un enganchón allá, y de más no me acuerdo. Ni lucirse dejó el muchacho
a la charanga aragonesa que se apostó en el 7 para homenajear a golpe de jota a su paisano. Al final, silencio baturro y fin de fiesta.
ABC. JL SUÁREZ GUANES.
Gregorio Alcañiz se ganó una oreja de ley y Paulita gustó con el capote
La primera oreja de la temporada madrileña fue para premiar la muy bien concebida labor de Gregorio Alcañiz en el
segundo novillo de la tarde. Gregorio ganó terreno y dejó muestra de su buen hacer en las verónicas de saludo. Luego, banderilleó con
brillantez, aunque perdió un palo en el tercero de los pares. La faena
de muleta la inició con un cambio de muleta por la espalda para, luego, continuar con un toreo ligadísimo, de los de dejar la muleta en la cara para empalmar un pase con otro. Anduvo bien con las dos manos, aunque algo mejor con la izquierda. Todo el quehacer de Alcañiz estuvo
impregnado de amplia torería y, al entregarse en la estocada final, llegó ese merecidísimo apéndice.
En el quinto, volvió a demostrar el poderío de su muleta, tras no
acoplarse con el percal y simplemente cumplir con los rehiletes. Supo
estar en la cara de la res —en exceso quedada— y, al insistir en su
valentía, consiguió un final de faena francamente notable, con pases muy conseguidos que gozaron del beneplácito de los espectadores. Alcañiz
dejó las puertas abiertas para volver cuando quiera.
Una sorpresa fue la manera de torear con el capote de Paulita. No me extraña que le llamen así, pues las verónicas de recibo tuvieron más
aromas del sur que de su tierra aragonesa. Preciosas las chicuelinas del
quite posterior. Antes de la faena de muleta, el novillo se estrelló contra un burladero. Paulita diseñó bonitos ayudados, distinguidos
trincherazos. La res, por el golpe, había perdido enteros. De todos
modos, el de Aragón toreó bien por derechazos y mejor por naturales.
Siempre sometió y acabó los pases detrás de la cadera. Fallaron las
fuerzas del bovino y, al ser la estocada baja, no hubo ningún tipo de manifestación. La verdad es que se mereció, al menos, unos aplausos
cerrados.
REMISO Y RESERVÓN
El novillo que cerraba plaza era remiso y reservón. Esta
vez, el de Zaragoza no se pudo lucir con el capote, pero estuvo
voluntarioso y lleno de deseos con la franela, aunque no sacara frutos. Mató en todo lo alto, como hacen los valientes.
El primer espada de la terna era Luis Vilches, que va a tomar la
alternativa en la próxima Feria de Abril de Sevilla. No se acopló con el percal en el novillo que abrió plaza. Éste se cayó tras la primera
vara y volvió a demostrar su falta de fuerzas durante el resto de la
labor del sevillano. Ésta fue de menos a más, y no se puede dejar en
el olvido la buena ejecución de varios derechazos, llenos de garbo, y
de algunos naturales de verdadero tronío. Pero faltaba enemigo y, además,
falló a espadas. En el cuarto —al que Vilches anduvo con gusto— sólo
hubo esbozos y destellos sin cuajar.
El País.
LUIS M MORCILLO. Hicieron algunas cositas
Cuando en un festejo taurino los novillos ofrecen pocas dificultades, si los novilleros tienen cierto gusto para el toreo y se han aprendido
bien las lecciones, les salen algunas cositas. Un vistoso lance de
capote por aquí, un trincherazo templado por allá... Eso, precisamente, es lo que ocurrió en esta primera novillada del siglo XXI en Las Ventas. Unos utreros que embistieron con más o menos
fuerza y entrega, y unos espadas a los que, alguna vez, les salieron
cosas muy aparentes.
La novillada de Nazario Ibáñez tuvo un comportamiento muy propio de su encaste Núñez. Animalitos flojetes, corretones de salida y dóciles en la muleta. Sólo el sexto hizo ascos a los cites del espada y se
aquerenció en las cercanías de los tableros del tendido uno. Allí estuvo el debutante Paulita tratando de sacar agua de aquel aljibe seco,
en una inútil porfía. No ha causado muy buena impresión, que digamos,
este novillero aragonés, nuevo en Las Ventas. Si el sexto no le dejó hacer nada, el tercero le sirvió para hacernos ver que no corre la mano
en los muletazos y que coge mal la muleta, cuyo pico emplea con descaro.
Dio muchos pases a este novillo, todos destemplados y sin llevarlo
toreado. Al final, el torito se hartó y dejó de colaborar.
Naturalmente, el aragonés hizo sus cositas. Las verónicas con que
saludó al tercero le salieron muy rítmicas y mecidas, así como las
chicuelinas rematadas con una larga que instrumentó en el quite. El que más y mejores cositas hizo fue Gregorio Alcañiz. Unos lances
por el pitón derecho a su primer enemigo, con el excelente juego de
brazos. Su faena al tercero, iniciada con una pedresina en los medios y continuada con series de mano baja llevando muy toreado al novillo.
Destacó el madrileño por la suavidad de sus toques, la verdad en los
cites frontales y una serie de derechazo, trinchera y pectoral que le
salió perfectamente ligada. Fue una pena que no consiguiera acoplarse
con la buena embestida del quinto. El novillo se apagó al final y Alcañiz le sacó entonces los mejores pases, gracias, de nuevo, a lo acertado
del pulseo en los toques.
Luis Vilches ha tenido una actuación muy poco brillante. Sus cositas
fueron muy escasas, sólo una: media verónica lentísima y con temple
en un quite. Hizo una faena larga y aburrida, cimentada en el unipase, al inválido primero y otra compuesta de feos trapazos al cuarto, al que
ahogó la embestida.
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